3 de marzo de 2008

EL OPUS DEI Y JOAQUIN LAVIN

El lado Opus de Joaquín Lavín El Supernumerario Presidenciable.

( Escribe María Olivia Mönckeberg )

Ante las cámaras, el alcalde de Santiago y prohombre de la derecha chilena, Joaquín Lavín, prefirió responder que su compromiso religioso es parte de su vida privada, cuando la periodista Mónica Pérez intentó acercarse al tema de su relación con el Opus Dei, en la entrevista en TVN el domingo 21 de marzo. La respuesta, sin dudas, deja gusto a poco y muchas ganas de profundizar en lo que significa para un ciudadano que quiere llegar a ser Presidente de la República adscribir no sólo a una fe, a una doctrina, sino a una organización dentro de la Iglesia Católica que tiene sus propios códigos, normas y maneras de vivir la religión.






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Si hubiera resultado elegido en segunda vuelta en enero de 2000, Joaquín Lavín habría sido el primer Presidente Opus Dei del mundo. Y si logra superar el deterioro mostrado en las encuestas más recientes, podría el 2005 llevar a Chile a ostentar esa marca.

Sin embargo, ya en la campaña de 1999 se observó que los estrategas del ex candidato presidencial y virtual postulante para la próxima contienda trataron de mantener fuera de la escena la militancia Opus Dei del abanderado. Pero el hecho de que él mismo haya reconocido posteriormente su pertenencia a la "Obra de Dios", y la importancia que ha adquirido el Opus en Chile son desde ya elementos que motivan el natural interés público por el tema.

El ministro del Interior, José Miguel Insulza, manifestó -el 19 de marzo- que encontraba "preocupante" la pertenencia de Lavín al Opus Dei. "Tiene ese tipo de ideas. Se trata de grupos religiosos bastante extremos en su ideología"... Las palabras de Insulza encontraron eco en el intendente de Santiago, Marcelo Trivelli, quien al referirse al lavinismo y el Opus Dei habló de "visiones totalitarias y hegemónicas".

El alcalde-candidato alegó que "atacar a una persona o tratar de criticarla por una determinada creencia religiosa" le parecía inadecuado. "No me parece que el país vaya avalar una cosa así. Hoy día en Chile somos abiertos, somos tolerantes, y no discriminamos a las personas por esa razón", indicó. Y reiteró su argumento central sobre el pretendido carácter "privado" de su opción religiosa.

Entretanto, la réplica del Ministro no se hizo esperar: "Uno puede decir que este señor es Opus Dei y es bueno que la gente sepa a qué organización, pensamiento, partido político, empresa o a qué religiones pertenece la gente que gobierna o quiere gobernar el país. No sé entonces...¿es ofensivo lo que yo he dicho?". Insulza reiteró sus dichos en TVN el domingo 4 de abril, donde calificó de "integrista" la organización fundada a comienzos del Siglo XX en España por Josemaría Escrivá de Balaguer y defendió, una vez más, el derecho de la gente a saber lo que piensan quienes postulan a dirigir los destinos del país.

"ES QUE EL TIO ES DEL OPUS DEI"

Desde su columna en el diario La Tercera, el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, había terciado también en la disputa. Aunque cuidadoso de no descalificar a nadie por sus ideas, Peña sostiene que las creencias religiosas de quien aspira a ser Presidente del país son importantes. Según él, "parece obvio" que "los votantes deben saber en qué consisten esas creencias" y argumenta que "un político católico no esgrime su libertad de conciencia para contradecir las enseñanzas morales de su Iglesia... Un católico -¿o yo un descreído exijo demasiado?- cuando se dedica a la política no puede transitar alegre y desaprensivamente por el espacio público como si le fuera una cuestión privada... Por el contrario, quienes viven inflamados por la fe saben que a la hora de escoger entre las creencias y las opiniones de otros seres humanos, deberán optar, sin duda, por las primeras".

Y comenta que "nada de eso importaría demasiado si la política consistiera en ejecutar planes de obras públicas (...) pero como sabe cualquier persona culta, la política decide la vida en común, el clima en que se desenvolverá nuestra vida y la de nuestros hijos".

