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5 de enero de 2010

E. Galeano: “América Latina está exorcizando la cultura de la impotencia”. Entrevista…

Entrevista al escritor uruguayo Eduardo Galeano

Ana Delicado, Público

galeano2El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano se consagró hace casi 40 años con el libro Las venas abiertas de América Latina, la obra que el presidente venezolano, Hugo Chávez, escogió para regalarle a su homólogo estadounidense, Barack Obama. Pero la fascinación que Galeano despierta perdura hasta hoy. Un testimonio cotidiano de esa admiración: durante la entrevista, que se realiza en un café de Buenos Aires, un hombre se acercó con discreción con su hija y se sentó en una mesa cercana para poder escucharle. Su último libro, Espejos,habla de un mundo contradictorio que tiene miedo de mirarse, y de reconocerse.

¿Cómo define América Latina?

Es una tierra de encuentros de muchas diversidades: de cultura, religiones, tradiciones, y también de miedos e impotencia. Somos diversos en la esperanza y en la desesperación.

¿Cómo incide esa variedad en el presente?

En estos últimos años hay un proceso de renacimiento latinoamericano en el que estas tierras del mundo comienzan a descubrirse a sí mismas en toda su diversidad. El llamado descubrimiento de América fue, en realidad, un encubrimiento de la realidad diversa. Este es el arcoiris terrestre, que ha sido mutilado por unos cuantos siglos de racismo, de machismo y de militarismo. Nos han dejado ciegos de nosotros mismos. Es necesario recuperar la diversidad para celebrar el hecho de que somos más que lo que nos dijeron que somos.

¿Esa diversidad puede ser un impedimento para la integración?

Creo que no. Toda unidad fundada en la unanimidad es una falsa unidad que no tiene destino. La única unidad digna de fe es la unidad que existe en la diversidad y en la contradicción de sus partes. Hay una triste herencia del estalinismo y eso que llamaron socialismo real a lo largo del siglo XX que ha traicionado la esperanza de millones de personas justamente porque impuso ese criterio, el de que la unidad es la unanimidad. Se confundió así la política con la religión. Se aplicaron criterios que eran habituales en los tiempos de la Santa Inquisición, cuando toda divergencia era una herejía digna de castigo. Eso es una negación de la vida. Es una suerte de ceguera que te impide moverte porque el motor de la historia humana es la contradicción.

¿La diversidad puede establecer caminos de vida irreconciliables?

No siempre. En cualquier caso, no hay que tenerle miedo a la verdad de la vida. Hay que celebrarla, porque lo mejor que tiene la vida es su diversidad. El sistema que domina el planeta nos propone una opción muy clara. Hay que elegir, a ver si querés morirte de hambre o de aburrimiento. Yo no me quiero morir de ninguna de las dos. El sistema dominante de hoy nos impone una verdad única, una única voz, la dictadura del pensamiento único que niega la diversidad de la vida y que por lo tanto la encoge, la reduce a la casi nada. Lo mejor que el mundo tiene está en la cantidad de mundos que él alberga, y eso vale a su vez para América Latina. Lo mejor de ella es la cantidad de Américas que contiene.

Hablaba de un redescubrimiento latinoamericano. ¿Un ejemplo?

Bolivia, con Evo Morales, ha redescubierto su diversidad con mucha dignidad y con el orgullo de decir: “Somos diversos, y somos indígenas. Pero no sólo indígenas. Somos diversos”. Claro que Bolivia es un país como Paraguay, y hasta cierto punto Uruguay, sometido en cierta medida al peso avasallante de los vecinos grandes, y sobre todo de Brasil, que hoy por hoy se opone a que en el Banco del Sur cada país tenga un voto.

¿Cuál es la fuerza de ese proyecto?

El Banco del Sur es la base financiera de la unidad latinoamericana, un proyecto de Chávez, por cierto. Nace como una respuesta a la dictadura financiera del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, en donde no rige el sistema de “un país, un voto”. Los votos dependen del capital invertido: tanto dinero, tantos votos, de modo que el Fondo está dirigido por cinco países, y el Banco por ocho, aunque uno se llame Mundial y el otro Internacional.

¿Se puede recuperar un funcionamiento democrático?

Es muy difícil, por la sencilla razón de que la democracia ha sido más formal que real en los procesos históricos latinoamericanos; y en las democracias, para que lo sean de verdad, no tienen que regir relaciones verticales o jerárquicas, donde hay un mandón y un mandado. Tienen que ser horizontales, solidarias, entre iguales capaces de respetarse y reconocerse, porque la verdad es que no nos conocemos. Tenemos que conocernos para empezar a reconocernos, para saber todo lo que podemos aprender del otro. Desde la conquista española hemos sido entrenados por imperios sucesivos para la ignorancia mutua, para el divorcio y el odio mutuo. La especialidad latinoamericana es la guerra de vecinos.

Brasil puede argumentar que, puesto que es más grande, debe tener más voz.

Eso parte de la base de que la grandeza coincide con lo grandote. Mi experiencia me enseñado que la grandeza no habita lo grandote. Está escondida en la gente anónima, en el día a día que parece insignificante e indigno de atención. Lo grandote suele ser muy mezquino y de alma chiquita. No quiero decir que Brasil tenga alma chiquita, pero no hay que confundir dónde está la grandeza brasileña, que reside en alguna de sus gentes peor tratadas.

¿Héroes anónimos?

En una charla me preguntaron cuál era mi héroe preferido. Yo dije: “El día que me iba al aeropuerto para iniciar este viaje tomé un taxi, y estuve conversando con el conductor. El taxista trabajaba en el taxi entre 10 y 12 horas, pero después tenía otro empleo. Dormía entre tres y cuatro horas por día para dar de comer a sus hijos. Para él no existían los domingos, ni se acordaba de qué eran”. Ese es mi héroe preferido.

Decía antes que el motor de la historia humana es la contradicción. ¿Cree que hay contradicciones dañinas?

No tiene por qué ser así. Toda contradicción es una señal de movimiento. Lo que sí hay son injusticias objetivamente dañinas. En América Latina, el abismo que separa a los que tienen de los que necesitan, a la minoría dominante de la mayoría dominada, es cada vez mayor. Esta es una región desigual en un mundo cada vez más injusto, donde los hambrientos superan los 1.000 millones de personas.

¿Observa hoy día un cambio significativo en América Latina?

Sí. Está ocurriendo algo muy lindo, que es una suerte de exorcismo colectivo de los viejos demonios. Y de algunos nuevos también. Uno de los que dejó la herencia colonial fue la cultura de la impotencia, que te mete la idea en la cabeza de que “no se puede”. Y eso vale para los países pobres y para los ricos. Porque Venezuela es un país objetivamente rico, tiene petróleo, pero tiene metido adentro ese concepto de la impotencia contra el que ahora se intenta luchar. Es difícil, porque la cultura del petróleo te entrena para comprar y no para crear.

¿Qué quiere decir?

Te entrenan con la idea de que no hay que tomarse el trabajo de crear las cosas si se las puede consumir comprando. Es la cultura de consumo, no de creación. Nace de la cultura de la impotencia, que es la peor de las herencias coloniales. Te enseña a no pensar con tu cabeza, a no sentir con tu propio corazón, y a no moverte con tus propias piernas. Te entrena para andar en silla de ruedas, para repetir ideas ajenas y para experimentar emociones que no son las tuyas.

¿Son diferentes las izquierdas de América Latina?

Hay de todo, por suerte, justamente porque somos diversos. Por eso es muy injusto generalizar, sobre todo cuando la generalización proviene de miradas ajenas, que miran juzgándote, y juzgándote te condenan. Hay un complejo de superioridad que tienen los países dominantes en el mundo, que se sienten en condiciones de obligar a los demás a rendir exámenes de la democracia, que son los grandes maestros para decidir quién es demócrata y quién no, qué procesos están bien y cuáles están mal. Y cuando esos profesores de democracia vienen a juzgarnos, a mirarnos desde afuera y a condenarnos de antemano, están ejerciendo un derecho de propiedad que es uno de los derechos más repugnantes de todos.

¿Qué diferencia hay entre los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia?

Muchas, porque son expresiones de tres países diferentes. La lista de diferencias es interminable. Pero no es tan interminable la lista de las coincidencias de países que están buscando caminos de liberación después de siglos de opresión y de negación de sí mismos. Son experiencias diferentes de tres países que deciden dejar de escupirse al espejo, dejar de odiar su propia imagen, dejarse de mirar con los ojos de los que los desprecian.

¿Qué papel cumple Brasil en esto?

Uno muy importante, pero el problema es la tentación de una palabra abominable: el liderazgo. Todos los países se atribuyen la intención de ejercerlo y esto genera relaciones contaminadas por el orden jerárquico que niega la igualdad de derechos. Yo no quiero que nadie sea mi líder. No quiero mandar ni ser mandado. No nací para obedecer. Nací para ejercer mi libertad de conciencia. No puedo aceptar la idea de que entre las personas o entre los países haya conductores o conducidos. Hay que ir hacia una sociedad de veras libre.

