30 de marzo de 2008

Qué determina el éxito escolar: ¿trabajo en aula o nivel socioeconómico?

Educación en contextos vulnerables: 30 escuelas líderes demuestran que buenas prácticas de aula pueden vencer la pobreza.

Una investigación de académicos de la UC muestra que es el trabajo del colegio y no la desigualdad social lo que más influye en el aprendizaje de un alumno. Algo que confirma la experiencia de 30 establecimientos de todo el país seleccionados por "El Mercurio", BBVA y Fundación Chile para formar la primera Red de Escuelas Líderes en educación contra la pobreza.


MANUEL FERNÁNDEZ BOLVARÁN, El Mercurio

Decir que el nivel socioeconómico de los alumnos es el factor que determina sus aprendizajes se ha vuelto un argumento recurrente. Sin embargo, un estudio preliminar realizado por académicos de la Escuela de Ingeniería de la UC pone en tela de juicio la validez de esa idea.

Al observar la evolución de los alumnos de 7º básico de algunos colegios de La Florida y Maipú, lograron determinar que el efecto que logra un buen profesor sobre los aprendizajes es dos veces mayor que el del nivel social. ¿Conclusión? El trabajo de las escuelas sí puede hacer la diferencia.

Ejemplos reales

"Es el fin de un mito, en el que los profesores creen que no pueden hacer nada por sus alumnos y terminan no haciendo nada, como una profecía autocumplida", explica David Fuller, director de Dictuc y del proyecto Valor Agregado UC, a cargo de la investigación. Este año estudiarán a más de 60 colegios de La Florida, Maipú, San Joaquín y Conchalí, esperando llegar a resultados más finos.

Lo que este trabajo descubre se ve reflejado en la experiencia de las 30 escuelas líderes en educación en contextos de pobreza, seleccionadas por iniciativa de "El Mercurio", BBVA y Fundación Chile. Todas se reunirán en un seminario el 11 de abril y darán vida a una red para compartir sus estrategias.

"Los profesores siempre pensamos que somos lo máximo, y si no nos va bien, le echamos la culpa a la casa, a las mamás, a la parte económica... Pero yo soy normalista de corazón y me formaron con la idea de que a todos los niños se les puede sacar trote", dice Gema Pizarro, subdirectora de la escuela básica Atenea, de Conchalí, uno de los establecimientos líderes.

Con un tercio de alumnas en situación vulnerable, este colegio municipal apuesta por la tecnología, con salas equipadas con pizarras digitales y classmates (notebooks especiales para actividades pedagógicas).

Todo ello, complementado con un fuerte trabajo para fomentar la autoestima y la formación valórica de sus 690 estudiantes y la participación de los padres. De hecho, la asistencia promedio a las reuniones de apoderados bordea el 90%.

Otra de las escuelas que hacen la diferencia está en la Villa Esperanza, de Maipú. Se trata del colegio técnico-profesional Carlos Oviedo Cavada, uno de los ocho pertenecientes a la Fundación Belén Educa. En especial destaca su programa para formar técnicos en Telecomunicaciones a través de un sistema desarrollado por la firma Cisco.

El programa es tan sólido que los ramos son reconocidos por Inacap, Duoc y el Instituto Profesional de Chile, lo que facilita la inserción de los egresados del colegio en la educación superior.

"La apuesta es que todos los niños tienen un potencial, y que hay que darles la oportunidad de sacarlo a la luz", explica la directora de proyectos de Belén Educa, Carmen Cisternas. Los resultados son claros: más del 90% de los alumnos de 4º medio hace su práctica y se titula.
Vara alta

Trabajar en estos contextos no es fácil. Lo sabe Jean-Yves Rochex, experto en escuelas prioritarias, quien vino a Chile esta semana a un seminario sobre el tema organizado por la Embajada de Francia, la U. de Chile, Opech y la OEI. "El error más común es exigirles menos a los alumnos. Puede ser una forma de subirles su autoestima, pero también se crea una falsa ilusión en ellos", explica.

Algo que los colegios líderes han intentado evitar. En el liceo municipal Claudina Urrutia de Lavín (Cauquenes) cuentan con un intenso sistema de reforzamiento en 1º y 2º medio, que busca que sus alumnos -en su mayoría provenientes de escuelas rurales- puedan mejorar dominio de los contenidos.

"El resultado es que hoy un 30% de los alumnos accede a la universidad y tenemos un Simce alto, de casi 270 puntos", subraya el director, Rafael Pincheira.

Para que estos ejemplos dejen de ser excepciones, Rochex sostiene que es clave que el Estado apoye consistentemente este tipo de iniciativas: "No se le puede pedir a un profesor que haga con una mano lo que otras políticas deshacen con la otra".

"2,1 veces más fuerte es el efecto de la labor docente que el nivel social en el aprendizaje de los alumnos."

Dos proyectos ejemplares

"Tenemos el foco puesto en lograr que los chiquillos aprendan y desarrollen todas las competencias que requieran. Además, trabajamos mucho con los profesores, para que se perfeccionen a partir de la reflexión en torno a las necesidades de los alumnos".
EMELINA CARRASCO
Directora del Colegio Carlos Oviedo Cavada, de Fundación Belén Educa (Maipú).

"Todo niño aprende, todo niño puede salir adelante. Si vemos una alumna que tiene más dificultades, tenemos los expertos y la voluntad para darle el apoyo especial que necesita. De hecho, si veo que una niña de 1º básico no está leyendo en junio, la llevo a mi oficina y la pongo al día".

MARÍA TERESA QUINTANA
Directora de la Escuela Básica Atenea (Conchalí).

TODOS PUEDEN

"Un buen profesor impacta más sobre el aprendizaje que la condición social. Eso es positivo, porque sobre la desigualdad social no hay mucho que hacer, pero un docente sí puede mejorar y hacer surgir a sus alumnos", DAVID FULLER, Académico de la UC.

"Hay correlación entre nivel socioeconómico y resultados escolares. Pero una correlación no es una explicación. El nivel socioeconómico de los niños no determina sus aprendizajes", JEAN-YVES ROCHEX, Experto de la U. Saint-Denis (París VIII).

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