El comentarista Lucas Sierra, investigador del Centro de Estudios Públicos, CEP, también tomó cartas en este juego y en una columna en El Mercurio -el 5 de abril- recordó una película de Almodóvar: "Ante la personalidad reprimida de uno de los personajes, otro personaje da un tercero una explicación: `Es que el tío es del Opus Dei". Aunque admite que la religión no es un asunto público, Lucas Sierra indica que "limitar la religión al mundo privado no debe ser tarea fácil para un político creyente y tanto menos si pertenece a un grupo de convicciones tan demandantes como para ser del Opus Dei". Y concluye que separar ambos mundos "demanda del político una significativa dosis de ironía. "¿Cuán irónico es el presidenciable de la Alianza?", se pregunta y el mismo responde que "es difícil saberlo, pues la porfiada retórica sobre `los problemas de la gente' y la táctica electoral de eludir toda opinión sustantiva han oscurecido su punto de vista moral".

Lucas Sierra espera respuesta a esa interrogante. "Y es necesario conocerla: no vaya a ser cosa que, llegado el caso, no tengamos más explicación que la del personaje de Almodóvar", concluye.

SER SUPERNUMERARIO

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Pero más acá de los dimes y diretes, vale la pena averiguar qué significa ser miembro del Opus Dei, como lo es Joaquín Lavín.

En Chile, de los dos mil quinientos miembros que tiene "la Obra", según cifras de la Prelatura, unos mil ochocientos son supernumerarios. Joaquín Lavín Infante es uno de ellos y el que ostenta la más significativa carrera política, aunque entre las huestes de supernumerarios hay también poderosos y connotados empresarios, y destacados profesionales. El resto son numerarios y "agregados". Además, están los colaboradores de la organización que aportan dinero u oraciones y suman miles.

Ser supernumerario -o supernumeraria- implica un profundo compromiso de vida, tanto como para los numerarios que son los miembros solteros. Ellos dicen que la diferencia es sólo "de estado". Es decir, los supernumerarios son casados y suelen tener largas familias, aunque hay también solteros, mientras que los numerarios son célibes, viven en las casas de "la Obra" y deben entregar el monto total de sus ingresos a la organización.

Los supernumerarios, en cambio, como tienen responsabilidades familiares, dan una parte -superior a la que habitualmente cualquier católico practicante da como dinero del culto-, pero en ambos casos el compromiso con el Opus Dei está en el centro de sus vidas.

Lo mismo que los numerarios, los supernumerarios tienen una serie de normas de vida espiritual: deben vivir las "virtudes" de obediencia y castidad de determinada manera. No son unos simples católicos de buena voluntad que colaboran o ayudan a "la Obra" en el tiempo que les sobra, como se suele creer: son parte de ella y así lo sienten. Son piezas claves en el andamiaje del Opus Dei y en su posibilidad de multiplicar su acción, tanto por su trabajo "apostólico", como por su respaldo económico y la gestión de las actividades corporativas.

Para desarrollar su actividad espiritual se organizan en centros que a su vez están constituidos por grupos que asisten al mismo círculo una vez por semana al menos, a cargo de un guía espiritual -que puede ser un numerario u otro supernumerario- y ejercen su "apostolado" en las principales ciudades del país, aunque en esto Santiago sigue siendo la capital. Por supuesto, que como todo en el Opus Dei está dividido por sexo: hay centros y círculos de hombres y de mujeres por separado y se realizan en lugares sólo para hombres o exclusivos para mujeres, según sea el caso. Lo mismo ocurre con los retiros, convivencias y cualquier actividad: no existen los retiros o encuentros de matrimonio como en el movimiento Shoenstatt u otros grupos católicos.

Los supernumerarios siguen un riguroso plan de vida espiritual, van a misa todos los días, rezan al menos un rosario completo cada jornada y hacen media hora de oración. Todas las semanas se confiesan y participan en círculos y periódicamente asisten a retiros. Los que tienen hijos en edad escolar, los matriculan, en lo posible, en los colegios de la Obra.

Estas redes de supernumerarios están integradas por ex alumnos de colegios tradicionales como los Padres Franceses, el San Ignacio, el Saint George y el Verbo Divino, a los que en los últimos años se suman los egresados del Tabancura. Ingenieros civiles y comerciales, médicos, abogados, algunos con cátedra en las universidades, aportan recursos materiales e intelectuales para el desarrollo de la Prelatura. Empresarios, ejecutivos y descendientes de familias antiguas, con historia y tierras están en sus filas.

