18 de marzo de 2008

E. Matthei, la UDI y el negocio de las Universidades Privadas

Matthei irrumpe con dura crítica a sistema de universidades privadas

La senadora de la UDI, que hizo un crudo diagnóstico sobre la falta de cumplimiento de la norma que exige que las casas de estudios no tengan fines de lucro, marca una diferencia con la lógica de la derecha en el tema. A ella la tiene sin cuidado no contar con el respaldo de su partido, en el que muchos tienen participación económica.

Claudia Urquieta Chavarría (El Mostrador.cl)

“No tengo que hablar con nadie ni pedir que me apoyen o no. Al que le interese que se suba y al que no, no”, aclaró Evelyn Matthei luego de haber sorprendido con sus fuertes críticas a las universidades privadas, que por ley son “sin fines de lucro”, pero que en la práctica negocian y de paso entregan pésimas herramientas a sus alumnos.

Por ello, para la senadora de la UDI lo importante es lograr un cambio legal en el enfoque, y los intereses simplemente “deben pasarse por alto”. En esta línea, considera que “no podemos tener 61 universidades. No soy de la idea de bajarlas por decreto, pero sí de publicar información para que se sepa cuáles son las malas”.

E incluso asume que el Consejo Asesor de Educación Superior, que entregará la próxima semana los resultados de su trabajo a la Presidenta Michelle Bachelet, no tiene la composición óptima para referirse al tema del lucro, ya que “hay mucha gente que pertenece a universidades privadas: tienen intereses y deberían abstenerse. Ese punto debemos decidirlo como sociedad”.

Sus dardos, más que al sistema educacional en sí -que fue instaurado durante la dictadura de Augusto Pinochet-, apuntan a la falta de fiscalización del Gobierno, ya que según ella “se puede hacer que las cosas funcionen bien o mal: cuando haces una ley y dices que es sin fines de lucro alguien debe controlarlo”.

Porque Matthei no critica que exista el lucro, sino que no se haya fiscalizado el enriquecimiento de los privados, que entre otras fórmulas “blanquean” sus ganancias a través de inmobiliarias. “Entonces de lo primero que tienes que preocuparte es que las cosas se muevan como precio de mercado”, explica.

La “udiversidad”

Dentro de su partido, probablemente la postura de la senadora no tenga demasiados adeptos. Básicamente porque los vínculos de la UDI con el negocio de las universidades son variados. Empezando por su presidente, Hernán Larraín, quien es miembro ad honórem de la junta directiva de la Corporación Santo Tomás.

Al menos hasta el año pasado, ya que el presidente del holding, Gerardo Rocha –actualmente hospitalizado luego del homicidio de del martillero Jaime Oliva- planeaba entregarle algunas acciones, según cuenta en su libro, El Negocio de las Universidades en Chile, la periodista María Olivia Mönckeberg.

La Universidad Andrés Bello alberga también a personeros entronizados con la historia de la UDI, como Luis Cordero, hombre cercano a Jaime Guzmán y miembro del núcleo fundador de la colectividad, quien fue su pro rector, así como socio de AB Inmobiliaria, que también está tras la Universidad San Sebastián, según Mönckeberg. En tanto, Miguel Ángel Poduje, ex ministro de Vivienda de Pinochet, ha sido presidente de la junta directiva de UAB.

Los senadores Andrés Chadwick y Pablo Longueira tuvieron vínculos con este centro de estudios superiores, aunque ya no figuran directamente.

Otro núcleo de educación superior ligado a la UDI es la Universidad del Desarrollo. Su vicepresidente es Joaquín Lavín y ahí figuran como consejeros Cristián Larroulet, Ernesto Silva Bafalluy, quien también es rector, así como Carlos Alberto “Choclo” Délano, cabeza del Grupo Penta y cerebro de varias de las campañas políticas de Lavín.

Grata sorpresa

La postura de Matthei sorprendió bastante al presidente de la comisión de Educación del Senado, Mariano Ruiz Esquide (DC), quien aseguró que “me gustaría saber qué le pasó, porque ella ha sido permanente defensora de todo lo privado”.

Y aunque considera positivo el cambio y le da “la bienvenida”, lo interpreta como una suerte de “mea culpa de algunos personeros que no han conocido jamás lo que pasa en Chile porque vivieron en un mundo cerrado. No es que sean malas personas, pero no conocieron otras realidades y cuando las ven les viene un sectarismo brutal”.

Mönckeberg la interpreta como una señal positiva y de reconocimiento al colapso del sistema que ella ha investigado durante los últimos cuatro años. De hecho, la senadora utilizó varios datos de sus libros para graficar su rechazo al funcionamiento del sector.

“Lo que más me sorprende es que antes no se le haya tomado el peso a problemas y anomalías que existen en este mercado de las universidades. Son temas vox populi en el ámbito académico, pero increíblemente en el ámbito parlamentario no se le toma el peso. Por eso, me parece estupendo que ella esté preocupada”, opina la periodista.

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