7 de marzo de 2008

NOAM CHOMSKY, POR FIN

El País, 06 Mar 2008


Llevaba semanas esperando este momento. Noam Chomsky se iba a sentar dos horas en uno de nuestros seminarios privados, dispuesto a contestar a todas las preguntas que tuviéramos tiempo de hacerle.

Noam Chomsky es sin duda la figura más conocida del MIT. Pero eso es decir poco.
Ha escrito más de 100 libros, revolucionó el campo de la lingüística al dotarla de carácter científico, es quizás el activista político más influyente del último siglo, y el octavo personaje más citado del Arts and Humanities Citation Index por detrás de (en este orden): Marx, Lenin, Shakespeare, Aristóteles, la Biblia, Plató y Freud.

¿Qué puedo decir yo de Noam Chomsky? Nada nuevo, por descontado. Se ha escrito tanto, que me parecería pretensioso e insensato intentar hacer un análisis de su obra y pensamiento.
Además, estoy seguro que entre vosotros habrá muchos que podéis opinar sobre él y completar mi limitado relato de los apuntes y sensaciones que dio de si el ansiado seminario del pasado martes.
Dedicamos la primera hora a hablar de lingüística, y la segunda de temas políticos.

La Gramática Universal
La gran aportación de Chomsky fue establecer que nacíamos con una predisposición innata al lenguaje, y que los principios gramaticales de todas las lenguas eran universales.
El lenguaje no era algo que se aprendía a partir de cero después del nacimiento. Ya llegamos a este mundo con un “órgano del lenguaje” en nuestro cerebro que nos permite entender y construir frases de forma instintiva.
Pero además, la estructura con la que construimos oraciones (gramática) sigue unas normas comunes en cualquier lengua que haya existido, y los niños la reconocen automáticamente.
Este innatismo revolucionó el campo de la lingüística, sentó las bases para estudiar el lenguaje de una forma científica, y dio una nueva perspectiva y cohesión a las ciencias cognitivas.
Nuestro cerebro al nacer dejó de ser considerado una tabla rasa modulada sólo por nuestras experiencias y aprendizajes.
Este es el punto en el que yo estaba particularmente interesado. La característica innata del lenguaje promulgada por Chomsky se ha utilizado reiteradamente como ejemplo para justificar la predisposición biológica de otras capacidades, como por ejemplo la moralidad. Y por algunas de sus lecturas e intervenciones, deducía que él no estaba del todo de acuerdo. Efectivamente, aunque sí defendía una cierta condición innata de la moralidad, según su criterio estábamos siendo víctimas de un Darwinismo-Pop que exageraba de sobremanera los condicionantes que la evolución ha ido tejiendo en nuestro cerebro.
Dejo esta opinión sobre la pantalla, y os animo a completar la ruda introducción que he hecho de una de las obras científicas más influyentes del siglo XX.

El imperialismo de Estados Unidos
Chomsky sigue el pie de la letra las peticiones que realizó en el influyente artículo “La responsabilidad de los intelectuales ”, que publicó en 1967.
Según él, los intelectuales están obligados a aprovechar su situación privilegiada para denunciar las mentiras de sus gobiernos y analizar las causas ocultas detrás de sus acciones. Y Chomsky no se queda corto.
Sus críticas a la política exterior de Estados Unidos son feroces. Durante el seminario dijo textualmente: “No nos damos cuenta de que somos el peor monstruo imperialista”; ”US es el país más temido y odiado del mundo”.
Repasó con acritud la situación política estadounidense, arrebató con fuerza contra los desastres generados por el capitalismo, y profundizó en su gran obsesión: La enorme distancia que existe entre las decisiones políticas y la opinión pública.
Según él, si nos imaginamos un mundo con democracia real, en el que todos los gobiernos actuaran acorde a lo que pensaran sus ciudadanos, no habría guerras. En ningún país más del 50% de sus habitantes decidiría enfrontarse de forma armada a sus vecinos. Si fuera la gente la que decidiera, el mundo sería más pacífico.
Dio otro ejemplo: lleva mucho tiempo establecido que la opinión pública de Estados Unidos está en contra del sistema de salud vigente, pero los políticos lo ignoran por las fuerzas económicas que les condicionan.
Sobre el proceso electoral, dijo que las campañas están diseñadas con las mismas técnicas que los anuncios de pasta de dientes, para inducir decisiones irracionales a un elevado número de consumidores.

Estas posiciones tan radicales y directas generan arduas críticas entre sus detractores, y alabanzas de sus fervientes seguidores.
Pero más allá de estar de acuerdo o no con sus polémicas opiniones (que también os incito a discutir), no se puede negar que Chomsky es un personaje con un magnetismo especial. Durante la sesión se mostró humilde, muy cercano, y entrañable. Prestaba mucha atención a nuestros comentarios, los escuchaba y valoraba.
Sin duda, para mi ha sido un verdadero regalo poder conversar con el carismático Noam Chomsky.
Y como siempre, un placer poder explicároslo.

http://lacomunidad.elpais.com/apuntes-cientificos-desde-el-mit/posts

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