Existen familias completas de miembros del Opus Dei en los que abundan los numerarios y supernumerarios, como es el caso de la del alcalde de Santiago, Joaquín Lavín. Hay también empresas o universidades donde hay más densidad que en otras, porque el "apostolado" de algunos ha sido eficaz. La Universidad Católica de Chile, sin dudas, es la que más ex alumnos aporta, aunque la Universidad de los Andes tiene cada día más importancia en esta línea.

A pesar de que muchos son personas de elevados ingresos, no suelen ser ostentosos para vivir ni estridentes para vestir. Sus preocupaciones se relacionan con la vida espiritual, la educación de sus hijos y la transmisión de "valores morales" relacionados con la familia. Por lo general, personas muy ocupadas, puntuales, ordenadas, sin tiempo ni para respirar. Y para ellos, "la Obra" es fundamental en su vida.

Los supernumerarios buscan "santificar su trabajo cotidiano", entregan aportes económicos para mantener las "labores" y desarrollar "la Obra". Y a la vez, hacen "apostolado" entre sus familiares, amigos, compañeros de trabajo para captar nuevos prosélitos. En cierto modo, son el brazo a través del cual se proyecta realmente el Opus Dei en la sociedad. Parte importante de su misión es dar a conocer las enseñanzas del "Padre", como le dicen a Josemaría Escrivá de Balaguer, e influir por todos los medios a su alcance para que se pongan en práctica.

RECONOCIMIENTO PATERNO

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El carácter de miembro del Opus Dei de Joaquín Lavín sólo se hizo público después del triunfo del Presidente Ricardo Lagos, en la segunda vuelta de la campaña electoral pasada. Quien lo ratificó fue su propio padre el agricultor Joaquín Lavín Pradenas, militante de la UDI, como su hijo, en una entrevista en La Tercera en febrero de 2000. Desde su casa en Portezuelo, en la Octava Región, habló del compromiso religioso de su hijo:

- "Una de las cosas injustas que decían de Joaquín es que por ser Opus Dei tenía muchas limitaciones en no sé qué aspectos para ejercer como Mandatario. Por ahí me tocó rebatir eso en un foro que me invitó una radio de la región. Yo dije: `Mire, para mí la mejor garantía de que él va hacer un buen Presidente es que justamente es del Opus Dei...' El Opus Dei es una institución de la Iglesia que persigue que las personas que son miembros se santifiquen en su trabajo, o sea, que hagan su trabajo a la perfección".

Dos años después, con motivo del centenario del fundador del Opus Dei, se celebró en Roma -entre el 8 y el 11 de enero- el Congreso Internacional "La grandeza de la vida ordinaria", organizado por la Universidad de la Santa Cruz, también de "la Obra". En esa oportunidad, el supernumerario Joaquín Lavín Infante fue invitado especialmente y participó como expositor en el panel "Familia y profesión, un desafío cotidiano", donde destacó el rol del político católico.

Allí Lavín recordó:

- "Hace cinco años en esta misma ciudad de Roma, Don Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, me dijo algo que para mí fue extraordinariamente inspirador. Le pregunté qué tenía que hacer un político cristiano, qué debía hacer una persona que tenía un cargo de autoridad política y quería ejercerlo inspirado en valores cristianos. Su respuesta fue muy sencilla. Me dijo que una autoridad con inspiración cristiana debía buscar siempre dos cosas: servir y unir".

Lavín volvió a Roma en octubre de 2002, en compañía de su esposa María Estela León, para la canonización de Escrivá. Antes de partir se refirió abiertamente a su compromiso con el Opus Dei, mientras los medios de comunicación hablaban del alcalde como el jefe de la numerosa comitiva chilena.

El abanderado de la derecha ha reconocido que pertenece al Opus Dei hace tres décadas. Ingresó justo después de la visita de Josemaría Escrivá a Chile en junio de 1974. Ha dicho también que lo marcó ese encuentro personal con el fundador de la Obra en la casona de Galvarino Gallardo 1858, donde participó junto a otros 50 jóvenes en una "tertulia" -como llaman en el Opus a esos encuentros- con el ahora santo español. Por ese entonces, Joaquín Lavín estudiaba Ingeniería Comercial en la Universidad Católica y tenía 20 años.