¿Qué opina de la reelección presidencial?

No me gusta mucho, porque implica cierto apego al poder y eso no es aconsejable en ningún ámbito. El poder en sí, aunque sea un poderito, envenena bastante el alma. Sé que hay que ejercerlo, pero sabiendo que es peligroso. El poder genera monarquías, poderes absolutos, voces que sólo escuchan sus propios ecos incapaces de escuchar otras voces.

¿De dónde procede ese intento de perpetuarse en el liderazgo?

En Europa esto lo atribuyen a la herencia del caudillismo en América Latina, al subdesarrollo, a la ignorancia, a nuestra tendencia al populismo y a la demagogia. Pero hay que asomarse a la historia de los países dominantes para ver hasta qué punto ellos han estado sometidos a la voluntad, por ejemplo, de un tipo complemente loco como Hitler. Es inverosímil: en el país más culto de Europa, millones de personas lo aclamaban. Y los líderes de ahora, ¿qué tienen que venir a enseñarnos? Uruguay tiene una democracia más antigua que la mayoría de los países europeos. Y en materia de derechos humanos, conquistó antes que Estados Unidos y que muchos países europeos la jornada laboral de ocho horas, el derecho al divorcio, y la educación gratuita y obligatoria.

¿Por qué no hay apenas relación entre América Latina y África?

Es un escándalo. Eso proviene del sistema educativo y de los medios de la comunicación. En la mayoría de países de América Latina hay una influencia africana enorme: en la cocina, el deporte, el lenguaje, el arte. Y sin embargo nosotros, de África, no sabemos nada.

¿Por qué?

Por racismo. Sabemos lo que nuestros amos de siglo en siglo han querido que supiéramos, y de nosotros ignoramos casi todo porque a ellos les convenía. Por ejemplo, no les convenía que supiéramos que aquellos esclavos que llegaron de África cargados como cosas traían sus dioses, sus culturas. De todos modos, eldesvínculo con África que nació del racismo y la explotación esclava no es latinoamericano, sino de todas las Américas. Por eso me pareció digna de celebración la elección de Obama, aunque luego lo que ha hecho no me convence demasiado.

¿Qué representa Obama?

Uno de mis maestros, don Carlos Quijano, solía decir: “Todos los pecados tienen redención. Todos menos uno. Es imperdonable pecar contra la esperanza”. Con el tiempo aprendí cuánta razón tenía. Lamentablemente, Obama está pecando contra la esperanza que él mismo supo despertar, en su país y en el mundo. Aumentó los gastos de guerra, que ahora devoran la mitad de su presupuesto. ¿Defensa contra quién, en un país invadido por nadie, que ha invadido y sigue invadiendo a casi todos los demás? Y, para colmo, ese chiste de mal gusto de recibir el Nobel de la Paz pronunciando un elogio de la guerra.

¿Cuáles son, en su opinión, los miedos del siglo XXI?

El arte de narrar nació del miedo de morir. Está en Las mil y una noches. Cada noche, Sherezade iba cambiando un cuento por un nuevo día de vida. Pero también creo que el miedo de vivir es peor que el miedo de morir. Y me parece que el asunto, en este mundo y en este tiempo, es ese: el miedo de recordar, el miedo de ser, el miedo de cambiar. O sea: el miedo de vivir.

¿Ve un ejemplo de ese miedo en la Cumbre de Copenhague?

Los asesinos del planeta derraman de vez en cuando alguna lágrima, para que la platea sepa que también tienen su corazoncito. Pero es puro teatro. Bien saben que los modelos de vida de hoy, que ellos imponen, son modelos de muerte. Me pregunto a qué planeta se mudarán estos elegidos del Señor cuando terminen de exprimir la Tierra hasta la última gota.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/282576/america/latina/exorcizando/cultura/dela/impotencia

15 de agosto de 2008

BOLIVIA: EL AMPLIO TRIUNFO DE EVO MORALES (CASI 68%) Y LA PERSISTENTE RESISTENCIA DE LA DERECHA




El gobierno propuso compatibilizar la nueva Constitución con los estatutos autonómicos, discutir las regalías del gas y acordar la designación de magistrados. Pero, según Morales, “los prefectos sólo quieren discutir plata y no política”.

Por Sebastián Ochoa

Desde santa Cruz

“Siento que los prefectos sólo quieren plata y no quieren tocar la cuestión política. Si interpretamos el sentimiento expresado mediante el referéndum revocatorio, el pueblo boliviano quiere cambios profundos en lo estructural y especialmente en lo político. Por eso llego a la conclusión de que el pueblo boliviano quiere autonomías, quiere una nueva Constitución”, dijo el presidente Evo Morales tras el insípido encuentro con los prefectos de la Media Luna. El cónclave terminó ayer a las 9, cuando se fueron los “gobernadores” de Tarija, Pando, Beni, Chuquisaca y el secretario general de la prefectura de Santa Cruz, Roly Aguilera. No hubo acuerdo. El gobierno propuso compatibilizar la nueva Constitución con los estatutos autonómicos, textos actualmente enfrentados; discutir la quita del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) que el gobierno impuso a las prefecturas; y acordar la designación de magistrados para el Tribunal Constitucional (TC) y vocales para la Corte Nacional Electoral (CNE). De vuelta en Santa Cruz, la dirigencia de la Media Luna, vestida de Consejo Nacional Democrático (Conalde), rechazó la propuesta de Morales, levantó su huelga de hambre y convocó a un “paro cívico” el 19 de agosto. Ayer, con el 96 por ciento de las urnas escrutadas, el Sí al presidente alcanzaba el 67,7 por ciento.

Acorde con su creativo slogan, “Autonomía al andar”, la prefectura cruceña aprobó una “ley”: “Se convoca a elecciones en el departamento autónomo de Santa Cruz para asambleístas legislativos departamentales, subgobernadores y corregidores, el día 25 de enero de 2009”, dice el texto firmado por el prefecto, Rubén Costas, que no había ido a La Paz porque decía sentirse mal por la huelga. El y mil orientales exigían el 30 por ciento del IDH cortado por el gobierno para pagar un bono de 30 dólares por mes a los ancianos.

Los asambleístas crearán las leyes del “gobierno autónomo” cruceño. Según la Constitución vigente, sólo puede hacer leyes el Poder Legislativo, no las prefecturas, que dependen del Poder Ejecutivo. El secretario de Justicia cruceño, Vladimir Peña, indicó que “se entregarán los recursos necesarios a la Corte Electoral para que administre estas elecciones. Los recursos serán aprobados por la Asamblea Legislativa”, no reconocida por el gobierno.

El ministro de Defensa, Walker San Miguel, expresó el desagrado del gobierno: “Se reitera esta actitud soberbia y rabiosa del prefecto Costas, que no vino a La Paz con el pretexto de estar mal de salud, pero con su as bajo la manga acaba de emitir esta resolución ilegal e inconstitucional. Que juzgue el pueblo boliviano”.

En la Media Luna emplearon el argumento de que Morales no devuelve el IDH porque aborrece al oriente boliviano. “¿Cuál es la razón por la que el gobierno no acepta restituir el IDH? Con esa acción entendemos que el gobierno quiere ahogar a las prefecturas en la ejecución de sus proyectos”, dijo el prefecto de Tarija, Mario Cossío.

Se suponía que el referéndum revocatorio alisaría el terreno para que las variadas fuerzas políticas normalizaran su convivencia. Ante la evidencia de que no es así, el gobierno propuso otro referéndum para que “sea el pueblo el que dirima si la propuesta autonómica que está reflejada en la nueva Constitución es la que más le conviene al país o si es la propuesta autonómica que está reflejada en los estatutos de las regiones”, dijo el viceministro de Descentralización, Fabián Yaksic.

En la Media Luna crece la tensión. Ya el domingo de elecciones en San Ignacio de Velasco, Santa Cruz, habían sido secuestrados dos médicos enviados por el gobierno de Cuba y el coordinador local del programa de alfabetización Yo Sí Puedo. El día de la “fiesta democrática”, “un grupo de unos 40 miembros de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) y dirigentes cívicos irrumpieron en la casa donde viven los colaboradores de la salud cubanos, insultándolos y agrediéndolos físicamente. Uno resultó golpeado seriamente en la cabeza y en la espalda. Los agresores forzaron a los colaboradores a subir a una camioneta y los sacaron a una distancia de 10 kilómetros fuera del pueblo. Durante todo el trayecto nuestros compañeros fueron insultados y amenazados de muerte”, denunció la Embajada de Cuba. En varios pueblos de este departamento, los electores fueron obligados a votar en público para que no erraran el lugar donde había que poner la X.

