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5 de enero de 2010

E. Galeano: “América Latina está exorcizando la cultura de la impotencia”. Entrevista…

Entrevista al escritor uruguayo Eduardo Galeano

Ana Delicado, Público

galeano2El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano se consagró hace casi 40 años con el libro Las venas abiertas de América Latina, la obra que el presidente venezolano, Hugo Chávez, escogió para regalarle a su homólogo estadounidense, Barack Obama. Pero la fascinación que Galeano despierta perdura hasta hoy. Un testimonio cotidiano de esa admiración: durante la entrevista, que se realiza en un café de Buenos Aires, un hombre se acercó con discreción con su hija y se sentó en una mesa cercana para poder escucharle. Su último libro, Espejos,habla de un mundo contradictorio que tiene miedo de mirarse, y de reconocerse.

¿Cómo define América Latina?

Es una tierra de encuentros de muchas diversidades: de cultura, religiones, tradiciones, y también de miedos e impotencia. Somos diversos en la esperanza y en la desesperación.

¿Cómo incide esa variedad en el presente?

En estos últimos años hay un proceso de renacimiento latinoamericano en el que estas tierras del mundo comienzan a descubrirse a sí mismas en toda su diversidad. El llamado descubrimiento de América fue, en realidad, un encubrimiento de la realidad diversa. Este es el arcoiris terrestre, que ha sido mutilado por unos cuantos siglos de racismo, de machismo y de militarismo. Nos han dejado ciegos de nosotros mismos. Es necesario recuperar la diversidad para celebrar el hecho de que somos más que lo que nos dijeron que somos.

¿Esa diversidad puede ser un impedimento para la integración?

Creo que no. Toda unidad fundada en la unanimidad es una falsa unidad que no tiene destino. La única unidad digna de fe es la unidad que existe en la diversidad y en la contradicción de sus partes. Hay una triste herencia del estalinismo y eso que llamaron socialismo real a lo largo del siglo XX que ha traicionado la esperanza de millones de personas justamente porque impuso ese criterio, el de que la unidad es la unanimidad. Se confundió así la política con la religión. Se aplicaron criterios que eran habituales en los tiempos de la Santa Inquisición, cuando toda divergencia era una herejía digna de castigo. Eso es una negación de la vida. Es una suerte de ceguera que te impide moverte porque el motor de la historia humana es la contradicción.

¿La diversidad puede establecer caminos de vida irreconciliables?

No siempre. En cualquier caso, no hay que tenerle miedo a la verdad de la vida. Hay que celebrarla, porque lo mejor que tiene la vida es su diversidad. El sistema que domina el planeta nos propone una opción muy clara. Hay que elegir, a ver si querés morirte de hambre o de aburrimiento. Yo no me quiero morir de ninguna de las dos. El sistema dominante de hoy nos impone una verdad única, una única voz, la dictadura del pensamiento único que niega la diversidad de la vida y que por lo tanto la encoge, la reduce a la casi nada. Lo mejor que el mundo tiene está en la cantidad de mundos que él alberga, y eso vale a su vez para América Latina. Lo mejor de ella es la cantidad de Américas que contiene.

Hablaba de un redescubrimiento latinoamericano. ¿Un ejemplo?

Bolivia, con Evo Morales, ha redescubierto su diversidad con mucha dignidad y con el orgullo de decir: “Somos diversos, y somos indígenas. Pero no sólo indígenas. Somos diversos”. Claro que Bolivia es un país como Paraguay, y hasta cierto punto Uruguay, sometido en cierta medida al peso avasallante de los vecinos grandes, y sobre todo de Brasil, que hoy por hoy se opone a que en el Banco del Sur cada país tenga un voto.

¿Cuál es la fuerza de ese proyecto?

El Banco del Sur es la base financiera de la unidad latinoamericana, un proyecto de Chávez, por cierto. Nace como una respuesta a la dictadura financiera del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, en donde no rige el sistema de “un país, un voto”. Los votos dependen del capital invertido: tanto dinero, tantos votos, de modo que el Fondo está dirigido por cinco países, y el Banco por ocho, aunque uno se llame Mundial y el otro Internacional.

¿Se puede recuperar un funcionamiento democrático?

Es muy difícil, por la sencilla razón de que la democracia ha sido más formal que real en los procesos históricos latinoamericanos; y en las democracias, para que lo sean de verdad, no tienen que regir relaciones verticales o jerárquicas, donde hay un mandón y un mandado. Tienen que ser horizontales, solidarias, entre iguales capaces de respetarse y reconocerse, porque la verdad es que no nos conocemos. Tenemos que conocernos para empezar a reconocernos, para saber todo lo que podemos aprender del otro. Desde la conquista española hemos sido entrenados por imperios sucesivos para la ignorancia mutua, para el divorcio y el odio mutuo. La especialidad latinoamericana es la guerra de vecinos.

Brasil puede argumentar que, puesto que es más grande, debe tener más voz.

Eso parte de la base de que la grandeza coincide con lo grandote. Mi experiencia me enseñado que la grandeza no habita lo grandote. Está escondida en la gente anónima, en el día a día que parece insignificante e indigno de atención. Lo grandote suele ser muy mezquino y de alma chiquita. No quiero decir que Brasil tenga alma chiquita, pero no hay que confundir dónde está la grandeza brasileña, que reside en alguna de sus gentes peor tratadas.

¿Héroes anónimos?

En una charla me preguntaron cuál era mi héroe preferido. Yo dije: “El día que me iba al aeropuerto para iniciar este viaje tomé un taxi, y estuve conversando con el conductor. El taxista trabajaba en el taxi entre 10 y 12 horas, pero después tenía otro empleo. Dormía entre tres y cuatro horas por día para dar de comer a sus hijos. Para él no existían los domingos, ni se acordaba de qué eran”. Ese es mi héroe preferido.

Decía antes que el motor de la historia humana es la contradicción. ¿Cree que hay contradicciones dañinas?

No tiene por qué ser así. Toda contradicción es una señal de movimiento. Lo que sí hay son injusticias objetivamente dañinas. En América Latina, el abismo que separa a los que tienen de los que necesitan, a la minoría dominante de la mayoría dominada, es cada vez mayor. Esta es una región desigual en un mundo cada vez más injusto, donde los hambrientos superan los 1.000 millones de personas.

¿Observa hoy día un cambio significativo en América Latina?

Sí. Está ocurriendo algo muy lindo, que es una suerte de exorcismo colectivo de los viejos demonios. Y de algunos nuevos también. Uno de los que dejó la herencia colonial fue la cultura de la impotencia, que te mete la idea en la cabeza de que “no se puede”. Y eso vale para los países pobres y para los ricos. Porque Venezuela es un país objetivamente rico, tiene petróleo, pero tiene metido adentro ese concepto de la impotencia contra el que ahora se intenta luchar. Es difícil, porque la cultura del petróleo te entrena para comprar y no para crear.

¿Qué quiere decir?

Te entrenan con la idea de que no hay que tomarse el trabajo de crear las cosas si se las puede consumir comprando. Es la cultura de consumo, no de creación. Nace de la cultura de la impotencia, que es la peor de las herencias coloniales. Te enseña a no pensar con tu cabeza, a no sentir con tu propio corazón, y a no moverte con tus propias piernas. Te entrena para andar en silla de ruedas, para repetir ideas ajenas y para experimentar emociones que no son las tuyas.