El ahora alcalde de Santiago declaró desde Roma a la Radio Cooperativa que a la luz de las enseñanzas de Escrivá de Balaguer, "para todos los cristianos, el llamado del Papa apunta a ser muy consecuentes en nuestra vida, sin hacer ninguna separación con la fe. Al contrario, hay que intentar vivir al máximo las virtudes cristianas y hacer lo mejor posible el trabajo que uno realiza todos los días y, de alguna forma, traspasar este mensaje o este fuego a los demás". Sus palabras fueron consignadas también por el diario La Tercera el 7 de octubre de 2002.

PASADO FIDUCIANO

Desde niño el Alcalde respiró la cultura católica de una familia tradicional. Es el hijo mayor de Joaquín Lavín Pradenas y Carmen Infante Vial, y nieto del abogado José Antonio Infante Lecaros y de doña Eulogia Vial Errázuriz, con quienes vivió durante su infancia y adolescencia, mientras sus padres permanecían en el campo.

Su abuela Eulogia -ferviente católica- con quien vivió varios años en una casona familiar de la calle Santa Mónica, desde que Joaquín entró a estudiar a los Padres Franceses de la Alameda, en 1960, tuvo un papel determinante en su vida. Era sobrina de los Presidentes Federico Errázuriz Echaurren y Germán Riesco y nieta del Presidente Federico Errázuriz Zañartu. Ella le decía a su nieto mayor que él también llegaría a ser Presidente, como sus ilustres antepasados. El niño Joaquín jugaba a ser el principal habitante de La Moneda, hacía discursos y nombraba ministros a sus amigos.

La casa en la calle Suecia, donde los Lavín Infante vivieron después cuando doña Carmen se vino a Santiago, era vecina a una casa del Opus Dei. Pero antes de ingresar a esa organización Lavín incursionó por otro movimiento religioso conocido en esos años por sus posiciones extremas.

A fines de los 60, cuando terminaba el colegio, donde fue un buen alumno, la inquietud religiosa y las preocupaciones políticas llevaron a Joaquín Lavín Infante a seguir los pasos de otros jóvenes que consideraron por aquel entonces necesario defender en forma activa la "cultura occidental y cristiana" que ellos veían peligrar. Formó parte así del movimiento integrista Tradición, Familia y Propiedad, TFP, fundado por el brasileño Plinio Correa de Oliveira, que en Chile se conoció como "Fiducia", por el nombre de la revista que editaron.

Además de dar testimonio en las esquinas de concurridas calles, blandiendo los estandartes rojos del movimiento, los "fiducianos" de aquella época, combatían a través de panfletos e inserciones en la prensa a los demócratas cristianos, a los comunistas y socialistas. Para ellos, el ex Presidente Eduardo Frei Montalva era "el Kerensky chileno", por haber "entregado el país al comunismo", y el Cardenal Raúl Silva Henríquez, era atacado como "Cardenal Rojo".

Entusiasmado con los principios y acciones de Fiducia, conocida en diversos países de América Latina y España por su sigla TFP, Joaquín Lavín, viajó el verano antes de egresar de la enseñanza media a Brasil, donde está la sede de este movimiento de "monjes guerreros" que practican el celibato y abandonan a sus familias, por la defensa a toda costa de "la tradición, la familia y la propiedad". Pero en Brasil, contrajo un tifus y tuvo que regresar a Santiago, al poco tiempo de haber partido.

De vuelta a Chile, aparentemente, Joaquín se olvidó de Fiducia, pero no de la política. Terminó sus estudios en los Padres Franceses y se incorporó a la juventud del Partido Nacional, que había nacido de la fusión del antiguo Partido Liberal con lo que subsistió del Partido Conservador.

Entró a la UC a estudiar Ingeniería Comercial al Campus Los Dominicos de la Universidad Católica. Ahí prevalecía el gremialismo fundado por Jaime Guzmán Errázuriz que, años después, daría origen a la UDI. Desde entonces, Joaquín Lavín empezó a acercarse a lo que sería el germen de la UDI, mientras su vocación religiosa la volcó hacia el Opus Dei.

La unión de ambas inquietudes darían a la larga un sentido de misión al "trabajo" de Joaquín Lavín.

