18 de abril de 2008

UN RECUERDO DE MIGUEL ENRIQUEZ, DIRIGENTE EL MIR

Su Infancia

Su padre, Edgardo Enríquez Frodden (1912-1997), descendiente de familias de clase media acomodada con fuerte arraigo a la zona de Concepción, médico especialista en anatomía, director de hospital, profesor universitario, destacado miembro de la Masonería, Rector de la Universidad de Concepción (1969-1972), Ministro de Educación en 1973, durante el gobierno del presidente Allende. Su madre Raquel Espinosa Towsend (1915), oriunda de Temuco, egresada de la Escuela de Leyes de la Universidad de Concepción, mujer cariñosa y de gran sensibilidad humana.


Entre los hermanos de don Edgardo hay connotadas figuras públicas. Inés Enríquez Frödden, dirigente del Partido Radical, a fines de la década del 40 es nombrada Intendente de la provincia de Concepción, en 1951 su partido la elige diputado por dicha circunscripción, será la primera mujer en esos cargos en la historia de Chile. Humberto Enríquez Frödden, destacado profesor de Derecho, Diputado por Concepción, Senador de la República por la circunscripción de Ñuble, Concepción y Arauco, ex ministro de Educación. Hugo Enríquez Frödden, Médico, ex director del Hospital "Joaquín Aguirre" en Santiago y funcionario de la Organización Mundial de Salud. Del matrimonio Enríquez Espinosa y en un periodo de pleno auge del Frente Popular nacieron 4 hijos: Marco Antonio (noviembre 1939), Edgardo (diciembre 1941), Inés (1942), y Miguel. La familia vivió en un comienzo en la calle Caupolicán 112 de Concepción. En mayo de 1943 se mudan a la casa número 120 en la zona militar del Apostadero Naval de Talcahuano.
Desde 1938, su padre trabajaba en el Hospital Naval del puerto, años más tarde llegó a ser su director y alcanzó el grado de capitán de Navío en Sanidad. Dejó voluntariamente la Armada en 1969 para desempeñar libremente el cargo de Rector de la Universidad de Concepción al ser elegido por el Claustro Pleno universitario en diciembre de 1968.

Don Edgardo era muy positivo a "… la antigua Armada chilena. Sus miembros éramos como una familia. Todos nos conocíamos y respetábamos. Grande fue mi dolor cuando, después de septiembre de 1973 pude comprobar un cambio tan radical y desfavorable en ella. La habían corrompido los cursos de perfeccionamiento para oficiales y suboficiales que hicieron en Estados Unidos sobre Guerra Interna y Seguridad nacional. La mayor parte de los que de esos cursos egresaron, volvieron transformados en verdaderos nazis a Chile. Jamás me hubiera figurado, imaginado a un oficial de marina chileno haciendo de carcelero y torturador. Y por desgracia pude verlos y hasta sufrí de ellos crueles torturas psicológicas y aún físicas, como darnos agua mezclada con materias fecales en el campo de concentración de Isla Dawson, dirigido y administrado por la Armada."(4) Un 27 de marzo de 1944 sucede el nacimiento de Miguel Humberto en el Hospital Naval de Talcahuano. En momentos del embarazo su madre tuvo algunas complicaciones, al ser afectada por la tos convulsiva "… los accesos de tos le produjeron contracciones uterinas que amenazaron producir un aborto natural. … Logramos detener el niño, para felicidad nuestra. …".(5) Al nacer, su hermano Marco Antonio tenía 5 años y Edgardo 3. Desde pequeño, al igual que sus hermanos y hermana "fue atendido por "Celfia, la incomparable Nana de todos mis hijos, que los cuidó con el cariño y la dedicación que siempre puso en la atención de "sus niños"…" "… la cual era otro miembro de la familia, muy querida y respetada por todos nosotros.".(6)