¿Son diferentes las izquierdas de América Latina?

Hay de todo, por suerte, justamente porque somos diversos. Por eso es muy injusto generalizar, sobre todo cuando la generalización proviene de miradas ajenas, que miran juzgándote, y juzgándote te condenan. Hay un complejo de superioridad que tienen los países dominantes en el mundo, que se sienten en condiciones de obligar a los demás a rendir exámenes de la democracia, que son los grandes maestros para decidir quién es demócrata y quién no, qué procesos están bien y cuáles están mal. Y cuando esos profesores de democracia vienen a juzgarnos, a mirarnos desde afuera y a condenarnos de antemano, están ejerciendo un derecho de propiedad que es uno de los derechos más repugnantes de todos.

¿Qué diferencia hay entre los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia?

Muchas, porque son expresiones de tres países diferentes. La lista de diferencias es interminable. Pero no es tan interminable la lista de las coincidencias de países que están buscando caminos de liberación después de siglos de opresión y de negación de sí mismos. Son experiencias diferentes de tres países que deciden dejar de escupirse al espejo, dejar de odiar su propia imagen, dejarse de mirar con los ojos de los que los desprecian.

¿Qué papel cumple Brasil en esto?

Uno muy importante, pero el problema es la tentación de una palabra abominable: el liderazgo. Todos los países se atribuyen la intención de ejercerlo y esto genera relaciones contaminadas por el orden jerárquico que niega la igualdad de derechos. Yo no quiero que nadie sea mi líder. No quiero mandar ni ser mandado. No nací para obedecer. Nací para ejercer mi libertad de conciencia. No puedo aceptar la idea de que entre las personas o entre los países haya conductores o conducidos. Hay que ir hacia una sociedad de veras libre.

¿Qué opina de la reelección presidencial?

No me gusta mucho, porque implica cierto apego al poder y eso no es aconsejable en ningún ámbito. El poder en sí, aunque sea un poderito, envenena bastante el alma. Sé que hay que ejercerlo, pero sabiendo que es peligroso. El poder genera monarquías, poderes absolutos, voces que sólo escuchan sus propios ecos incapaces de escuchar otras voces.

¿De dónde procede ese intento de perpetuarse en el liderazgo?

En Europa esto lo atribuyen a la herencia del caudillismo en América Latina, al subdesarrollo, a la ignorancia, a nuestra tendencia al populismo y a la demagogia. Pero hay que asomarse a la historia de los países dominantes para ver hasta qué punto ellos han estado sometidos a la voluntad, por ejemplo, de un tipo complemente loco como Hitler. Es inverosímil: en el país más culto de Europa, millones de personas lo aclamaban. Y los líderes de ahora, ¿qué tienen que venir a enseñarnos? Uruguay tiene una democracia más antigua que la mayoría de los países europeos. Y en materia de derechos humanos, conquistó antes que Estados Unidos y que muchos países europeos la jornada laboral de ocho horas, el derecho al divorcio, y la educación gratuita y obligatoria.

¿Por qué no hay apenas relación entre América Latina y África?

Es un escándalo. Eso proviene del sistema educativo y de los medios de la comunicación. En la mayoría de países de América Latina hay una influencia africana enorme: en la cocina, el deporte, el lenguaje, el arte. Y sin embargo nosotros, de África, no sabemos nada.

¿Por qué?

Por racismo. Sabemos lo que nuestros amos de siglo en siglo han querido que supiéramos, y de nosotros ignoramos casi todo porque a ellos les convenía. Por ejemplo, no les convenía que supiéramos que aquellos esclavos que llegaron de África cargados como cosas traían sus dioses, sus culturas. De todos modos, eldesvínculo con África que nació del racismo y la explotación esclava no es latinoamericano, sino de todas las Américas. Por eso me pareció digna de celebración la elección de Obama, aunque luego lo que ha hecho no me convence demasiado.

¿Qué representa Obama?

Uno de mis maestros, don Carlos Quijano, solía decir: “Todos los pecados tienen redención. Todos menos uno. Es imperdonable pecar contra la esperanza”. Con el tiempo aprendí cuánta razón tenía. Lamentablemente, Obama está pecando contra la esperanza que él mismo supo despertar, en su país y en el mundo. Aumentó los gastos de guerra, que ahora devoran la mitad de su presupuesto. ¿Defensa contra quién, en un país invadido por nadie, que ha invadido y sigue invadiendo a casi todos los demás? Y, para colmo, ese chiste de mal gusto de recibir el Nobel de la Paz pronunciando un elogio de la guerra.

¿Cuáles son, en su opinión, los miedos del siglo XXI?

El arte de narrar nació del miedo de morir. Está en Las mil y una noches. Cada noche, Sherezade iba cambiando un cuento por un nuevo día de vida. Pero también creo que el miedo de vivir es peor que el miedo de morir. Y me parece que el asunto, en este mundo y en este tiempo, es ese: el miedo de recordar, el miedo de ser, el miedo de cambiar. O sea: el miedo de vivir.

¿Ve un ejemplo de ese miedo en la Cumbre de Copenhague?

Los asesinos del planeta derraman de vez en cuando alguna lágrima, para que la platea sepa que también tienen su corazoncito. Pero es puro teatro. Bien saben que los modelos de vida de hoy, que ellos imponen, son modelos de muerte. Me pregunto a qué planeta se mudarán estos elegidos del Señor cuando terminen de exprimir la Tierra hasta la última gota.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/282576/america/latina/exorcizando/cultura/dela/impotencia

30 de julio de 2008

MEXICO: DATOS BASICOS SOBRE DISTRIBUCION DEL INGRESO




Héctor Ruiz Ramírez, Observatorio de Coyuntura Economica Internacional (OCEI) Toluca, México. 28 de noviembre de 2006


Datos Claves:

• El decil más pobre concentra tan sólo el 1.6% del total de los ingresos, mientras que el más rico, registra el 36.4% del total.
• Casi la mitad de la población en situación de pobreza (47%), aproximadamente 49 millones
de mexicanos y 17.3% en condiciones de pobreza extrema, aproximadamente 19 millones.



El cuadro anterior permite afirmar que el 10% de los hogares más ricos percibe 2.7 veces más que el 40% más pobre. En los últimos dos deciles, los más ricos, se concentra un poco más de la mitad de los ingresos generados en el país (52.5%). En el decil más pobre se observa una significativa mejoría del año 2000 al 2002, al pasar de 1.52% a 1.65%, nivel que se mantiene prácticamente sin cambio hasta 2005. Ello significa que en la población más pobre del país continúa concentrándose la misma participación que hace 5 años.

Por su parte el decil con ingresos más altos, pierde un poco su participación al pasar del año 2000 de 38.6%, al 36.5%. En esta décima parte de los hogares mexicanos se concentra más de una tercera parte del ingreso total. Las fuertes y marcadas disparidades en el ingreso prácticamente han permanecido sin modificaciones significativas a lo largo del tiempo. La diferencia entre el decil más rico con relación al más pobre es de cerca de 23 veces.

Coeficiente de Gini

Como es sabido, este coeficiente trata de medir la concentración del ingreso y toma valores entre cero y la unidad. Entre más cercano se encuentre a la unidad, significa un mayor grado de desigualdad. O visto de la forma contraria, mientras más se acerca a cero, existe un menor grado de desigualdad.