La violencia en Santa Cruz no cedió después de las elecciones. El miércoles a la tarde, seis jóvenes lanzaron diez bombas molotov a la sede del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (Cejis), una organización que brinda asesoramiento legal a indígenas y campesinos en sus demandas territoriales. Los grupos cívicos y autonomistas acusan al Cejis de “masista” porque, cuando Morales asumió, se llevó a varios funcionarios de la organización a su gabinete.

El presidente del Comité Pro Santa Cruz, Branko Marinkovic, leyó la resolución del Conalde, que dice: “Mientras persista la confiscación de los recursos de nuestros departamentos, advertimos a las autoridades nacionales que su presencia en nuestros departamentos será considerada no grata y no bienvenida”. El terrateniente y agroindustrial dijo que el paro cívico será para “profundizar la lucha de nuestros prefectos”. A partir de ahí, encomiendan “a los comités cívicos e instituciones departamentales la organización y coordinación de otras medidas, para el caso de no ser atendidas nuestras demandas en defensa de nuestras regalías y el IDH”.

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11 de agosto de 2008

“Lugo fue un revés para el Vaticano”, según sacerdote Jesuíta



A cuatro días de la asunción del ex obispo Fernando Lugo como presidente de Paraguay, el padre De Paula Lima Alonso señala que este caso puede ser “un comienzo de cambios que estén conectados con la Iglesia”.

Por Darío Pignotti

Desde Asunción

“La elección del presidente Fernando Lugo es un revés que no se esperaban en el Vaticano; después de esto sería mejor que conozca lo que realmente está pasando en Paraguay y América latina”, sentencia el cura jesuita Antonio de Paula Lima Alonso, un andaluz que adoptó la ciudadanía paraguaya en los años ’60 y luego la perdió por orden del dictador Alfredo Stroessner (1954-1989).

La victoria del ex obispo Lugo, quien asumirá este viernes, fue resistida “tozudamente” por el “Estado Vaticano porque no hizo una evaluación de la verdadera situación política en Paraguay”. En una decisión que sorprendió incluso a algunos miembros del entorno de Lugo, según constató PáginaI12, el Vaticano concedió al ex religioso su condición de laico, gracias a lo cual dejó de ser un miembro “rebelde” de la grey católica y podrá llevar una vida civil normal, que incluye la posibilidad de contraer casamiento.

En 2007, el cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, le advirtió al inminente mandatario que “la candidatura política de un obispo sería un motivo de confusión y de división entre los fieles, una ofensa al laicado”. La misiva del cardenal fue como un bálsamo para el oficialista Partido Colorado, que la invocó para impulsar la impugnación a la postulación de Lugo. Un año más tarde, el 30 de julio pasado, el nuncio apostólico Orlando Antonini entregaba en persona a Lugo una resolución en la que el papa Benedicto XVI se desentendía de cada una de las amenazas del cardenal Re y accedía al pedido de Lugo de volver a ser un ciudadano común.

“El Vaticano muchas veces actúa por razones de poder, y en términos de poder me llamó la atención la voltereta que dieron con Lugo, desde una condena muy dura que más tarde tuvieron que abandonar y retractarse.”

“Yo no puedo decir lo que pasa por la cabeza de los cardenales del Vaticano; el Vaticano es un barco muy grande y hay de todo allí dentro, pero parece que ellos creían que Lugo iba a perder, por eso mandaron a un nuncio como (Orlando) Antonini, que llegó hace diez meses con los tapones de punta contra Lugo; esto me parece que es resultado de una visión errada de lo que está pasando, debería servir de lección.”

“¿De qué puede servir la victoria de Lugo en Roma?”, preguntó este diario al religioso. “Hay una serie de asuntos que la Iglesia podría cambiar y no está dispuesta a hacerlo; por ejemplo, el celibato, y esto de Lugo puede ser un comienzo. En el Vaticano tienen miedo de que haya una desbandada con el fin del celibato, lo cual es absurdo. El caso de Lugo está diciendo también que la función del nuncio apostólico no es imponer órdenes de Roma a las iglesias locales, como hizo Antonini.”

Hay paralelos en la biografía del padre Antonio de Paula Lima Alonso (79 años) y el ex obispo Fernando Lugo (57). Ambos adscriben a la Teología de la Liberación y enfrentaron la dictadura del general Stroessner, lo que en el caso de De Paula Lima Alonso, apodado “Pai Oliva”, le valió un exilio en la Argentina, de donde debió emigrar hacia Ecuador durante la dictadura, luego de que varios de sus compañeros fueran muertos o perseguidos.

En la década del ’60, el sacerdote español creó las Ligas Agrarias Cristianas en varios departamentos, uno de ellos el de San Pedro, donde Lugo fue obispo y forjó su experiencia política junto a los campesinos sin tierra.

“¿La victoria de Lugo supone un resurgir de la Teología de la Liberación?”, se le preguntó. “No, porque no estaba muerta, ella estaba allí, en la vida cotidiana de la Iglesia latinoamericana, con menos fuerza, es cierto, pero viviendo cada día. Lugo no es un teólogo como el brasileño Leonardo Boff (que acaba de visitar Asunción); él no está trayendo una novedad teológica, no lo veo como una referencia teórica. El puede ser un comienzo de cambios que estén conectados con la Iglesia, porque hay otros cristianos en la región diciendo ‘acá también tenemos los problemas de la tierra, de la miseria urbana como en Paraguay’. También tenemos líderes como Lugo.”

“Creo que Lugo es la encarnación de algo que nos puede estar diciendo que estamos pasando la página, hay que quitar un libro y poner otro, está naciendo otra época. Como lo dicen teólogos, como Leonardo Boff, la Iglesia necesita ir a la vanguardia del cambio porque, si no, se quedará en la retaguardia.”

El religioso también tuvo lugar para mostrar reservas: “Lugo ha dado el ejemplo como obispo y ahora se las va a tener que ver con un montón de problemones siendo presidente y va a ser muy difícil, no tiene un equipo de gente muy competente en su gabinete. Su candidatura fue muy rápida y él no tuvo el tiempo de tejer una tela política da alianzas más fuerte, aunque el pueblo espera mucho de él... los paraguayos somos gente de sentimientos profundos, que no tenemos muchas ideas sociales, ni mucha politización, pero hoy la gente tiene un convencimiento de que las cosas tienen que cambiar con Lugo”.

BOLIVIA DESPUES DEL TRIUNFO DE EVO MORALES. DOS ANALISIS



Por Atilio A. Boron

Si bien al cierre de esta nota no había cifras oficiales definitivas, lo cierto es que el rotundo triunfo de Evo –se estima que rondará en torno del 60 por ciento, superando la votación obtenida en diciembre del 2005– permite extraer algunas interesantes conclusiones.

Primera: que como ya fue advertido por la oposición, la ratificación del mandato de Evo Morales no pondrá fin a las hostilidades, los chantajes, las agresiones y las políticas desestabilizadoras de la derecha boliviana. Máxime cuando al menos dos de los cuatro prefectos de la Media Luna fueron también ratificados. La derecha jamás juega todas sus cartas en la arena institucional y/o legal. La idea de que este actor es un “opositor leal”, respetuoso de la institucionalidad, es una ficción tan ingenua como peligrosa. Pese a las renovadas credenciales de Evo como el presidente con mayor legitimidad popular de la historia boliviana, la derecha no cesará de conspirar hasta provocar su caída, acabar con su vida o consumar la partición del país.

Segunda lección: tomar nota del descarado protagonismo del imperialismo norteamericano, que desmiente el remanido discurso oficial de la Casa Blanca sobre la irrelevancia de América latina. Tal como lo denunciaran Evo Morales y el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, el embajador de Estados Unidos, Philip S. Goldberg, se convirtió en el gran articulador de una oposición cuyo principal factor de cohesión es su racismo y su odio visceral hacia los pueblos originarios de Bolivia y que, por eso mismo, requiere los servicios de un procónsul imperial para otorgarles organicidad y eficacia a sus iniciativas. Sólo en el 2007 la Usaid desembolsó 124 millones de dólares en “ayudas” de diversos tipo a la “sociedad civil” boliviana, la mayoría canalizada a través de los gobiernos de los departamentos de la Media Luna y múltiples programas de entrenamiento en el arte del good governance impartido en Estados Unidos a autoridades locales y departamentales de esa región, con el obvio propósito de solidificar la oposición a Morales y preparar la administración pública departamental para una eventual escisión. Otras agencias de Washington también hicieron lo suyo: la National Endowment for Democracy, por ejemplo, colaboró con un aporte de 600.000 dólares ese mismo año para “capacitar” políticamente a la oposición.