FAMILIA OPUS

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En 1974, tras la visita de Escrivá de Balaguer a Chile, Joaquín Lavín se integró como supernumerario. Pero el Opus Dei había estado desde sus comienzos cerca de la familia Lavín Infante. El abogado Gerardo Infante Vial, hermano de Carmen, la madre de Joaquín Lavín, era supernumerario desde fines de los años 50. Algunas versiones indican que este tío llevó a Joaquín a conocer el centro Alameda del Opus Dei en Galvarino Gallardo. Carmen Infante y Joaquín Lavín padre son a su vez católicos observantes y aunque han dicho que no son miembros, colaboran con la Obra.

Muy próximos al Opus Dei eran también unos tíos abuelos de Joaquín Lavín: el agricultor Fernando Silva Silva, casado con doña Gabriela Vial Errázuriz, de quien enviudó después. La tía Gabriela era hermana de su abuela Eulogia, y el marido, Fernando Silva, es el hacendado que donó al Opus Dei en 1963 las cien hectáreas del fundo La Esmeralda en San Fernando, donde "la Obra" construyó la Escuela Agrícola Las Garzas, una de las primeras "labores" en Chile.

Los Lavín Infante, a su vez, destacan por una alta presencia de miembros del Opus Dei. De los siete hermanos, cinco pertenecen a la organización. Dos años menor que Joaquín es María del Carmen, periodista que trabajó en la sección Espectáculos del diario El Mercurio y después se fue con su marido el ingeniero agrónomo Cristóbal Ramírez a Concepción, donde desde hace varios años es profesora de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica.

Andrés es sacerdote numerario ordenado en Roma en 1991. También ingeniero comercial de profesión y el más parecido físicamente al Alcalde de Santiago, tiene 46 años y está destinado a Lituania, la ex República Socialista Soviética. Es Vicario del Opus Dei para ese país y para Letonia, Estonia y Finlandia.

También supernumeraria y profesora de Filosofía es la cuarta de los hermanos, María Luisa, casada con Alvaro Muñoz. La misma profesión tiene Asunción, casada con el sociólogo Eugenio Guzmán, que fue asesor de su cuñado en la campaña presidencial. Pero a diferencia de sus hermanas, Asunción es miembro de Los Legionarios de Cristo y ha sido profesora del colegio Cumbres.

Francisco, el tercero de los hombres, abogado y numerario, es el coordinador de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de los Andes y antes fue administrador de la residencia universitaria del Opus Dei, La Cañada en Concepción.

Precisamente la actividad del Opus Dei en Concepción se relaciona con la actividad "apostólica" de Joaquín Lavín. Después de dos años en Odeplan, junto a Miguel Kast, Lavín obtuvo una beca en Chicago, lugar al que partió recién casado con María Estela León. De regreso, en 1979, el mismo Miguel Kast dispuso que, en lugar de volver a Odeplan, se fuera a hacer cargo de la dirección de la Escuela de Economía de la Universidad de Concepción, intervenida por el régimen militar. En ese tiempo, el equipo económico del gobierno trataba de ubicar a gente de su confianza en las diferentes escuelas de Economía del país para asegurar la formación de los jóvenes conforme a la nueva doctrina.

Como parte de esa estrategia, Joaquín Lavín partió a Concepción. En su permanencia en esa ciudad aprovechó para ejercer su "apostolado" como supernumerario del Opus Dei y fue el primer impulsor de la "labor" que años después ha tenido un notable crecimiento en esa ciudad, donde en 1981 fue creado el centro Ailén.

¿SAMURAI OCULTO?

Hay otras personas influyentes que rodean a Joaquín Lavín, integrantes de lo que en los últimos meses se ha conocido como el grupo de "los samuráis". En 1990 se involucró con algunos de ellos en otro proyecto al que le ha dedicado parte de su tiempo: fundó en Concepción la Universidad del Desarrollo, con sus amigos del grupo Penta, Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto Délano, principales financistas de sus campañas. También fueron parte del equipo Cristián Larroulet, actual Director Ejecutivo del Instituto Libertad y Desarrollo, quien había sido su sucesor en el decanato en la Universidad de Concepción y Federico Valdés Lafontaine. Designaron Rector a Ernesto Silva Bafalluy.

La Universidad del Desarrollo adquirió en 1999 la Universidad de Las Condes y abrió su sede en Santiago.