Las cifras de la tabla anterior muestran un importante descenso para el lapso de dos años, al pasar el Coeficiente de Gini de 0.480 en el año 2000, a 0.453 dos años después. Sin embargo, a partir de 2002 se muestra una tendencia moderada de ascenso hacia una mayor concentración
del ingreso, al evolucionar el coeficiente mencionado de 0.453 en 2002 a 0.458 en 2005.

http://www.ocei.es/docs/MX/informes/MX1106.pdf

PARA COMPRENDER LA FASE ACTUAL DEL CAPITALISMO, Entrevista a G. Arrighi



Entrevista al Dr. Giovanni Arrighi, docente en la John Hopkins University, Baltimore

Herramienta.org

Karina Moreno: En relación con el libro Caos y orden en el sistema mundo moderno que escribieron usted y Beverly Silver y en el que realizan una comparación con dos períodos hegemónicos anteriores que terminan en una crisis y caos sistémico, ¿cuáles son los elementos que nos ayudarían a pensar que estamos en una situación similar en la época actual?

Giovanni Arrighi: Desde este punto de vista, la principal similitud es la invasión de los Estados Unidos a Irak, previamente la invasión a Afganistán y los eventos desde el 11 de septiembre. Ahora nos dan signos de que hay una descompostura y que se está cambiando de orden. Se ha descompuesto el orden previo. También hay una escalada de violencia después de la Guerra Fría, estos son signos de similitud que nos dan también una tendencia de caos, pero hay diferencias.

La manifestación más macroscópica del caos y la descompostura normalmente es una guerra entre grandes poderes, ésta es la diferencia que se presenta en esta transición, entre una hegemonía y otra. Actualmente no hay grandes poderes que se opongan a los Estados Unidos, por lo tanto no hay una tendencia de una guerra entre grandes poderes. La guerra es la guerra entre grandes poderes y aquí el único gran poder son los Estados Unidos, aunque sí se presentan fuerzas de rebelión enraizadas en el sur. Estas fuerzas retan a los intentos de los Estados Unidos por establecer sus reglas en todo el mundo. Así tenemos un enfrentamiento que es más entre el norte y el sur, no es un enfrentamiento que se de sólo en el norte, entre los países poderosos, en esta transición.

Otra similitud, a pesar de las diferencias, también en la situación de transición de la hegemonía de los holandeses a los británicos, la cual tuvo como resultado que el Estado, que finalmente se convirtió en hegemónico, no era el que participaba directamente en las guerras, esto es, ganar una guerra que pelean otros. De la misma manera, cuando se dio la transición de la hegemonía de Gran Bretaña a los Estados Unidos existía una guerra que se peleaba entre Alemania y Gran Bretaña. Los Estado Unidos ganaron esta guerra sin estar participando directamente. Lo mismo sucede en la guerra contra el terror. Ésta da como resultado que China gane el poder, y cuanto más estén los Estados Unidos empantanados en Irak, más aumenta la influencia China y del este del Asia.

KM: Un elemento que usted señalaba era el énfasis excesivo que se hace en relación con la esfera financiera. Desde su perspectiva, aparece un análisis histórico comparativo, donde la similitud con otros procesos hegemónicos es digna de subrayarse. Como ejemplo, hizo referencia la crisis hegemónica británica, y su manifestación financiera en su declive, la cual se asemeja bastante a ésta "neo" belle époque.

GA: La expansión financiera que han llevado los Estados Unidos le han dado beneficios que se obtuvieron durante los años ochenta y noventa. Pero éste es un signo que precede al caos. El tiempo del caos llega cuando la expansión financiera llega a su fin y el líder de esta expansión financiera se beneficia un rato, pero es una señal de que las cosas se están descomponiendo, esto no ayuda a resolver los problemas finalmente. Cuando se tiene esta expansión financiera como en los años ochenta y noventa de los Estados Unidos, esto llega a su límite, llega a su final, y esto ya no le está dando más poder a los Estados Unidos.

KM: ¿Por qué la Revolución Rusa aparece sólo como un producto o una consecuencia de las guerras mundiales? En este sentido, ¿cuál es su posición, sintéticamente, en relación al debate Wallerstein-Brenner?

GA: No estoy seguro de las relaciones; finalmente la Revolución Rusa fue un producto de la Primera Guerra Mundial, según la teoría sobre la revolución de Lenin o según parte de esta teoría, que sostiene que el imperialismo se manifiesta como una guerra entre los poderes capitalistas. Después de esta oposición hace surgir un éxito para la revolución. De hecho la predicción de Lenin fue correcta, esto fue lo que sucedió. Lenin tomó ventaja o se aprovechó de los desastres de la guerra. En la teoría social de la revolución de Theda Skocpol se repite la teoría de Lenin bajo este mismo punto de vista de la revolución. No es que no hubiera otros elementos sino que la guerra fue una especie de impulsor, de detonador. Como, a partir de la Segunda Guerra Mundial, se dieron ciclos con nuevas series de revoluciones. La guerra crea las condiciones de la revolución. Pero ahora estamos en una situación distinta donde ya no tenemos guerras de esta naturaleza en relación con el caos, la situación es diferente.

KM: ¿Qué lugar tiene en su análisis dentro del sistema-mundo y de estos ciclos braudelianos la relación norte-sur? Y en relación con esto, en relación con el consenso de Washington y con el consenso de Pekín que mencionaba.

GA: Bueno, la relación entre el norte y el sur o la relación entre el colonizador y el colonizado es una constante del fenómeno de la expansión del capitalismo. Este fenómeno de expansión es territorial, pero no es únicamente territorial, incluye otras cosas y tampoco implica que sea la etapa última del capitalismo. La relación entre el norte y el sur es una constante de conquista, de conquistar territorios ocupados por otros pueblos. A veces el pueblo conquistado es exterminado o subyugado y es este proceso de conquista militar y territorial.

Ahora cuando se está haciendo, cuando ya no hay colonias, el proceso es diferente, pero es similar en un gran número de maneras; con la descolonización se da una nueva relación entre lo que después se llamó el Primer Mundo y el Tercer Mundo. Cuando desapareció el Segundo Mundo empezamos a hablar del norte y el sur, yo lo llamo el núcleo y la periferia, que son conceptos económicos, porque los conceptos de Primer Mundo y el Tercer Mundo son conceptos políticos. Entonces, se da una dependencia del sur hacia el norte, esta es una subyugación que incluye más un factor económico, no es tanto factor político, aunque el factor político siempre se encuentra presente. Esta ha sido la situación desde la Segunda Guerra Mundial a partir de donde se da la hegemonía de los Estados Unidos y ya no se habla del colonialismo, sino del neocolonialismo, pero últimamente las cosas cambiaron y se han puesto de cabeza.

Lo que ha cambiado en los años noventa, y recientemente en los años dos mil, es la participación del Este de Asia, en particular China, con su población de mil trescientos millones de habitantes que en suma es lo mismo que toda América y Europa Occidental juntas. Ahora ellos son el nuevo centro del mundo, aunque siguen siendo pobres. El cambio se da en la relación político-económica entre el norte y el sur, este es un amplio fenómeno de crecimiento y de independencia económica. Porque el sur depende del norte en cuanto al capital, la mano de obra y muchas otras cosas, y bueno, lo que está sucediendo, lo que ha ocurrido, que no sabemos hasta dónde va a llegar porque sigue sucediendo, es el cambio entre la relación el norte y el sur; desde hace como diez años la revolución ya no es política, sino es una revolución socioeconómica mundial, en donde los pobres del mundo tienen la posibilidad de obtener su independencia y estar emancipados, no sólo políticamente, sino también ser independientes de manera económica del norte.