Tercera y final: la necesidad imperiosa de que Evo salga a disputarle la calle a la derecha y pasar a la ofensiva haciendo una gran convocatoria popular para torcerle la mano a una oposición que no oculta sus planes de “tumbar” al presidente. Ceder posiciones, máxime después de un triunfo como éste, significará debilitar aún más a Evo, cuya capacidad para transitar el territorio boliviano ya está seriamente menoscabada por el accionar violento de la derecha. Pensar que se podrá apaciguar a quienes llaman a la sedición apelando a la mecánica parlamentaria sólo conseguirá agigantar la fuerza de la oposición, que se mueve a sus anchas en el Parlamento y en la calle. Para esto Evo tendrá que acelerar y profundizar su proceso de reformas estructurales, condición imprescindible para la supervivencia de su gobierno. De este modo logrará: (a) motivar, movilizar y organizar a sus seguidores, que son la mayoría del país; (b) deslegitimar al infantilismo ultraizquierdista que lo acosa y que juega objetivamente para la derecha; y (c) demostrarle a esta última y a sus mandantes del imperio que una epopeya histórica como la protagonizada por el pueblo boliviano al ungirlo como presidente no podrá ser desbaratada tan fácilmente, y que aquél estará preparado para librar las batallas que sean necesarias para preservar sus conquistas.

* Politólogo.

El presidente más legítimo

Por Gabriel Puricelli *

En 26 años de elecciones democráticas, nunca un presidente boliviano tuvo que hacerse elegir dos veces. Un ejercicio contrafáctico plausible indica, asimismo, que –de haberse visto en esa situación– ninguno hubiera logrado sobrevivir a un referendo revocatorio, ya que los bajos porcentajes obtenidos al ser electos los hubieran transformado en un blanco sencillísimo. Desde ese punto de vista, la ratificación de Evo Morales es una proeza histórica, aun si los números finales no indicaran, como lo hace el conteo rápido, que el porcentaje alcanzado lo aproxima a una mayoría de dos tercios de los votantes. En una región acostumbrada, a lo largo de dos décadas de normalidad electoral, a que los desafíos de gobernar se devoren el apoyo popular a los presidentes (en especial cuando promedia su mandato), el líder boliviano se destaca con un brillo propio.

Someter su mandato a ratificación fue una opción audaz y autónoma del gobierno del MAS, aunque (y sin que esto signifique paradoja alguna) se puede decir también que se vio obligado a demostrar por segunda vez la legitimidad de éste, frente a una oposición que se ve a sí misma (y en buena medida lo es) como un régimen depuesto destinado a ser restaurado, y no como un futuro gobierno potencial, como debería ser si tuvieran alguna forma de adhesión al ideal democrático.

Combinado con la revocación del mandato de un ex y posible futuro candidato a la presidencia, como Manfred Reyes Villa en Cochabamba, el saldo a favor del MAS y sus aliados es ampliamente positivo. No habría más que decir (no existe otra instancia a la que apelar, en democracia, que no sea el veredicto del soberano), si no fuera porque esa lealtad democrática está ausente en muchos líderes de la oposición, incluidos algunos de los prefectos también ratificados ayer. Ello implica que la ventaja decisiva, pero coyuntural, que el gobierno doblemente legítimo de Bolivia tiene desde ayer, deba ser aprovechada en un plazo brevísimo para cerrar el proceso constituyente y para poder dedicarse a las tareas de reivindicación social de las mayorías y de desarrollo económico que sólo han sido alcanzadas de manera incipiente.

El resultado de los referendos debería obligar también a los vecinos de Bolivia (en particular a Brasil, pero también a Chile y Argentina) a hacer todo lo mucho que están en condiciones de hacer para ayudar a que un gobierno tan plenamente soberano como el de Morales pueda terminar de deshacer el nudo del atraso, que también puede identificarse bajo los nombres del despegue energético y del fin de la mediterraneidad.

* Cocoordinador, Programa de Política Internacional, Laboratorio de Políticas Públicas.

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10 de agosto de 2008

BOLIVIA: EVO MORALES OBTIENE MAS DEL 60% DE APOYO EN REFERENDUM



Lejos del ambiente dantesco en el cual supuestamente se realizaría el referendo revocatorio de las máximas autoridades de Bolivia, ayer los bolivianos acudieron a las urnas con tranquilidad para ratificar ampliamente en su cargo al Presidente del país, Evo Morales, a su vicepresidente Álvaro García Linera, y a los principales prefectos opositores, según destacaban desde primera hora los sondeos a boca de urna.

"Lo que Bolivia ha expresado con su voto es consolidar este proceso de cambio (...) estamos acá para seguir avanzando en la recuperación de los recursos naturales y para la consolidación de la nacionalización", afirmó el gobernante, en un discurso emitido desde los balcones de Palacio Quemado (sede de Gobierno) ante una masiva concentración de sus adherentes, que festejaron el 63,1% de respaldo que el gobernante habría obtenido en las urnas, según sondeos del canal de TV privado ATB.

El Mandatario aprovechó también su discurso en Plaza Murillo para saludar el triunfo de los prefectos de oposición de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija y los convocó a trabajar "de manera conjunta".

Asimismo, Morales llamó a la unidad de los bolivianos que -dijo- se logrará "juntando la nueva Constitución política del Estado con los estatutos autonómicos", pero dentro de la legalidad.

ALTAS CIFRAS

No obstante, independientemente de la variación porcentual que las encuestas puedan tener entre sí, lo cierto es que de ser confirmados estos resultados, el modelo económico-social del Presidente Morales habría obtenido, tras dos años y medio de gestión, un apoyo superior al que logró en los comicios presidenciales de 2005, cuando fue elegido con el 53,7% de las preferencias.

FOTO_04 W:200 H:150 18 kbAl cierre de esta edición, el Sí al Presidente era considerado por los medios de comunicación como mayoritario en cinco departamentos: Potosí (81%) y Oruro (83%), ambos gobernados por oficialistas, y en La Paz (79%), Cochabamba (72%) y Pando (57%), controlados por la oposición, según PAT. Y, tal como se esperaba tomando en cuenta los resultados de 2005, el No a la continuidad de Morales habría ganando en los opositores departamentos de Santa Cruz (70%), Beni (78%), Tarija (62%) y Chuquisaca (61%).

El Mandatario, que convocó a este referendo para intentar destrabar una grave crisis política que lo enfrenta con autoridades regionales, votó en la región cocalera cochabambina del Chapare, sin escolta y acompañado por sus hijos Evaliz y Álvaro, en una faceta familiar desconocida en él, hermético en lo que a su vida personal se refiere.

SORPRENDENTE QUÓRUM

Durante la jornada el Presidente Morales dijo estar sorprendido por la "participación democrática del pueblo boliviano" después de que, a su juicio, hubo algunos medios de comunicación que trataron de "crear enfrentamientos".

Luego de sufragar, Morales reiteró que el referendo debía "redefinir el nuevo escenario político" del país, bloqueado desde hace meses por la pugna que lo enfrenta con seis de las nueve regiones del país, que no ven con agrado su proyecto reformador y en cambio quieren tener más autonomía.

Asimismo, el Mandatario resaltó que durante la jornada "se ha visto un sentimiento del pueblo boliviano hacia la democracia y un sentimiento de profundizar este proceso de cambio". "A partir de este momento el voto del pueblo boliviano no solamente es para elegir, sino también para revocar a sus autoridades", agregó el gobernante, antes de iniciar su regreso a La Paz para reunirse -durante la tarde- con su gabinete para evaluar los resultados.

En tanto, los observadores del Mercosur calificaron ayer las elecciones en Bolivia como "ejemplares", mientras que la Organización de Estados Americanos (OEA) valoró la corrección y tranquilidad de la jornada electoral, destacando la valiosa participación ciudadana pese a los "todos nubarrones y todas las predicciones de catástrofes enormes" que se preveían en principio.

La Nación.cl

9 de agosto de 2008

PARAGUAY: "RECIBIMOS UN PAIS DEVASTADO". Entrevista al Presidente Fernando Lugo,


Entrevista a Fernando Lugo, presidente electo de Paraguay
"Recibimos un país devastado"

BBC


El presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, quien toma posesión de su cargo el próximo 15 de agosto, ha denunciado en los últimos días un plan para desestabilizar su gobierno.

En entrevista telefónica con BBC Mundo, Lugo dio detalles de su denuncia, habló de petróleo, Venezuela y explicó las prioridades que tendrá su gestión.

DENUNCIA

Usted ha denunciado un plan para desestabilizar a su gobierno. ¿Quiénes están detrás de esto

Las informaciones y los indicios que tenemos es que son personas que han detentado el poder por mucho tiempo, un poder fáctico dentro del país. No desean que el cambio por el que la ciudadanía ha votado el 20 de abril se realice de forma tranquila, en forma progresiva.

Hay gentes que están en conversaciones, en reuniones donde se incita a desestabilizar, a crear un clima de protestas, de sabotaje. Inclusive aquí tenemos la información de que Petropar, que es el importador de petróleo, puede estar desabastecido, lo mismo con los insumos de salud.