Los dueños de la Universidad del Desarrollo tuvieron un rol preponderante en la campaña de 1999. Ernesto Silva Bafalluy ha sido el principal asesor de Lavín y fue el tesorero de la campaña; Cristián Larroulet, ex jefe de gabinete de Hernán Büchi, fue el responsable del programa económico y Carlos Alberto Délano, uno de los responsables del "marketing" del candidato presidencial. Todos ellos son militantes de la UDI. Desde 2001, Hernán Büchi preside la Junta Directiva de la Universidad y Joaquín Lavín es vicepresidente.

Tras la derrota en la segunda vuelta, volvió a la Universidad y, después a las pistas electorales y a la alcaldía de Santiago.

Pero tanta -o más- influencia como los "samuráis" en sus diversas versiones tiene en Joaquín Lavín su libro de cabecera Camino, escrito por Josemaría Escrivá de Balaguer en 1939. Asimismo, basta conocer algo sobre el Opus Dei para entender que personalidades como la del nuevo Obispo de San Bernardo, el sacerdote numerario Juan Ignacio González Errázuriz, deben ser escuchados atentamente. A la vez, hay que tener en cuenta que Joaquín Lavín, como todo miembro del Opus Dei tiene un guía espiritual laico, que orienta su vida espiritual, además del sacerdote con quien se confiesa. El nombre de ese "samurai" oculto es un secreto celosamente guardado.

Lo que sí se sabe es que Joaquín Lavín va todos los días a misa, habitualmente a las 8 de la mañana. Si no alcanza, lo hace en la tarde, pero para él, como para todo supernumerario ésta es una obligación. Y se confiesa una vez por semana. A la periodista Claudia Alamo le admitió -en entrevista publicada en abril de 2002 en la revista Paula- que le encantaría ser santo: "Pero si uno lo dice así suena como raro. A lo que aspiro es a ser el mejor cristiano posible todos los días. Para mí, los santos no son personas a las que todo les resulte bien al tiro, sino que son más como uno: se caen, les va mal, se cansan, se enojan. En el fondo, pelean todos los días para ser mejores. Así es el camino de la santidad para mí. Quiero tener una relación con Dios lo más personal posible a través de la oración y tratar de vivir mis virtudes al grado máximo".

Aunque Lavín insiste en que su pertenencia al Opus Dei es algo privado, es indudable que las posiciones que tiene "la Obra" sobre diversos ámbitos que afectan a la vida en sociedad, nutren la manera de pensar de sus integrantes. Y pueden ser significativas para un político en el momento de tomar decisiones y sobre todo cuando se trata de un Presidente de la República. Más aún en un país presidencialista como es Chile.

El Opus Dei afirma que no tiene puntos de vista en cuanto Prelatura sobre educación o salud. Pero es un hecho que los tiene cuando se trata de los llamados temas "valóricos" que inciden directamente en esas políticas públicos. Es cuestión de conversar con médicos que pertenecen a "la Obra" para percibir su rechazo frontal hacia cualquier tipo de control de la natalidad. Y basta con asomarse a la Facultad de Medicina o a la Escuela de Enfermería de la Universidad de Los Andes y advertir las enseñanzas imperantes. Sin lugar a dudas que la mirada Opus sobre temas referidos a matrimonio, familia, salud, educación e incluso en lo relacionado con trabajo de la mujer y su rol en la sociedad es muy diferente a la de un católico que no pertenece a esta organización -o a otros movimientos católicos como los Legionarios de Cristo- y desde luego a la de ciudadanos que tienen una visión laica.

EN LA POLITICA

En el Opus Dei subrayan que la organización no tiene posición política. Sin embargo, se puede observar entre los seguidores de Josemaría Escrivá en Chile, una clara sintonía con las posiciones de derecha. Las preferencias políticas de los miembros del Opus Dei más conocidos se relacionan con su propio origen socioeconómico. Los grandes cambios en la estructura social y económica del país de los años 60 y 70 dejaron huellas que no se han borrado.