KM: Metodológicamente, ¿cómo contempló en su análisis -y creo que también en esta fase- la relación capita-trabajo?

GA: Esta es una pregunta más compleja, quien debería quizá responderla es Beverly Silver. Ella publicó un libro que se llama Las fuerzas de la mano de obra, Forces of Labor, que ya ha sido traducido al español. Ella habla de las relaciones entre la mano de obra, entre el trabajo y el capital en el mundo antes de este siglo; básicamente ella observa que en diferentes períodos hay diferentes tipos de producción, esto es central al capital, el capital va moviéndose. Digamos, por ejemplo, que el capital primero llega a la industria textil y en algún momento va hacia la industria electrónica o a la industria automotriz. Cuando el capital comienza a desarrollarse se crean rebeliones de los trabajadores hasta que obtienen su concesión, y cuando esta concesión es obtenida el capital se mueve a otras diferentes partes donde se instala y crea diferentes clases trabajadoras. Ella habla de las rebeliones que comienzan en los Estados Unidos y luego se van a Europa, a Brasil y a Corea. Como por ejemplo ahora se están dando muchísimos problemas y disturbios entre los trabajadores en China. Hay que tomar una visión muy larga para poder analizar las relaciones entre el capital y el trabajo. Podríamos ver, por ejemplo, el movimiento obrero en los Estados Unidos que empezó con una gran explosión en los años treinta, tuvo mucho éxito en los años cincuenta, después se consolidó y luego se fue debilitando cada vez más. Pero no hay que ver solamente estos movimientos que se dieron en treinta o cuarenta años en los Estados Unidos, sino lo que ha pasado en el mundo a través de sesenta, setenta años; en Brasil sucedió lo mismo, los movimientos obreros comenzaron siendo muy fuertes y paulatinamente se fueron debilitando; lo mismo sucedió en Sudáfrica; lo que hay que ver es todo el panorama completo, porque toda la situación va cambiando.

Al desarrollarse el capital también se va desarrollando la clase trabajadora. La clase trabajadora se desarrolla al igual que el capital, y lo hace no sólo a un nivel local ni durante un corto período, hay que ver la imagen completa y verla en todas partes. En China seguramente se dará una rebelión obrera muy importante dentro de veinte o treinta años que quizá resulte más significativa que los movimientos que se han dado en Europa Occidental, en los Estados Unidos, o en otros lugares. Y en China eso ya está sucediendo ahora.

KM: ¿Algún autor latinoamericano que le interese?

GA: Bueno, no se trata de un autor que yo prefiera de Latinoamérica o tampoco de la teoría de la dependencia sino de las teorías que han surgido desde los cincuentas y los sesentas con gente que ha estudiado América Latina como Albert Hirschman y André Günder Frank, que han recibido su formación en Latinoamérica, donde hay una gran tradición intelectual. América Latina ha jugado un papel crucial en el desarrollo de distintas tradiciones intelectuales. Pero esta tradición es muy diferente y yo no he estado en Latinoamérica, yo más bien me fui a África a donde han trabajado Wallerstein y Samir Amin, que vienen de sus estudios de África. Donde yo he ido en particular es a Brasil, voy regularmente desde que se publicó mi libro The Long 20th Century, que por alguna razón ha tenido un gran éxito en este país, y he aprendido mucho ahí, he tomado mucho de esta experiencia en Latinoamérica. La tendencia que yo tengo más bien es a comparar diferentes teorías que han surgido en distintas regiones, comparar las diversas regiones, porque el Este de Asia es muy diferente a Latinoamérica y tanto ésta como el sureste de Asia son muy diferentes a las regiones del sur de África. Como dice el consenso de Beijín, no hay una sola buena teoría para todos, hay que comparar las distintas teorías que vienen de las distintas regiones.

KM: Muchas gracias, un privilegio absoluto, le agradecemos mucho su generosidad.

* Profesor de Sociología. Es docente en la John Hopkins University (Baltimore) y director en esa misma universidad del Fernand Braudel Centre. Autor, entre otros libros, de La geometría del imperialismo (1977), El largo siglo XX (1994), Caos y orden en el sistema-mundo moderno (1999) [con Beverly J. Silver], The Resurgence of East Asia:500, 150 and 50 Year Perspectivas (2003). Adam Smith en Pekin. Origenes y fundamentos del siglo XXI (2007).

29 de julio de 2008

URUGUAY: DISTRIBUCION DEL INGRESO (2005-2008). DOS ARTICULOS...



En el suplemento de Brecha "Detrás de los números" del 13 de junio de 2008 se publica un excelente artículo de Verónica Amarante y Andrea Vigorito titulado "Pobreza, desigualdad y transferencia de ingresos" donde se muestran algunas características relevantes de la sociedad uruguaya. Nos interesa resaltar los elementos vinculados a la distribución del ingreso donde sobresalen dos características: un leve y permanente aumento de la desigualdad, y un aumento de la participación del 20% de mayores ingresos a costa del deterioro del 80% restante de la población.

La desigualdad se mide con el coeficiente de Gini que marca registros entre 0 y 1, siendo 0 la mayor igualdad y 1 la máxima desigualdad. El índice para Uruguay evoluciona de 0,411 en 1991 a 0,457 en el 2007, que es inclusive superior al registrado durante la profunda crisis de 2002. En la comparación internacional, Uruguay sigue siendo de los países de menor desigualdad, como consecuencia del papel que el estado de bienestar cumplió desde las primeras décadas del siglo pasado.

En directa correlación con este aumento del coeficiente de Gini, la participación en el ingreso total de los cuatro primeros quintiles es la más baja de los últimos 17 años y la del 20% superior es la más alta de este período.

Esta evolución negativa nos merece los siguientes comentarios preliminares:

1.- El crecimiento espectacular del PBI en los últimos cuatro años, no sólo no mejora el incremento de la desigualdad provocada por la crisis productiva, social y financiera del año 2002 sino que dicha desigualdad sigue aumentando.

2.- El 5% de mayores ingresos aumentan con nitidez su participación en el ingreso total y constituye un factor relevante del aumento de la concentración del ingreso. Es factible que en este 5% de mayores ingresos se ubiquen sectores vinculados a la agroexportación y que se están beneficiando de los extraordinarios aumentos de los precios internacionales de los productos de exportación, como carne, lácteos, arroz, soja y trigo. En este 5% de mayores ingresos pueden ubicarse a sectores importadores beneficiados por la profunda caída del tipo de cambio nominal que facilitó un aumento relevante del total de importaciones. También pueden ubicarse en esta situación a intermediarios comerciales, incluidos los supermercados, que aprovechan de situaciones oligopólicas para tener muy altos beneficios en la suba de precios internos de los alimentos.

El accionar de estos intermediarios comerciales influyó para que los precios internos no hayan descendido cuando el gobierno realizó esfuerzos por bajarlos a través de la importación de frutas y verduras.