Esos son ingredientes que pueden hacer reaccionar a la ciudadanía. En esos términos es que hemos denunciado que hay toda una orquestación para que el nuevo gobierno no tenga la capacidad de hacer los cambios con tranquilidad y transparencia.

¿Qué pruebas tiene?

Las tenemos. Aquí ya habido regulaciones en la distribución de petróleo. Hace dos semanas no está llegando el combustible como debiera, no se están haciendo las licitaciones para los implementos y los insumos que están faltando en los hospitales. Esto no es una simple especulación.

¿Qué haría su gobierno de materializarse el plan que Ud denuncia?

En primer lugar, estamos haciendo que esta información sea conocida, llamando a la solidaridad internacional, sobre todo de los países proveedores de petróleo.

En este momento se está tratando de diseñar un acuerdo con PDVSA de Venezuela para que este fluido energético importante no pueda faltar en nuestro país. Lo mismo con los medicamentos.

Estamos viendo las posibilidades con algunas agencias porque aquí todo pasa por una licitación y el proceso burocrático es lento. Pasan dos o tres meses para que se puedan implementar. Estamos viendo la manera de agilizar todo esto y de que la comunidad internacional nos pueda dar una mano en ese sentido.

PRIORIDADES

¿Cuáles serán las prioridades de su gobierno por las cuales, según dice, exigirá resultados a sus ministros a los cien días de tomar posesión?

En primer lugar la lucha frontal contra la corrupción que es como un cáncer que corroe toda la sociedad.

Los cien días serán días de prueba donde se pueda informar a la ciudadanía de todos los programas, de reducción de la pobreza, de asistencia médica, programas de emergencia médica en diferentes regiones, sobre todo para los grupos indígenas que están viviendo en la extrema miseria, sin comunicación, sin medicamentos, sin educación, sin vestido, sin trabajo, sin alimentación.

Estamos encontrando un país devastado, sin instituciones. Lo primero que vamos a exigir es que se normalice la funcionalidad y la institucionalidad de la república.

Usted habla de corrupción. Paraguay tiene el dudoso honor de encabezar la lista de los países más corruptos del mundo. ¿Cómo piensa enfrentar un problema que parece endémico en su país?

La primera forma de luchar es con el testimonio y que la cabeza (del Estado) no esté involucrada en temas de corrupción. Vamos a exigir transparencia en todos los órganos del Estado, los ministros, el presidente de la República y un gran control ciudadano.

Una encuesta de Transparencia Internacional indica que para los paraguayos los principales retos que deberá atender su gobierno serán, además de la corrupción, el desempleo y la inseguridad. ¿Cómo enfrentará el desempleo?

Aquí hay la posibilidad de crear y apoyar la pequeña y la mediana empresa, con créditos blandos, asistencia técnica, posibilidades de mercado y también la construcción de infraestructura.

Los ministerios tienen las posibilidades de grandes y pequeñas obras en todo el país. Un pequeño dato nomás: el Ministerio de Obras Públicas ya hizo el censo de la necesidad de 1.500 puentes en todo el país. Yo creo que hay necesidad de mano de obra.

La generación de empleo estable de la ciudadanía se dará estabilizando la economía. La creación de empleo se hará de manera privada, estatal o internacional. Yo creo que la seguridad jurídica, la ética de la administración pública y la seriedad del gobierno son ingredientes indispensables que van a garantizar las inversiones.

REFORMA AGRARIA

Usted ha prometido una "reforma agraria integral", que, según afirma, no es un mero reparto de tierras. ¿Cómo y cuándo se pondrá en marcha esta reforma?

Ya hemos tenido las primeras reuniones con los diferentes estamentos de la sociedad. El sistema de catastros nacionales es un desastre. Hay terrenos con dos o tres títulos y otros que no tienen ninguno.

Hay una gran cantidad de campesinos que han adquirido las tierras pero no han tenido los créditos y asistencia técnica.

La reforma agraria integral se va a dar mediante un diálogo abierto de los diferentes estamentos de la sociedad que estén interesados en dicha reforma: los campesinos sin tierra, las instituciones estatales, los técnicos, los dueños de las grandes extensiones de tierra para hacer un modelo consensuado que convenga a la mayoría de ellos.

¿Será entonces un proceso a largo plazo?

Sin duda, nosotros siempre hemos prometido que vamos a iniciar un proceso de reforma agraria. Tenemos la experiencia de otros países, en los que ha tomado (hasta) 15 años.

No es una fórmula milagrosa de hacer cambios estructurales. Los cambios estructurales son procesuales. Hemos dicho en la campaña que vamos a iniciar con ayuda de la ciudadanía una democracia participativa de todos los estamentos de la sociedad. Eso dará garantía al proceso y a la realización de esta reforma agraria integral.

POLÍTICA ENERGÉTICA

Usted ha dicho que exigirá a Brasil un precio más justo por la energía hidroeléctrica que exporta Paraguay. ¿Cuál es un precio justo para usted?

Hay un precio comparativo de los principales productos energéticos. Yo creo que los mismos técnicos no coinciden en los números.

Hemos tenido el primer acercamiento el viernes pasado. Fue la primera reunión de técnicos y asesores de política internacional del presidente Lula con el equipo (paraguayo) de la renegociación del Tratado de Itaipú y Yacyretá, aquí en Asunción. Hemos presentado seis ejes de reclamo de la comunidad paraguaya que han aceptado serenamente. Ese es el primer paso.

Si Brasil no paga el precio que usted considera justo, ¿qué pasos seguiría su gobierno?

Nosotros agotaríamos todas las instancias de diálogo con el hermano y vecino país de Brasil. En el Mercosur, el tema de integración energética nos interesa a todos. Aquí en casa, serenamente, maduramente, con racionalidad, lo podemos subsanar y recibir el mejor precio de Brasil.

GOBERNABILIDAD

La coalición de gobierno, la Alianza Patriótica para el Cambio, está formada por partidos de distinta orientación política. Ya se han dado desacuerdos por nombramientos. ¿Es esta una señal de que tendrá usted un problema de gobernabilidad?

Yo creo que hay un consenso, una matriz común. Hay seis ejes programáticos de nuestra política de los que nadie puede salir (reforma agraria, reactivación económica, recuperación de la institucionalidad de la República, justicia independiente, plan de emergencia nacional y recuperación de la soberanía). Son la prenda de unidad de la Alianza Patriótica para el Cambio.

Yo creo que la ejecución de esos seis ejes programáticos va a ser la garantía de la unidad y de la gobernabilidad al interno del gobierno.

8 de agosto de 2008

AMMERICA LATINA: OCASO NEOLIBERAL Y REACCION CONSERVADORA


América Latina, giro político y reacción



En la última década, América Latina ha sido el escenario de importantes procesos de cambio que resultaron, con sus matices, en un movimiento de conjunto cuyo corolario podría resumirse en un giro político contrario a las prescripciones emanadas del Consenso de Washington, en el fortalecimiento de los Estados nacionales y en el avance de los procesos de integración regional. Sin embargo, en los últimos tres años, este giro político antiliberal ha debido enfrentar densas constelaciones opositoras, que amenazan su futuro inmediato, cuestionan su capacidad de reproducción y acumulación política y lo fuerzan a definirse más allá de una coyuntura de bonanza externa. El objetivo de este trabajo reside en analizar la actual encrucijada como parte y resultado inevitable de las transformaciones acaecidas en los últimos años.

1. El ocaso del neoliberalismo.

El cambio de milenio coincidió, en buena medida, con el fracaso del paradigma neoliberal instaurado en torno a 1990. Con el ascenso al gobierno de alianzas políticas de neto signo progresista, América Latina parecía enterrar en el pasado las políticas de libre mercado, y comenzaba la lenta tarea de recuperar discursos incluyentes en sociedades socialmente fracturadas. La correlación de fuerzas inicial era, en líneas generales, relativamente favorable, y hacia 2005 podían verse ya los primeros frutos de la nueva etapa. Si, durante los años ochenta, la recuperación de las democracias y el ocaso definitivo del actor militar como partido privilegiado de la reacción interna y foránea, habían sido reemplazados por la presión de los “mercados” y fondos de inversión, la nueva coyuntura económica abierta luego de 2001 parecía aflojar las cadenas que atenazaban a los sectores externos, y la situación macroeconómica general comenzaba a dar signos que permitían una mayor autonomía política respecto del sector financiero. El latiguillo del “libre comercio” –en rigor, la generación de condiciones óptimas para la expoliación de los recursos humanos, naturales y materiales del continente al menor costo posible por parte del capital extranjero y sus personeros locales- ya no alcanzaba para generar consenso en torno a la continuidad de políticas crecientemente descritas como injustas y regresivas. La recuperación de los términos del intercambio para commodities y otras exportaciones generaba situaciones de superávit en la balanza comercial, que, salvo casos puntuales, alejaban un poco el fantasma de la cesación de pagos.

