3 de marzo de 2008

LOS LEGIONARIOS DE CRISTO, M. MACIEL Y EL VATICANO

Vaticano castiga a fundador de Legionarios ligado a escándalo sexual


Religioso mexicano Marcial Maciel, imputado por abusos a seminaristas, “afirmó su inocencia y, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, optó siempre por no defenderse de ninguna manera", según un comunicado de prensa de la congregación.


El jefe de la iglesia Católica, el Papa Benedicto XVI, exigió al fundador de Los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel (86), investigado por abusos sexuales contra seminaristas, a renunciar "a todo ministerio público" de su actividad sacerdotal y que lleve una vida retirada.

Debido a su avanzada edad, el pontífice ha determinado que no sea sometido a un proceso canónico. Estas medidas contra Maciel fueron aprobadas por la Congregación de la Doctrina de la Fe "y aprobadas por el Santo Padre", precisó en una nota la sede eclesial.

El comunicado señala que a partir de 1998, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que entonces presidía el cardenal Joseph Ratzinger, el actual Papa, "recibió acusaciones, ya en parte hechas públicas, contra el reverendo Marcial Maciel Degollado, fundador de la Congregación de los Legionarios de Cristo, por delitos reservados a la exclusiva competencia de ese dicasterio".

A partir de 2002, prosigue el texto, Maciel negó públicamente las acusaciones "y expresó su tristeza por las ofensas recibidas por parte de algunos ex Legionarios de Cristo".

En 2005, recuerda el Vaticano, Maciel, por motivos de edad, renunció como Superior General de los Legionarios de Cristo.

El Vaticano precisó este viernes que "todos esos elementos fueron objeto de un maduro examen por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe" y que acogiéndose a la normativa emanada por Juan Pablo II en un decreto del 30 de abril de 2001, el cardenal Ratzinger "autorizó una investigación de las acusaciones".

El comunicado recuerda que en medio de ese proceso se produjo la muerte de Juan Pablo II y la elección del cardenal Ratzinger como nuevo pontífice.

"Tras haber sometido las investigaciones a un cuidado estudio, la Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo la guía del nuevo prefecto, el cardenal William Nevada, ha decidido, teniendo en cuenta tanto la avanzada edad de Maciel como su débil estado de salud, renunciar a un proceso canónico e invitar a Maciel a una vida privada, de rezos y de penitencia, renunciando a todo ministerio público", señala la nota.

El texto precisa que "el Santo Padre ha aprobado esta decisión", para que no queden dudas de quien ha tomado la última medida.

El Vaticano no ha querido mezclar la figura de Maciel con la congregación y el comunicado precisa que "independientemente de la persona del fundador, se reconoce con gratitud el benemérito apostolado de los Legionarios de Cristo y de la Asociación Regnum Christi (los legionarios laicos)".

Maciel alega inocencia y opta por “no defenderse de ninguna manera”

Marcial Maciel aceptó la decisión del Papa "con total serenidad y con tranquilidad de conciencia, sabiendo que se trata de una nueva cruz que Dios ha permitido que sufra", informaron posteriormente los Legionarios de Cristo en un comunicado.

Los miembros de la congregación, añade el texto, acogen "y acogeremos siempre" la disposición de la Santa Sede "con profundo espíritu de obediencia y fe".

En el comunicado, de cinco puntos, La Legión de Cristo precisa que "nuestro venerado padre fundador" ha recibido a lo largo de su vida "un sinnúmero de acusaciones" y que en los últimos años, "algunas de ellas fueron presentadas a la Santa Sede para que abriera un proceso canónico".

"Ante las acusaciones hechas en su contra, él afirmó su inocencia y siguiendo el ejemplo de Jesucristo optó siempre por no defenderse de ninguna manera", precisó el comunicado, que en ningún momento se refiere a que las acusaciones fueron de supuestos abusos sexuales y fueron presentadas por ex miembros de la congregación.