3.- En la distribución funcional del ingreso ­que explica el reparto entre la masa salarial y el excedente de explotación­, los informes del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, muestran que la masa salarial creció en el año 2007 como consecuencia de la notoria mejora del empleo y del salario real, pero se mantiene 5,6% por debajo de los niveles alcanzados entre 1998 y 2001. Este es un tema relevante en la explicación del aumento de la desigualdad en la medida que la masa salarial, que tuvo un descenso significativo durante la crisis de 2002, alcanza en el año 2007 una menor participación en el PBI con respecto al período previo a la crisis de 2002.

4.- Es posible que la profunda fragmentación social de Uruguay influya también en estos resultados. La distancia entre trabajadores formales e informales se puede estar incrementando con la mejora del empleo derivado del fuerte crecimiento del PBI. Inclusive se pueden estar aumentando las diferencias entre los salarios del personal más calificado con respecto a los menos calificados.

5.- Como elemento de contexto a esta situación, pero sin influencia directa sobre los resultados explicitados en esta nota, dos de las reformas más relevantes del actual gobierno, como la reforma tributaria y la de la salud, que tienen elementos positivos, pueden calificarse como muy amigables al capital.

La reforma tributaria rebajó la tasa del impuesto a la renta de las empresas de 30% a 25% como estímulo a la inversión, medida nunca solicitada ni festejada por los sectores empresariales. La reforma tributaria contempla un impuesto a la renta de carácter dual, diferenciando las formas de cálculo y las tasas de las rentas del trabajo con respecto a las rentas del capital.

En los mayores niveles de ingreso, las rentas de capital pagan menos que las rentas del trabajo, lo que seguirá afectando en el futuro a la distribución del ingreso. Además la reforma tributaria no permitió un mayor control de la evasión de impuestos por parte de los empresarios y las empresas, al no permitir el levantamiento del secreto bancario con fines exclusivamente de control tributario

La reforma de la salud ayuda muy limitadamente a la equidad al plantear una redistribución del ingreso desde la sociedad que paga impuestos y de los asalariados formales de mayores ingresos a favor de los asalariados formales de menores ingresos. La solidaridad solicitada a los asalariados de mayores ingresos no se hace extensiva a los profesionales, que sólo se incorporarán en el año 2011, ni a las rentas de capital que son las que más deberían contribuir a la atención de los más necesitados.

Además de una reforma amigable al capital, no incluye en el seguro de salud a los trabajadores y sus familias que no cotizan. Es decir, no incluye a los desocupados ni a los trabajadores informales que es donde se ubican las más altas proporciones de la población en situación de pobreza e indigencia que obligatoriamente se atenderán solamente en hospitales públicos que no han recibido las mejoras indispensables con respecto al deterioro sufrido por estas instituciones en los gobiernos anteriores.

Por Alberto Couriel, Senador de la 609 - FA, economista.

http://www.larepublica.com.uy/contratapa/316092-la-distribucion-del-ingreso-en-uruguay



LOS SECTORES MAS RICOS DEL PAIS SE REPARTEN EL 60 % DEL INGRESO URUGUAYO

publicado en COMERCIO Y PRODUCCION |

Los uruguayos que integran los tres deciles más ricos perdieron 1,4% su captación del ingreso nacional en 2005, pero recuperaron 0,7% en 2006. Capturan 62,5 de cada 100 pesos del ingreso nacional. El sector de ingresos medios de los uruguayos fue el único que perdió el año pasado participación en el ingreso nacional; los sectores de menores recursos recuperaron en 2005 y 2006; y los más ricos perdieron en el primer año, pero recuperaron la mitad perdida el año pasado.

La información surgió de un estudio de las investigadoras del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración, Verónica Amarante y Andrea Vigorito, publicado por el Instituto Nacional de Estadística.

EL INFORME

El trabajo divide la población uruguaya que habita localidades de 5.000 y más habitantes en 10 partes iguales (deciles), y analiza sus participaciones en la distribución del ingreso nacional. El gobierno del ex presidente Jorge Batlle transfirió la administración al presidente Tabaré Vázquez con el decil más pobre captando 1,7% del total del ingreso y los siguientes, 2,9%, 3,9%, 4,9%, 6,2%, 7,6%, 9,4%, 12%, 16,5%, y 34,9%, respectivamente.

Para simplificar el análisis se agruparon los tres deciles más pobres, los tres más ricos y los cuatro intermedios. El gobierno de Vázquez recibió el país con los tres deciles más pobres de la población recibiendo 8,5 pesos de cada 100 del ingreso nacional; los tres más ricos captando 63,4 pesos y los sectores medios 28,1 pesos.

En 2005, los más pobres pasaron a obtener 8,9 de cada 100 pesos, lo que es una mejora de 40 centésimos; los sectores medios captaron 29,3 pesos, 1,2 pesos más que en 2004 y los más ricos 62 pesos, lo que hizo una pérdida de 1,4 pesos. Dentro del grupo de los más pobres, los dos deciles de menores ingresos ganaron 10 centésimos cada uno, cada 100 pesos de ingreso nacional en 2005, y el más cercano a los sectores medios ganó 20 centésimos. Los tres deciles de menores ingresos volvieron en 2005 al nivel que tuvieron desde 2001 a 2003, lo que señala que en 2004 pasaron por su peor momento. Los sectores intermedios (del decil cuatro al séptimo) llegaron en 2005 al mayor grado de participación de la distribución del ingreso nacional en los seis años estudiados (29,3%).

LOS SECTORES ALTOS

Quienes integran los tres deciles más ricos acumularon en 2005 la menor retención de la distribución del ingreso nacional (62 %) en el período analizado (62,1% en 2001; 62,2% en 2002 y 62,5 en 2003). En el segundo año del actual gobierno, los tres deciles más pobres ganaron otros 20 centésimos cada 100 pesos distribuidos del ingreso nacional y alcanzaron el mayor nivel de participación (9,1%) en los seis años.

Los integrantes de los cuatro deciles medios perdieron 58,33% de lo que habían recuperado en 2005, y pasaron tener una participación de 28,6% en la distribución del ingreso, el mismo que en 2003 (en 2002 tuvieron 29% y en 2001 el 29,1%). Los más ricos recuperaron la mitad de lo perdido en 2005. Las autoras advierten que los consejos de salarios y el crecimiento del empleo operaron estos cambios. Similar análisis se hace desde el Ministerio de Economía y Finanzas, aunque le acompañan con la idea macro: estabilidad, señales claras y vigoroso crecimiento de exportaciones.

El nuevo sistema tributario hará que los tres deciles de menores ingresos y los cuatro intermedios ganen 9,5 pesos cada 100 pesos del ingreso nacional distribuido, en tanto que el conjunto de los tres deciles más ricos perderá 3,2 pesos cada 100 que actualmente captan, según estimaciones del Ministerio de Economía y Finanzas. El investigador del Centro de Investigaciones Económicas y del estudio CPA/Ferrere, Adrián Fernández, estimó el impacto que la vigencia del nuevo sistema tributario tendrá en distintos sectores de la población.

El trabajo, divulgado en una jornada de la Cámara de Industria sobre la inversión, reveló que la nueva distribución del ingreso establecerá que los tres deciles más pobres captarán 10,5% del total, los cuatro intermedios 30,2%, y los tres más ricos 59,3%. Estimó que los sectores más pobres utilizarán el total de esos mayores ingresos en consumo, los del sector medio el 30,1%, y los más ricos 54,7%. Los más ricos tendrán capacidad de ahorro de 4,5%, los medios 0,2%, y los más pobres nada. Calculó que el real ahorro sobre el ingreso por decil será nulo en los tres deciles más pobres, acumulará 2,3% en los cuatro medios y 20,8% en los tres más ricos.

http://uruguayescribe.com/2007/06/29/

26 de julio de 2008

USA Y EUROPA: ¿MAS MERCADO O MAS REGULACION SOCIAL PARA ENFRENTAR LA CRISIS?