En esas condiciones, cuatro ejes de transformación comenzaban a vislumbrarse. En primer lugar, destacaba el nuevo impulso a los procesos de integración económica regional. En concreto, el MERCOSUR comenzaba a mostrarse como una alternativa política y económicamente viable de integración regional, en oposición al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) pregonada por Washington. En segundo lugar, la situación de Ecuador y Bolivia daba lugar al bautismo político de un nuevo / viejo actor: las comunidades indígenas, largamente marginadas de los procesos de toma de decisión y del aparato estatal. La victoria de Evo Morales, en particular, abría una nueva etapa para los movimientos sociales. En tercer lugar, los países latinoamericanos, en un movimiento común, daban la espalda al FMI, el instrumento privilegiado de presión del Departamento de Estado en la región. Los casos de Argentina y Brasil, que, merced a la buena marcha de sus economías, cancelaban sus deudas y clausuraban su dependencia del poderoso sindicato de inversores, daban muestra cabal de la fortaleza de estos procesos. Finalmente, los países de la región encontraban en la escena internacional nuevos aliados. El estrechamiento de los lazos dentro del G20, que reunía a varias de las economías emergentes –como por ejemplo la India- y el desembarco en la región de inversiones procedentes de China, que al mismo tiempo se abría como un nuevo mercado, alternativo al europeo, daban lugar a asociaciones novedosas, y otorgaban mayor margen de acción a los gobiernos latinoamericanos.

Estos episodios tuvieron su coronación en la Cumbre de Mar del Plata, celebrada precisamente en noviembre 2005. En Mar del Plata, pudo decir con orgullo Hugo Chávez Frías, la firme posición de Brasil y Argentina había “enterrado al ALCA”, pese a la sorpresiva presencia del primer mandatario norteamericano, George W. Bush, poco adepto a una política latinoamericana consistente durante sus años de gestión en la Casa Blanca.

Sin embargo, la euforia y el optimismo de aquellos días, densos en historicidad, hoy parecen opacados. Nuevos desafíos, esta vez, en principio, de orden interno, han surgido para desestabilizar a la región.

2. Federalismo, ese caballo de Troya.

En efecto, si el año 2005 terminaba con la derrota del ALCA, el año 2008 parece signado por la reacción de aquellos grupos refractarios a las transformaciones realizadas, a la integración regional, y a la consolidación de los procesos descritos. Los referendos autonómicos bolivianos y la movilización de los sectores ligados al agronegocio de la soja en Argentina poseen, más allá de sus diferencias, algunos denominadores comunes. En primer lugar, se trata de reclamos sectoriales revestidos de banderas aparentemente progresistas, como el federalismo, la coparticipación y la distribución de la riqueza, pero que esconden la movilización y activación de los sectores históricamente asociados a las estructuras de poder tradicional, con el apoyo de los medios de comunicación y los grupos de interés neoconservadores. Las oligarquías regionales bolivianas y las fracciones reaccionarias de la burguesía agraria argentina han demostrado, en estos meses, con una fiereza inusitada, su oposición fáctica a cualquier proceso que involucre el menoscabo de sus privilegios, ligados a la explotación de recursos naturales y la exportación de bienes primarios, alimentos, energía y materias primas.

En este sentido, el reclamo de federalismo, autonomía y descentralización de los recursos es doblemente reaccionario. En primer lugar, por su funcionalidad a la estrategia de debilitamiento de los Estados nacionales seguida por el capital financiero y los intereses monopólicos ligados al suculento negocio de las exportaciones. En este sentido, la fragmentación de los territorios no es necesariamente un objetivo explícito. Antes bien, alcanza con el debilitamiento político de su principio de unidad, esto es, el actor estatal, el gran adversario del libre mercado. En segundo lugar, porque ese reclamo de “federalismo” representa, ni más ni menos, la negativa de estos sectores a compartir las rentas extraordinarias derivadas de la exportación de recursos que constituyen monopolios naturales, como es el caso de los hidrocarburos y la tierra. Es decir, se trata de un ataque al corazón mismo de las actuales condiciones políticas: la marcha de la macroeconomía y sus efectos sobre la recaudación estatal. Lejos de ser una bandera progresista, se trata entonces de un reclamo reaccionario, que pretende sumir, o bien, mantener en el atraso a toda la región.

Cabe en este sentido una reflexión. La etapa actual no es homogénea a escala regional. Pareciera, más bien, que los modelos de acumulación económica y política que se cuestionan son aquellos donde mayor libertad encontró el proyecto antiliberal para crecer en el vacío. Una hipótesis de explicación para este fenómeno podría residir en el hecho de que, tanto en Bolivia, con Sánchez de Lozada, como en Argentina, con De la Rúa, el proyecto neoliberal había derrapado por completo, generando una debacle económica, política y social que arrastró consigo a las fórmulas políticas asociadas al mismo. En Brasil, Uruguay y Chile, por el contrario, la disputa política se presentaba de modos diferentes, toda vez que, en última instancia, el neoliberalismo había gestionado con eficiencia macroeconómica las cuentas nacionales. La lucha por flexibilizar los términos de la hegemonía cultural del paradigma neoliberal en los países mencionados debió pasar, entonces, por procesos más complejos y graduales, que implicaron, muchas veces, el reconocimiento explícito de los “logros” del modelo económico y social. Con un adversario siempre presente en la esfera pública, legitimado por ésta y preparado para el eventual relevo, las construcciones políticas fueron diferentes, y la batalla cultural se presentó con anterioridad, como una contienda en cierta forma preliminar a cualquier cambio significativo.

En Argentina y Bolivia, en cambio, el terreno para una reivindicación abierta del Modelo de Ajuste Estructural ha quedado, al menos por un tiempo, completamente clausurado. Esto pudo generar la sensación de que la correlación de fuerzas era más favorable para un avance relativamente más rápido y profundo. Sin embargo, el propio éxito de las recetas macroeconómicas, en ambos casos espectacular por su contundencia, conspiró contra un examen más cuidadoso de los términos en que se reformulaba el discurso opositor. La lógica seguida por los viejos personeros del orden establecido consistió en ocupar los huecos ideológicos y culturales de una gestión política más definida por sus oposiciones que por sus propuestas y definiciones positivas. Al apropiarse de “significantes vacíos” como el mencionado “federalismo”, de larga presencia en la tradición política criolla, listos para su resignificación en un contexto completamente distinto, los sectores dominantes tradicionales contaron con la paradójica complicidad de los mismos beneficiarios de las políticas antiliberales: los pequeños y medianos productores agropecuarios, las clases medias urbanas y rurales y alguna fracción de las clases trabajadoras. Pero, sobre todas las cosas, contaron con el aval, tácito o explícito, del capital monopolista, desplazado en muchos casos de sus posiciones dominantes en la década pasada. Por último, los éxitos parciales de estos cuestionamientos se debieron al papel protagónico jugado por el sucedáneo del actor militar y de los mercados en el condicionamiento de las democracias latinoamericanas. Me refiero, desde luego, al papel de los medios masivos de comunicación, verdaderos conglomerados de empresas que reúnen posiciones dominantes en el decisivo circuito de la información, y que en la coyuntura se mostraron solidarios con el capital monopólico.

3. América Latina, zona de seguridad.

Casi al mismo tiempo, y en una secuencia inédita, el gobierno norteamericano anunciaba la reactivación de la Cuarta Flota, así como el refuerzo de su presencia militar en la región, dentro del marco del Comando Sur. En un despliegue sin precedentes, al menos dos portaaviones y varios submarinos nucleares de última generación volverán a patrullar las costas latinoamericanas, cosa que no sucedía desde los años de la Segunda Guerra Mundial. Ante el reiterado pedido de explicaciones por parte de varios gobiernos de la región, el Departamento de Estado insiste en que se trata de una medida “defensiva”, algo bastante difícil de creer en una región que no se caracteriza por la recurrencia de conflictos bélicos, así como tampoco por la presencia de potencias militares que puedan rivalizar con el gigante del Norte.

Tal vez podamos encontrar mejores explicaciones a este aparente sinsentido en la reciente evaluación de la situación regional realizada por el propio Departamento de Estado. En efecto, basta remontarse cuatro años atrás. El 24 de marzo de 2004, el General James Hill, en un informe presentado ante el Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, había mencionado tres amenazas a la “seguridad hemisférica”. Luego de referirse al narcotráfico y al terrorismo, señaló: “Estas amenazas tradicionales se complementan ahora con una amenaza emergente, mejor caracterizada como “populismo radical”, en el cual se socava el proceso democrático, al reducir, en lugar de aumentar, los derechos individuales” [1] . Según el jefe del ahora reforzado Comando Sur, esta corriente estaría caracterizada por la habilidad con que “algunos dirigentes […] explotan frustraciones profundas por el fracaso de las reformas democráticas en entregar los bienes y servicios esperados. Al explotar esas frustraciones, las cuales van de la mano con frustraciones causadas por la desigualdad social y económica, los dirigentes están logrando a la vez reforzar sus posiciones radicales al alimentar el sentimiento antiestadounidense”. Como ejemplos concretos de esta tendencia, naturalmente mencionó en primer lugar los casos de Venezuela y Bolivia, pero también señaló “el cuestionamiento de “la validez de las reformas neoliberales”, expresado por los presidentes Luiz Inacio Lula Da Silva y Néstor Kirchner [2] .