"Él, con el espíritu de obediencia a la Iglesia que siempre lo ha caracterizado, ha aceptado este comunicado con fe, con total serenidad y con tranquilidad de conciencia, sabiendo que se trata de una nueva cruz que Dios, el Padre de Misericordia, ha permitido que sufra y de la que obtendrá muchas gracias para la Legión de Cristo y para el Movimiento Regnum Christi", añadió el comunicado.

Los Legionarios de Cristo aseguraron en la nota que "acogen y acogeremos siempre" todas las disposiciones del Vaticano "con profundo espíritu de obediencia y fe". Asimismo, renovaron el compromiso de trabajar "con toda intensidad para realizar nuestro carisma de la caridad y extender el Reino de Cristo sirviendo a la iglesia".

Detractores: Castigo fue demasiado leve y muy discreto

Ex integrantes de los Legionarios, analistas y religiosos mexicanos criticaron por considerarlo demasiado leve y muy discreto el castigo impuesto por papa Benedicto XVI.

Uno de los antiguos legionarios, Alejandro Espinosa, miembro del grupo de nueve personas que el 24 de febrero de 1997 denunciaron a Maciel, dijo que con la decisión del Vaticano, Maciel, a quien considera su perseguidor, "ha sido reducido al estado laico".

Espinosa, autor de libros críticos como "El legionario", quien ultima otro que titulará "El prodigioso ilusionista", explicó que hasta la fecha "no se ha dado otro caso como éste en la historia de la Iglesia" católica.

Consideró que el castigo impuesto por quien antes de ser Papa dirigió la Congregación para la Doctrina de la Fe pretendió "quitarle el baldón de la historia" a Juan Pablo II, su antecesor, quien había defendido a Maciel.

Recordó que el entonces cardenal Ratzinger, "motivado por amor a Juan Pablo II y viendo el error de proteger a un pederasta (...) inició el juicio seis meses antes de que muriera el papa Wojtyla".

Espinosa, un ex legionario de Cristo durante 13 años y presunta víctima de abusos, explicó que tras aquellos hechos quedó devastado y su voluntad individual "reducida a escombros", lo que le llevó a un proceso de reconstrucción para "superar los miedos".

Para el sacerdote mexicano Alberto Athié, quien fue enviado a Chicago (EEUU) tras apoyar una investigación sobre las acusaciones de pederastia contra Maciel, el castigo le genera "una profunda decepción" por considerar que el Vaticano "detuvo el proceso" en 1998 y no fue a su fondo.

En declaraciones a la emisora W Radio, expresó "una gravísima preocupación" porque el desenlace surgió de "una especie de invitación" o "negociación".

"Se negoció el no hacer un juicio a cambio del retiro del padre Maciel a una vida de oración y de penitencia. Esto es gravísimo desde mi punto de vista", añadió Athié.

Finalmente lamentó que el Vaticano no haya actuado con transparencia en el caso y haya pretendido "la salvaguarda del prestigio de los ministros y de la institución, de su imagen".

Para el sacerdote Antonio Roqueñí, ex magistrado del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de México, es "inexplicable" el comportamiento de la jerarquía católica, "cómo no se abren a la opinión pública y a la verdad".

"Lo que realmente ocurrió es que se incurrió en muchos delitos que fueron probados, que fueron denunciados, y ante el peso enorme que tiene el escándalo que esto provocaría disfrazan la noticia de esta manera", agregó en declaraciones a la misma emisora local.

Este ex magistrado del Tribunal Eclesiástico de México negó que al pretender cerrar hoy el caso se haya hecho justicia a las víctimas y ex miembros de una congregación "sumamente poderosa".

"Creo que hay una simulación", añadió, para proteger a todas la gente vinculada o que ha contribuido en el mundo a apoyar a los Legionarios de Cristo.

Además de denuncias en México por abusos a menores existen algunas procedentes de Irlanda, Estados Unidos y España, en las cuales se afirma que hubo excesos de miembros de la congregación católica, algunos directamente cometidos por el propio Maciel.

EFE

http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_new.asp?id_noticia=188331

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