Los modelos sociales de Europa y EE UU se miden en la crisis

¿Más solidaridad o más competitividad? No es incompatible - El éxito de los países nórdicos enseña al Viejo Continente el camino para afrontar la globalización.

Reportaje. El país.com

La mala sombra de la recesión se alarga de manera imparable desde Estados Unidos hacia Europa. Los políticos se han vuelto cautos y han renunciado ya a fijar una fecha para la recuperación económica. Hay que ir olvidando que el buen tiempo llegaría en la segunda mitad de 2009. La tormenta financiera provocada por las hipotecas de alto riesgo que estalló en agosto pasado en Estados Unidos ha contagiado también a numerosos bancos europeos y empieza a afectar a la economía real. Nadie se atreve a pronosticar hasta dónde se hundirá el barco.

Esta primera crisis global pone de relieve una distinta capacidad de respuesta en las dos orillas del Atlántico. Europa parece mejor equipada, especialmente menos endeudada que Estados Unidos, lo que le permite una mejor navegación. Al menos hasta el momento esto es lo que está sucediendo y muchos lo atribuyen al modelo social europeo, especialmente el de los países nórdicos de la Unión. Un primer elemento diferencial es la distinta evolución del empleo. Desde el pasado diciembre, Estados Unidos viene perdiendo empleo a un ritmo que oscila entre 60.000 y 90.000 puestos de trabajo cada mes. Desde principios de año, la economía estadounidense, que ocupa a 137 millones de personas, ya ha destruido 438.000 puestos de trabajo, según la Oficina Estadísticas Laborales.

Por el contrario, las empresas europeas no han dejado de crear nuevos puestos de trabajo a pesar del clima adverso. Durante el primer trimestre de este año la economía europea, que ocupa a 226 millones de ciudadanos, ha generado 753.000 nuevos empleos netos, según Eurostat. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, está persuadido de que "a pesar de la crisis, la Unión Europea continuará creando empleo en los próximos años". Las previsiones de la Comisión Europea indican que entre 2008 y 2009, la UE contará con tres millones más de ocupados, que se sumarán a los 7,5 millones de puestos creados entre 2006 y 2007.

También Philippe de Buck, secretario general de la patronal europea, BusinessEurope, destaca los 10 millones de empleos creados por las empresas europeas durante los últimos tres años y cree que "a pesar de las circunstancias se añadirán otros dos millones adicionales de nuevos empleos en 2008". Ann Mettler, directora ejecutiva de Lisbon Council, un centro de análisis de referencia en Bruselas, afirma que "el modelo social europeo funciona mejor, ha incorporado a muchas mujeres y proporciona más bienestar a las personas". Pero advierte de que "tiene un problema de sostenibilidad debido al envejecimiento, por lo que precisará la integración adecuada de inmigrantes".

En su opinión, el modelo social europeo es también más eficiente "si se tiene en cuenta que da cobertura a todas personas, mientras que el de Estados Unidos, que es el más caro del mundo, margina a 45 millones de personas, a las que no da ningún tipo de cobertura". Aunque destacadas instituciones como el World Economic Forum y la escuela de negocios IMD sitúan todavía a Estados Unidos como la economía más competitiva del mundo, la realidad es que Suiza, Dinamarca, Suecia, Alemania y Finlandia le pisan los talones. En términos estrictamente comerciales, la economía europea exhibe un alto nivel de competitividad que se pone claramente de manifiesto en la creciente penetración de sus productos en el mercado estadounidense y a la vez con una reducción de las compras europeas al otro lado del Atlántico.

Así, desde el año 2000 y a pesar de la fortaleza del euro, las exportaciones europeas a Estados Unidos han aumentado sostenidamente, mientras que al mismo tiempo se han reducido las importaciones procedentes de EE UU. El saldo comercial favorable a la UE ha aumentado desde 32.000 millones de euros a 80.000 millones entre 2000 y 2007. La parte de león de esta superioridad comercial europea la constituyen nada menos que la maquinaría, los vehículos y los productos químicos, de la que casi la mitad corresponde a Alemania. Durante el mismo periodo, el peso de las exportaciones de la UE a Estados Unidos sobre el total ha descendido del 28% al 21%. La globalización es un hecho y Europa ha aumentado sus intercambios cada vez con más fuerza con los países emergentes como Rusia, China, India y Brasil.

Quizá el aspecto que mejor refleja la globalización es el incremento de las inversiones extranjeras de EE UU a la UE, que han pasado de 11.500 millones en 2004 a 144.508 en 2007. Mientras que en el mismo periodo las inversiones europeas en la economía estadounidense han crecido a un ritmo más moderado, al pasar de 15.500 millones a 112.600. El saldo de 31.000 millones a favor de Estados Unidos revela que en cierta medida parte del empleo creado en la Unión es gracias a la inversión generada por los fondos estadounidenses.

Poul Nyrup Rasmussen, ex primer ministro de Dinamarca y presidente del Partido de los Socialistas Europeos (PSE), sostiene que "no es una coincidencia que los Estados de bienestar más fuertes, las sociedades escandinavas, figuren entre las economías más competitivas". Rasmussen considera que la razón está en que las sociedades de bienestar invierten en la educación y en la formación de las personas y tienen políticas activas que ayudan a los trabajadores a pasar de un empleo a otro, y en donde el diálogo social entre trabajadores, empresarios y Gobiernos es esencial para lograr una buena productividad y una elevada cualificación".

Éstas son las características del modelo social europeo, que los países nórdicos han desarrollado de manera más eficiente. El secreto, según Rasmussen, está en "trabajar de manera más inteligente, no más dura, no con bajos salarios, sino con elevada cualificación". En su informe La Nueva Europa Social, realizado junto a Jacques Delors, argumenta que "en la economía competitiva y globalizada de hoy no puede haber garantía de un trabajo de por vida". "Pero", añade, "a lo que nosotros, como socialistas y socialdemócratas, nos hemos comprometido es a garantizar el empleo a lo largo de toda la vida laboral. Esto implica proporcionar medios para reemplear a las personas durante los periodos de paro". Es la llamada flexiguridad, que implica la máxima facilidad para el empresario para despedir junto a la total garantía del Estado para proporcionar una nueva formación y una recolocación segura.

Los ministros de Economía de la Unión están dedicando especial atención a analizar la importancia de la educación y el grado de eficiencia de los recursos empleados en la formación. Uno de los resultados más llamativos es que los mejores resultados obtenidos en los países nórdicos de la UE dependen mucho más de la eficiencia y la efectividad del gasto que de su cuantía. Finlandia es el país que obtiene mejor puntuación, con un gasto en educación más bien modesto, del 2,5% del PIB, muy inferior al de España, que dedica el 3,5%, y que junto a Italia y Portugal registra los peores resultados. Estados Unidos figura también con una puntuación muy pobre, aunque tampoco arriesga muchos recursos para la enseñanza.