Esta decisión, asimismo, debe ser analizada en el marco del reciente conflicto limítrofe entre Ecuador y Colombia, desatado cuando fuerzas militares colombianas bombardearon territorio ecuatoriano, para luego realizar una incursión limitada, todo ello con el objetivo de asesinar al líder y canciller de las FARC, Raúl Reyes. Como resultó claro en el análisis de los acontecimientos, fue la inteligencia militar norteamericana, paradójicamente asentada en la base de Mantua, en territorio ecuatoriano, la que proveyó la información necesaria para el ataque, y es posible que también el equipamiento y la logística de la operación hayan estado a cargo de la aviación estadounidense. En la controversia diplomática posterior, quedó claro el papel regional de Colombia, que es, después de Irak e Israel, el tercer país del mundo entre los que reciben ayuda militar y equipamiento por parte de los Estados Unidos. En efecto, Colombia, bajo la férrea conducción militarista de Álvaro Uribe Vélez, se ha prestado en los últimos años a una constante estrategia de presión sobre las fronteras de sus vecinos, especialmente de Venezuela. De este modo, aún antes de que se consolide una hegemonía regional alternativa, los Estados Unidos han anticipado ya su negativa terminante a aceptar modificaciones sustanciales en las relaciones de fuerza de la región, incluyendo abiertamente el recurso al poder militar como herramienta para bloquear todo proceso de cambios, por tibio que nos resulte. Debilitada o erosionada su hegemonía a causa de la inevitable destrucción de las economías nacionales bajo el imperio del proyecto neoliberal, la reactivación de la Cuarta Flota renueva la disposición del Pentágono a utilizar cualquier medio a su alcance para garantizar, al menos, la dominación hemisférica.

4. El faro del Fin del Mundo.

Otro dato preocupante es el concerniente al nuevo equilibrio político europeo. Con las victorias de Nicolás Sarkozy y Silvio Berlusconi, el mapa político del viejo continente adopta claramente un sesgo neoconservador, reflejado en la Directiva Retorno sobre Inmigración, que castiga la situación ilegal de cualquier extranjero con el tratamiento propio de un delito no excarcelable [3] . De este modo, Europa, el aliado natural de América Latina para equilibrar el peso de la dominación norteamericana, amuralla sus fronteras, mientras flexibiliza sus regímenes laborales y disminuye el porcentaje del gasto estatal destinado a salud, educación y ancianidad.

De este modo, los procesos tibiamente reformistas iniciados en el continente aparecen como un ente extraño en un escenario internacional dominado por las reacciones conservadoras, tanto frente a los efectos de la crisis financiera desatada en los Estados Unidos, como de cara al agotamiento del ciclo de crecimiento económico ligado a la unificación económica de Europa. América Latina, que en el pasado ganó y perdió margen de maniobra al convertirse en ámbito de disputa de los diferentes equilibrios centrales, hoy debe cerrar filas en torno a sus objetivos, frente a un horizonte político bastante poco alentador.

5. Balance para un presente agitado.

Mientras escribo estas modestas líneas, se profundizan los incidentes en la localidad boliviana de Tarija. Esta localidad, precisamente, era el sitio de un encuentro programado para esta tarde entre los presidentes de Bolivia, Venezuela y Argentina, en claro respaldo de la política nacional llevada a cabo por el primero. Inevitablemente, concluyo que los tiempos de la reacción regional se dirimen hoy en el escenario boliviano. O, al menos, que los opositores han pensado en ello, pues los incidentes en la zona del Aeropuerto Internacional se convirtieron en abiertas protestas contra la visita diplomática de los jefes de Estado mencionados. El referendo revocatorio lanzado por Evo Morales, resistido ferozmente por los prefectos opositores de la llamada “Media Luna”, hace las veces de inevitable termómetro de la situación regional.

En 2005, era más sencillo concluir de modo optimista cualquier análisis de la situación sudamericana. Indudablemente, los procesos reseñados abren un período de incertidumbre respecto de las posibilidades de la región de resistir al embate combinado, interno y externo, de las fuerzas reaccionarias, así como de profundizar el camino iniciado, hace casi una década. Sin embargo, el escenario descrito es también la prueba palpable de que estamos en el camino de transformaciones históricas. Debemos ser conscientes de que, para bien o para mal, aquí ya no hay lugar para medias tintas. No hay solución de compromiso con el enemigo que se yergue, en estas horas, en todo el continente. En ausencia de dichas alternativas, sólo nos queda avanzar, profundizar las transformaciones, arriesgar el capital político adquirido en estos años de bonanza. En los años noventa, recuerdo ahora, los minúsculos reductos militantes opositores al neoliberalismo festejamos cada victoria americana como propia. Queríamos vencer, pero a fin de cuentas, gobernar era sólo el comienzo.

zequimeler@gmail.com

www.noticiasdelsur.com

6 de agosto de 2008.


[1] Jim Cason y David Brooks: “Descubre el Pentágono una nueva amenaza en América Latina: el populismo radical”, en La Jornada, México, 29/03/2004.

[2] Gilly, Adolfo: “El populismo radical”, en La Jornada, México, 01/06/2004.

[3] Véase Página 12, 17/06/2008.

7 de agosto de 2008

PERU: ALAN GARCIA, DE LA SOCIALDEMOCRACIA AL NEOLIBERALISMO DURO



La dicotomía entre las cifras macroeconómicas y la percepción de la población es lo que resulta preocupante hacia el futuro. Alan García no es el primero que llega con el apoyo de la centroizquierda y que termina asumiendo una línea pragmática.

La Nación.cl

En medio de un crecimiento proyectado de cerca de 8% para este año, el Presidente peruano Alan García cumplió su segundo año de mandato con sólo 26% de apoyo. García, al igual que su antecesor, Alejandro Toledo -quien a esta altura tenía un índice de popularidad todavía más bajo, de 12%- no ha podido traducir el éxito de los resultados macroeconómicos en respaldo popular. Para los analistas internacionales, el país está mejor que nunca y las alabanzas a sus logros son reiterados y se le asimila a las economías más sólidas de América Latina, al nivel de México, Brasil y Chile. Incluso firmó con éxito un TLC con Estados Unidos.

Pero lo cierto es que aunque las cifras de reducción de la pobreza han bajado más de lo esperado (de 49% a 39% en menos de dos años), García es menos popular ahora de que lo que era a estas alturas en su primer Gobierno, que terminó con el país sumido en una crisis económica terrible, con índices de inflación que batieron todos los récords. No faltan quienes señalan que ha dejado atrás sus raíces ideológicas, ligadas a la izquierda: "Se transformó en un representante de la derecha, ha traicionado las bases de su partido, el APRA", critica Olmedo Auris, subsecretario general de la Confederación General de Trabajadores de Perú, la central sindical más importante del país, que el 9 de julio llamó a un paro nacional que aunque no obtuvo su objetivo de paralizar el país, sí infligió un fuerte costo en términos de imagen para el Gobierno.

La pregunta que cabe hacerse: ¿qué pasa entonces? ¿Es un problema ideológico o de resultados? Alan García no es el primer caso de un hombre que llega con el apoyo de la centroizquierda y que termina asumiendo una línea pragmática. Antes que él lo han hecho Lula en Brasil y Tabaré Vázquez en Uruguay y han logrado conciliar desde la izquierda reformas promercado y apoyo. De hecho, García tiende a identificarse con la Concertación chilena, y rechaza eso sí de manera virulenta la línea populista del Presidente venezolano, Hugo Chávez, quien a su vez se identifica con Ollanta Humala, que compitió en segunda vuelta con Alan García.

Ahora bien, el problema -como lo reconoció el propio Presidente en su mensaje a la nación- es que "en este tercer año, luego de un gran impulso material, nos proponemos profundizar la redistribución, aumentando los recursos de lucha contra la extrema pobreza". Lourdes Flores, la líder de Unidad Nacional, equivalente a nuestra Democracia Cristiana, denunciaba que "éste es un Gobierno de los ricos", al mismo tiempo que el Presidente García asumía este compromiso.