Entre los sectores en que prendió el Opus Dei, hay familias de la antigua aristocracia terrateniente para los que la Reforma Agraria iniciada en el gobierno de Eduardo Frei Montalva, a mediados de los años 60, fue un "atropello al derecho de propiedad". Luego vino la elección de Salvador Allende con el apoyo de la Unidad Popular en septiembre de 1970. Y la gran mayoría de los empresarios urbanos y rurales, partidarios del candidato del ex Presidente Jorge Alessandri, estuvieron desde el primer día en contra del nuevo gobierno. Muchos de ellos incluso optaron por irse de Chile y sólo regresaron después del golpe militar. Otros, siguieron viviendo en el país, asumiendo posiciones cada vez más comprometidas contra la UP. El clima en que vivieron sus hijos estuvo impregnado de los sentimientos que la situación provocaba en sus padres. La vida se politizaba en colegios y universidades y, en algunos casos, se mezclaban los sentimientos políticos y religiosos.

Ese trasfondo de la historia reciente está sin duda en las preferencias políticas de los miembros del Opus Dei, como la puede estar en los que pertenecen a Los Legionarios de Cristo. Por lo que se ve, se produce en ellos una convergencia natural de las simpatías hacia los dos partidos que integran la "Alianza por Chile" o hacia personas de ese ámbito.

Los miembros de la Obra que han tenido alguna figuración pública en el terreno político reparten sus preferencias entre la Unión Demócrata Independiente, UDI, y Renovación Nacional. Entre ellos destaca el profesor de la Universidad Católica, Gonzalo Rojas Sánchez, numerario, militante de la UDI y director de la Revista Realidad de ese partido.

Una militante de RN que ha manifestado abiertamente su condición de miembro del Opus Dei es Marta Ehlers, la alcaldesa de Lo Barnechea, en tanto su colega de Concepción Jacqueline Van Ryselberger, de la UDI, es simpatizante.

Entre los cuatro mil chilenos que viajaron a Roma para la canonización de Escrivá estuvieron los diputados Iván Norambuena y Marcelo Forni, de la UDI, y Nicolás Mönckeberg Díaz de RN, sobrino de los sacerdotes Guillermo y Federico Mönckeberg Balmaceda. También fue el senador designado almirante (R) Jorge Martínez Bush, ex comandante en Jefe de la Armada. Asimismo, concurrió, junto a cientos de empresarios, el ex ministro de Hacienda e Interior del general Pinochet y presidente del Instituto Libertad y Desarrollo, Carlos Cáceres Contreras, simpatizante del Opus Dei, quien suele asistir a círculos y es casado con la supernumeraria Inés Solórzano.

Pero la política como tal no parece ser una actividad donde abunden los supernumerarios, seguramente, por las exigencias de tiempo que implica. En ese sentido, una característica de la vocación de Lavín es que ha logrado unir esas exigencias con su apretada agenda.

Algunas de sus andanzas más bulladas, como las visitas a cafés con piernas o la aceptación de los desnudos en el Parque Forestal, desconcertaron dentro del Opus Dei. Pero para otros era claro que se trataba de pequeñas concesiones electorales. Porque en los temas valóricos más trascendentes que son fundamentales para el Opus Dei no ha hecho concesiones. Ha sido público, por ejemplo, su rechazo a la ley de divorcio y no se ha apartado de los planteamientos de la Prelatura en materia de control de la natalidad. Tampoco parece dispuesto a legislar sobre uniones entre homosexuales, aunque se refiera sólo a los aspectos prácticos.

En todo caso, las palabras del sacerdote José Miguel Ibáñez en entrevista publicada en el libro El Imperio del Opus Dei en Chile cuando dice que Lavín no es una "causa corporativa del Opus Dei" tienen sentido: no da la impresión que Joaquín Lavín sea en sí un proyecto del Opus Dei. Es posible incluso que a la Prelatura le resulte complicado tener a un supernumerario tan expuesto, cuando por décadas sus miembros han estado acostumbrados a desarrollarse y crecer a puertas cerradas, con reserva y sigilo. La experiencia del gabinete de los tecnócratas en la España de Franco no fue feliz para ellos.

Es cierto que, desde el punto de vista de los valores que tanto importan en el Opus Dei, mientras más arriba estén "en las actividades humanas", sus integrantes tienen más posibilidades de establecer en la sociedad sus criterios y la doctrina católica en los términos que ellos la practican. Josemaría Escrivá llamaba a situar la cruz de Cristo, a la manera del Opus Dei, "en la cúspide de las actividades humanas".

*Periodista y autora del libro "El Imperio del Opus Dei en Chile", Ediciones B publicado en agosto de 2002.

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