Los malos resultados de la educación en Estados Unidos se reflejan también sobre las expectativas futuras del empleo. Las proyecciones de los sectores que experimentarán un mayor crecimiento de la demanda de puestos de trabajo entre 2006 y 2016 son elocuentes. Encabezan la lista los vendedores al detalle, que durante este periodo pasarán de 4,4 a 5 millones; los empleados de cajas (de 3,5 a 3,3 millones); los camareros, (de 2,3 a 2,6 millones); los servicios a clientes (de 2,2 a 2, 7 millones); las enfermeras (de 2,5 a 3 millones); los administrativos (de 3,2 a 3,6 millones); la preparación de comidas y las comidas rápidas (de 2,5 a 2,9 millones).

El modelo social americano no puede desligarse de su espantoso mundo carcelario. En 2008, Estados Unidos cuenta con la mayor población reclusa del mundo, 2,2 millones de personas en prisión, mucho más que China, 1,5 millones, a pesar de que este país tiene una población casi cuatro veces mayor. Si se cuentan las personas en libertad condicional o provisional, la población afectada es de 7,2 millones. La tasa de presos en Estados Unidos es de 738 por 100.000 habitantes, seis veces mayor que la de la Unión Europea, que es de 124. José María Zufiaur, miembro del Comité Económico Social de la UE, con una larga trayectoria sindical en la Unión General de Trabajadores (UGT), señala: "Lo que se gastan los americanos en prisiones es lo que nosotros, en Europa, nos gastamos en desempleo".

Pero el modelo social europeo también está en cuarentena. "Nacido después de la II Guerra Mundial como un pacto histórico entre capitalistas y trabajadores, el modelo social europeo fue forjado entre la democracia cristiana y la socialdemocracia, en un escenario en que la Unión Soviética era muy fuerte", explica el eurodiputado socialista Alejandro Cercas. "En 1989 cayó el muro de Berlín", añade, "y el equilibrio social se fue deteriorando". Desde dentro también las ideas liberales de Tony Blair y el ex primer ministro holandés, Wim Kok, completaron el trabajo.

Para Zufiaur, la crisis del modelo se percibe en el aumento de la desigualdad. "En los dos últimos decenios, la participación de los salarios en el Producto Interior Bruto de la UE ha descendido 11 puntos. Los salarios medios no progresan e incluso en algunos países decrecen". En su opinión, la crisis de la dimensión social proviene del escaso desarrollo propiamente social, en relación con los avances en la integración económica. El secretario general de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), John Monks, lo dice con otras palabras: "La Europa social se bate en retirada, y no será una sorpresa si las voces que piden más proteccionismo [comercial] se hacen más estridentes. El apoyo del mercado único depende del apoyo que se dé a la Europa social".

Cuatro sentencias del Tribunal Europeo de Justicia, de 2007 y 2008, los casos Laval, Viking, Ruffert y Luxemburgo, han deslindado limpiamente los campos. Para los jueces ha prevalecido el derecho del libre establecimiento de empresa sobre el derecho de huelga o los acuerdos de los convenios colectivos. Igualmente, los convenios colectivos de los países de origen, es decir, de los inmigrantes, priman sobre los de acogida, generalmente mejores. Es el dumping social por vía jurisprudencial. Por si quedaban dudas, la directiva de retorno de inmigrantes y el intento de consagrar la jornada laboral de 60 horas semanales terminan de pintar la cara fea de la Europa social. Una de las razones que se invocan para explicar esta evolución es la ampliación de la UE a los países del Este, que ha supuesto un refuerzo del pensamiento liberal tanto en el Tribunal como en el Parlamento Europeo. Otra es la falta de impulso por parte de la izquierda para promover más directivas sociales que podrían haber condicionado la decisión de los jueces en otro sentido.

Para Zufiaur, no obstante, hay que "desmitificar las delicias de la flexiguridad, porque para que funcione se necesita una tasa de sindicación del 80% e impuestos del 50%. Además, desde que se aplica se ha reducido la productividad. En Dinamarca, los sindicalistas exigen controlar el plan de formación, quieren verlo y asegurase de su utilidad", asegura un alto cargo de la Comisión. La paradoja es que mientras en Europa muchas miradas se dirigen a la otra orilla en busca de inspiración para dinamizar su organización económica y social, Estados Unidos ha optado por prácticas intervencionistas en defensa de Bear Stearns y de Fannie and Freddie's, que parecen más propias del pasado europeo.

Son evidentes las deficiencias del sistema europeo, pero Mettler está convencida de que "a pesar de la retórica empleada por algunos grupos de interés, modernizar el modelo social europeo no tiene nada que ver, y nunca ha tenido que ver, con el objetivo de importar el modelo social de Estados Unidos". En cualquier caso, estas intervenciones financieras de última hora revelan las deficiencias anteriores del sistema que tanto ha despreciado e ignorado las regulaciones. Como recordó Almunia en Washington, "nosotros en Europa no tenemos los problemas de Estados Unidos con el mercado hipotecario de las suprimes, nuestro mercado hipotecario está estructurado de una manera muy diferente, con reglas sobre los préstamos mucho más estrictos".

Fabian Zuleeg, analista senior de Europea Policy Center (EPC), plantea que "para poder decidir qué política social queremos y la que se necesita a nivel europeo, necesitamos un debate entre los stakeholders y los ciudadanos mucho más intenso". Su propuesta es que "el punto de arranque del debate sobre la Europa social debería ser la próxima campaña electoral de las elecciones europeas de 2009 y ésta debería ser la tarea clave de la próxima Comisión". Pero en su opinión, este debate debería darse también en los Estados miembros y "evitar las reacciones populistas contra la reacción de la Comisión".

22 de julio de 2008

DESIGUALDAD DEL INGRESO EN EL MUNDO POR PAISES (INFORME PNUD).



La lista de países por igualdad de ingreso está basada en el coeficiente Gini, de acuerdo al informe de desarrollo humano realizado por la ONU en 2005. Este coeficiente representa el nivel de distribución de ingresos, donde el 0 es que los ingresos y el consumo están exactamente dividos, mientras el 1 representaría que sólo una persona posee toda la riqueza.

La lista adjunta incluye una comparación entre el ingreso del quintil y decil más rico con respecto al quintil y decil más pobre (20% y 10%, respectivamente).