La dicotomía entre las cifras macroeconómicas y la percepción de la población es lo que resulta preocupante hacia el futuro. No es de extrañar que en períodos de acelerado crecimiento, se produzca un incremento en la brecha de distribución del ingreso entre sus habitantes, lo que genera pérdida de adhesión política. Pero la incertidumbre en este caso se incrementa debido a dos factores: los niveles de pobreza de la población, más del doble que los de Chile, y la falta de sustento político de sus líderes, en la medida que son gobiernos que no se sostienen en partidos políticos fuertes y transversales, sino que responden a adhesiones emocionales que tarde o temprano cobran su precio. Toledo representó el antifujimorismo y García, el temor a Humala. Ahora puede que el turno sea para Humala, el que recoja las demandas insatisfechas y con un discurso nacionalista-populista se oponga a tanto pragmatismo y encante con un futuro incierto a los peruanos en 2011.

Aldo Cassinelli Capurro. Decano (I) de la Fac. Ciencias Políticas y Adm. Pública de la U. Central
Patricio Gajardo Lagomarsino. Director del Centro de Análisis Político de la U. Central

EVO MORALES DENUNCIA PELIGRO DE GOLPE DE ESTADO


Página/12

Mientras el presidente de Bolivia, Evo Morales, alertó hoy por la presencia de una "dictadura civil" en su país, que atenta contra la democracia, y llamó a la unidad nacional a cuatro días del referendo revocatorio, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, dijo que Bolivia está en el "umbral de un verdadero golpe de Estado contra el orden constitucional", al atribuir a los prefectos (gobernadores) opositores un plan para derrocar a Morales.

En declaraciones a la radio estatal Red Patria Nueva, Quintana afirmó que los sucesos ocurridos en las provincias de Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija "constituyen el preludio del golpe. Es lo mismo que ocurría en los golpes de Estado de los años 80. (...) Estamos hablando de una estrategia no tanto dirigida a impedir el Referendo Revocatorio del domingo, sino la desestabilización del orden constitucional, desplomar el orden democrático", aseguró el ministro.

Quintana explicó que "debido a los sucesos de Tarija, Santa Cruz, Pando y Beni (todas provincias opositoras), el Gobierno denuncia ante los bolivianos, ante la comunidad internacional y ante los observadores que se encuentran en el país que se está en el umbral de un verdadero golpe de Estado contra el orden constitucional". "Este es un montaje de golpe de Estado al típico estilo de las dictaduras. Para cualquier ciudadano de cualquier otro país donde se vive en democracia, lo que hoy día están haciendo los prefectos (gobernadores) no es nada más que un acto de sedición, de desacato, de organización de fuerzas ilegales, paramilitares, para atentar contra todas las libertades públicas", dijo el ministro.

En tanto, Morales al hablar en el acto del "Día de las Fuerzas Armadas" expresó: "Tenemos que defender este proceso de profundas transformaciones democráticas ante la presencia de una dictadura civil que está atentando contra la democracia". El mandatario andino participó hoy de la parada militar en la que exclamó que "por encima de cualquier reivindicación social, económica y regional primero está la unidad de Bolivia".

Morales, quien el miércoles no pudo de participar de diferentes actos en Santa Cruz de la Sierra y Trinidad, criticó a los grupos que ahora "toman aeropuertos, ocupan cortes electorales departamentales y balean carros (vehículos) de ministros". "Hago un llamado al pueblo boliviano a defender la democracia, a defender nuestras instituciones, a profundizar la democracia para que el pueblo tenga derecho a decidir el destino del país y de sus autoridades (a través del referéndum revocatorio)", agregó.



Violencia y bloqueos antes de los referéndum


Por Sebastián Ochoa

Desde Santa Cruz

Con los prefectos en huelga de hambre y los milicianos de los comités cívicos bloqueando rutas y aeropuertos, la oposición al gobierno de Evo Morales apuesta a deslegitimar los referéndum revocatorios que ella misma impulsó en el Senado.


El clima político no deja de enrarecerse en este país cuando faltan tres días para el referéndum revocatorio. Allí se definirá la suerte del presidente Evo Morales y ocho prefectos, seis opositores a su gobierno. Ayer, Día de la Independencia, el presidente hizo un informe de gestión desde el balcón del Palacio Quemado, ante miles de oyentes en la plaza Murillo. Por primera vez en 26 años de democracia un mandatario no pasa la fecha en Sucre, capital de la república, cuya entrada Evo tiene prohibida por el comité cívico y la prefectura de Chuquisaca. Como el martes en Tarija, ayer Morales no pudo presentarse en Beni porque los cívicos intentaron tomar el aeropuerto de su capital, Trinidad. La noche anterior, en esta ciudad habían baleado el auto del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana. Así había terminado ese día en que dos mineros fueron asesinados en el bloqueo de la carretera Oruro-La Paz. En su mensaje, Evo no tocó este tema y sólo resaltó los logros económicos de dos años y medio de presidencia.

No se olvidó de sus adversarios, los “queridos prefectos” de la Media Luna (Beni, Pando, Santa Cruz, Tarija, Cochabamba y Chuquisaca), quienes “se someten al imperio, pero no quieren someterse al pueblo”. Desde el balcón, Morales dijo que “algunos antipatrias, egoístas, tratarán de frenar este proceso de cambio. Quiero decirles que la democracia se profundiza, avanza”. Y les recordó que “decían referéndum, ahora no quieren. No atenten contra el voto del pueblo, nos someteremos al pueblo, que nos juzgue”.

Según encuestas, el domingo al aymara lo ratificará el 59 por ciento del electorado, cinco puntos más que en las elecciones de 2005. De los prefectos, el cochabambino Manfred Reyes Villa, el paceño José Luis Paredes y el padino Leopoldo Fernández tienen serias posibilidades de irse. Están en duda los prefectos del Movimiento Al Socialismo (MAS), los oficialistas Alberto Aguilar (Oruro) y Mario Virreira (Potosí). Los únicos seguros son el cruceño Rubén Costas –con 74 por ciento de Sí–, el beniano Ernesto Suárez y el tarijeño Mario Cossío.

Lo de seguros es una forma de decir, porque la Fiscalía General de la Nación pidió ayer permiso al Congreso para iniciar un juicio de responsabilidades contra Cossío y su tío, el ex prefecto Adel Cortez, por los delitos de contratos lesivos al Estado y conducta antieconómica. El “gobierno autónomo” habría comprado en forma irregular unos generadores eléctricos por U$S 1.362.280,50 que nunca funcionaron.

Otro investigado es Paredes, su esposa y su hijo, que a través de una supuesta Fundación Unión y Solidaridad llevaron a un banco de España U$S 1.735.550,65. También Costas está procesado por la organización del referéndum por el estatuto autonómico del 4 de mayo, que costó al Estado 11.200.000 bolivianos (1 U$S=7 bs).

Siguiendo el ejemplo del prefecto de Beni, ayer el cruceño se sumó a las huelgas de hambre para que el gobierno devuelva a los departamentos el 30 por ciento que les quitó del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH). Con ese dinero, Morales creó la Renta Dignidad, un bono de 200 bs mensuales para los ancianos.

Costas habló del conflicto en Oruro que dejó dos muertos, Hernán Montero y Miguel Alegre: “Son las acciones de un dictador disfrazado de demócrata que lo único que hace es alentar el enfrentamiento entre bolivianos. Me siento frustrado, apenado y dolido por la muerte de esos mineros a manos de la policía, que obedece al presidente”. El día de las muertes terminó con amenazas al ministro de la Presidencia, cuyo vehículo recibió dos disparos en los vidrios. En ese momento, Quintana estaba reunido con militares para coordinar la presencia de Evo ayer a Trinidad, que no fue posible porque cien integrantes del Comité Cívico de Beni quisieron tomar el aeropuerto.

Para el ministro, “esas fuerzas que estaban acostumbradas a operar en ausencia del Estado y a usurpar el poder popular hoy se ven prácticamente asediadas por una conciencia ciudadana que ha decidido rechazar la gestión del prefecto (Suárez). Esta es la reacción que se ha manifestado en Trinidad con este atentado criminal”. Desde su lecho de ayuno, Suárez dijo que el gobierno “se autoatenta, quiere hacer una cortina de humo para tapar sus asesinatos de Oruro”.

Aguilar, prefecto de Oruro, advirtió ayer que “fuerzas ocultas del modelo neoliberal conservador intentan frenar este referéndum a través de comités cívicos y la mal llamada Media Luna. Pero este proceso democrático es imparable y se acerca el momento de la aprobación de la nueva Constitución”, texto aborrecido por la oposición al MAS. En su informe de gestión, el presidente evaluó que “Bolivia va por buen camino”, ya que la nación tiene U$S 7500 millones de reservas internacionales. “Ahora somos un país viable, confiable, que tiene mucho y tiene esperanza”, dijo. Remarcó que el país crece a un inédito 6,1 por ciento anual y que durante su dos años de mandato entregó a las prefecturas U$S 33.000 millones, mientras en los 12 años anteriores sólo habían recibido U$S 30.000 millones.