Lista

↓ Territorio ↓ Índice Gini ↓ Deciles ↓ Quintiles ↓ Año ↓
1 Bandera de Dinamarca Dinamarca 0,247 8,1 4,3 1997
2 Bandera de Japón Japón 0,249 4,5 3,4 1993
3 Suecia 0,250 6,2 4,0 2000
4 Bélgica 0,250 7,8 4,5 1996
5 Bandera de la República Checa República Checa 0,254 5,2 3,5 1996
6 Bandera de Noruega Noruega 0,258 6,1 3,9 2000
7 Eslovaquia 0,258 6,7 4,0 1996
8 Bosnia y Herzegovina 0,262 5,4 3,8 2001
9 Uzbekistán 0,268 6,1 4,0 2000
10 Bandera de Finlandia Finlandia 0,269 5,6 3,8 2000
11 Bandera de Hungría Hungría 0,269 5,5 3,8 2002
12 ARY Macedonia 0,282 6,8 4,4 1998
13 Albania 0,282 5,9 4,1 2002
14 Alemania 0,283 6,9 4,3 2000
15 Eslovenia 0,284 5,9 3,9 1998
16 Bandera de Ruanda Ruanda 0,289 5,8 4,0 1983
17 Bandera de Croacia Croacia 0,290 7,3 4,8 2001
18 Ucrania 0,290 6,4 4,3 1999
19 Bandera de Austria Austria 0,300 7,6 4,7 1997
20 Etiopía 0,300 6,6 4,3 1999
21 Bandera de Rumania Rumania 0,303 8,1 5,2 2002
22 Mongolia 0,303 17,8 9,1 1998
23 Bielorrusia 0,304 6,9 4,6 2000
24 Bandera de los Países Bajos Países Bajos 0,309 9,2 5,1 1999
25 Bandera de Rusia Rusia 0,310 0,7 4,8 2002
26 Bandera de Corea del Sur Corea del Sur 0,316 7,8 4,7 1998
27 Bangladesh 0,318 6,8 4,6 2000
28 Lituania 0,319 7,9 5,1 2000
28 Bulgaria 0,319 9,9 5,8 2001
29 Bandera de Kazajistán Kazajistán 0,323 7,5 5,1 2003
30 Bandera de India India 0,325 7,3 4,9 1999
31 Tayikistán 0,326 7,8 5,2 2003
32 Bandera de Francia Francia 0,327 9,1 5,6 1995
33 Pakistán 0,330 7,6 4,8 1998
34 Bandera de Canadá Canadá 0,331 10,1 5,8 1998
35 Suiza 0,331 9,9 5,8 1992
36 Sri Lanka 0,332 8,1 5,1 1999
37 Burkina Faso 0,333 19,3 9,5 1998
38 Yemen 0,334 8,6 5,6 1998
39 Letonia 0,336 9,2 5,6 1998
40 Bandera de Polonia Polonia 0,341 8,6 5,5 2002
41 Indonesia 0,343 7,8 5,2 2002
42 Bandera de Egipto Egipto 0,344 8,0 5,1 1999
43 Bandera de España España 0,347 10,3 6,0 2006
44 Kirguistán 0,348 8,6 5,5 2002
46 Bandera de Australia Australia 0,352 12,5 7,0 1994
47 Bandera de Argelia Argelia 0,353 9,6 6,1 1995
48 Grecia 0,354 10 6,2 1998
49 Israel 0,355 11,7 6,4 1997
50 Bandera de Irlanda Irlanda 0,359 9,7 6,1 1996
51 Bandera del Reino Unido Reino Unido 0,360 13,8 7,2 1999
52 Bandera de Italia Italia 0,360 11,6 6,5 2000
53 Bandera de Nueva Zelanda Nueva Zelanda 0,362 12,5 6,8 1997
54 Jordania 0,364 9,1 5,9 1997
55 Azerbaiyán 0,365 9,7 6,0 2001
56 Bandera de Nepal Nepal 0,367 9,3 5,9 1995
57 Bandera de Georgia Georgia 0,369 12 6,8 2001
58 Maldivas 0,369 10,3 6,5 2002
59 Vietnam 0,370 9,4 6,0 2002
60 Laos 0,370 9,7 6,0 1997
61 Estonia 0,372 14,9 7,2 2000
62 Armenia 0,379 11,5 6,8 1998
63 Jamaica 0,379 11,4 6,9 2000
64 Tanzania 0,382 10,8 6,7 1993
65 Bandera de Portugal Portugal 0,385 15 8,0 1997
66 Mauritania 0,390 12 7,4 2000
67 Bandera de Marruecos Marruecos 0,395 11,7 7,2 1998
68 Mozambique 0,396 12,5 7,2 1996
69 Bandera de Túnez Túnez 0,398 13,4 7,9 2000
70 Turquía 0,400 13,3 7,7 2000
71 Bandera de Trinidad y Tobago Trinidad y Tobago 0,403 14,4 8,3 1992
72 Bandera de Guinea Guinea 0,403 12,3 7,3 1994
73 Camboya 0,404 11,6 6,9 1997
74 Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos 0,408 15,9 8,4 2000
75 Turkmenistán 0,408 12,3 7,7 1998
76 Bandera de Ghana Ghana 0,408 14,1 8,4 1998
77 Bandera de Senegal Senegal 0,413 12,8 7,5 1995
78 Singapur 0,425 17,7 9,7 1998
79 Kenia 0,425 13,6 8,2 1997
80 Bandera de Irán Irán 0,430 17,2 9,7 1998
81 Bandera de Uganda Uganda 0,430 14,9 8,4 1999
82 Nicaragua 0,431 15,5 8,8 2001
83 Tailandia 0,432 13,4 8,3 2000
84 Hong Kong 0,434 17,8 9,7 1996
85 Bandera de Ecuador Ecuador 0,437 44,9 17,3 1998
86 Bandera de Uruguay Uruguay 0,446 18,9 10,4 2000
87 Camboya 0,446 15,7 9,1 2001
88 Costa de Marfil 0,446 16,6 9,7 2002
89 Bandera de la República Popular China China 0,447 18,4 10,7 2001
90 Bandera de Bolivia Bolivia 0,447 24,6 12,3 1999
91 Bandera de México México 0,485 45 19,3 2002
92 Filipinas 0,461 16,5 9,7 2000
93 Bandera de Costa Rica Costa Rica 0,465 25,1 12,3 2000
94 Guinea-Bissau 0,47 19 10,3 1993
95 República Dominicana 0,474 17,7 10,5 1998
96 Madagascar 0,475 19,2 11,0 2001
97 Gambia 0,475 20,2 11,2 1998
98 Burkina Faso 0,482 26,2 13,6 1998
99 Bandera de Venezuela Venezuela 0,491 62,9 17,9 1998
100 Bandera de Malasia Malasia 0,492 22,1 12,4 1997
101 Bandera del Perú Perú 0,498 49,9 18,4 2000
102 Malawi 0,503 22,7 11,6 1997
103 Bandera de Malí Malí 0,505 23,1 12,2 1994
104 Níger 0,505 46 20,7 1995
105 Bandera de Nigeria Nigeria 0,506 24,9 12,8 1996
106 Papúa Nueva Guinea 0,509 23,8 12,6 1996
107 Bandera de Argentina Argentina 0,513 [1] 39,1 18,1 2006
108 Zambia 0,526 41,8 17,2 1998
109 El Salvador 0,532 47,4 19,8 2000
110 Bandera de Chile Chile 0,538 [2] 31,3 13,1 2006
111 Bandera de Honduras Honduras 0,550 49,1 21,5 1999
112 Bandera de Panamá Panamá 0,564 62,3 24,7 2000
113 Bandera de Zimbabue Zimbabue 0,568 22,0 12,0 1995
114 Bandera de Colombia Colombia 0,576 57,8 22,9 1999
115 Bandera de Paraguay Paraguay 0,578 73,4 27,8 2002
116 Bandera de Sudáfrica Sudáfrica 0,578 33,1 17,9 2000
117 Bandera de Brasil Brasil 0,593 68,0 26,4 2001
118 Bandera de Guatemala Guatemala 0,599 55,1 24,4 2000
119 Suazilandia 0,609 49,7 23,8 1994
120 República Centroafricana 0,613 69,2 32,7 1993
121 Bandera de Sierra Leona Sierra Leona 0,629 87,2 57,6 1989
122 Botsuana 0,630 77,6 31,5 1993
123 Lesoto 0,632 105,0 44,2 1995
124 Namibia 0,707 128,8 56,1 1993