Cuando Miguel cumple dos años -abril 1946-, la familia se traslada a Concepción a una población construida por la Caja de Empleados Públicos y Periodistas ubicada en la calle Rooselvet 1674, al lado del Barrio Universitario de la Universidad de Concepción; ciudad donde transcurrirá su infancia, parte de su juventud y su época de estudiante. Asiste a un Kinder del barrio. Muy activo, despierto y juguetón, regalón de su madre, guiado y protegido por sus hermanos mayores; aunque Edgardo, muchas veces servía de moderador en "los conflictos" entre él con Marco A. e Inés. En marzo de 1949 comienza la escuela primaria en el Colegio Inglés de Concepción del barrio Pedro de Valdivia, muy inquieto y preguntón al máximo, asiduo a tener que visitar al director por sus travesuras, la finalizó en 1954 como alumno destacado. Ingresa posteriormente (marzo 1955), al Liceo 1 "Enrique Molina" de Concepción donde cursa todos sus estudios secundarios. Su formación en el seno de la pequeña burguesía intelectual y ligazón familiar a políticos tradicionales, le ofrece la oportunidad de adquirir una sólida cultura e ir conociendo desde pequeño y por dentro la política de sectores de la clase dominante de la época. Con padres y hermanos tuvo una estrecha relación. Desde pequeño compartió del ambiente social de su familia. Don Edgardo lo explica así, "Siempre quisimos que nuestros hijos convivieran con los adultos, conocieran a los profesores universitarios, pensadores, artistas, conferencistas, profesionales, masones, hasta sacerdotes, etc., que llegaban o que yo llevaba a nuestra casa. Desde que pudieron comer solos, se sentaron a la mesa y participaban de las conversaciones y hacían preguntas (…) mis hijos no importunaban cuando teníamos visitas. Escuchábamos y escuchaban, y a veces, hacíamos o hacían preguntas o dábamos o daban sus opiniones."(7) Contó con la comprensión y apoyo de sus padres y hermanos mayores, "Mis hijos tienen conmigo mucha confianza; nuestro trato es de amigos y de hombres, saben que siempre trataré de apoyarlos frente a los problemas que puedan presentárseles y de aconsejarlos, pero jamás nos ocultamos algo".(8) En muchas situaciones le ocasionó dificultades y disgustos el pensamiento y el quehacer revolucionario de sus hijos.

LA CONDUCCION DEL PERIODO PREREVOLUCIONARIO

Las medidas desplegadas por el gobierno demócrata cristiano no resolvieron, al contrario profundizaron la crisis del sistema capitalista dependiente chileno presente en los años 60, manifestándose como una crisis del sistema de dominación a partir de 1970. Las movilizaciones sociales con gran desarrollo en el 69 se extienden y radicalizan sus formas de lucha y atacan directamente la legalidad imperante. La propia institucionalidad burguesa presenta situaciones de crisis, el bloque dominante aumenta sus contradicciones y se divide políticamente, sus sectores más conservadores levantan como candidato presidencial a Jorge Alessandri y la Democracia Cristiana a Radomiro Tomic. La Unidad Popular, alianza hegemonizada por los partidos Comunista y Socialista, más el Partido Radical y MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitaria) y, otros menores postulan como candidato a Salvador Allende G. En el MIR, la respuesta a una coyuntura muy compleja mostró la capacidad de Miguel y la dirección para captar los cambios operados en la situación y definir una política flexible que no desdibujara el perfil y quehacer revolucionario; poder actuar como protagonista del proceso, sin avalar la estrategia reformista, ni aislarse social y políticamente; y, al contrario construir fuerza social y partidaria. El propio Miguel lo resume así: "… formulamos una política que, en general, consistió en no llamar masivamente a la abstención electoral, en no proponernos el sabotaje electoral y en no desarrollar nosotros actividad electoral propiamente tal, pero al mismo tiempo reconocer, en el terreno electoral, a Allende la representación de los intereses de los trabajadores y a Tomic y a Alessandri la de los intereses de la clase dominante.

Proclamar que si Allende triunfaba se desarrollaría una contraofensiva reaccionaria, y que nosotros, en ese caso, asumiríamos la defensa de lo "conquistado por los trabajadores". Para todo ello nos propusimos las tareas de trabajo y movilización de los distintos sectores de masas, desarrollo de nuestra capacidad operativa, técnica e infraestructura, a la vez que seguir desarrollando operaciones por un período. También la preparación de un plan masivo de defensa ante la posibilidad de un triunfo de Allende y para ello la ampliación de nuestras relaciones políticas con otras organizaciones de izquierda. En general, estas tareas se llevaron a cabo con un rendimiento aceptable."(42) Paralelo al proceso electoral, aprovechando la disponibilidad de las masas y el aumento de la actividad política, el MIR elevó su quehacer en ellas, participó y condujo sus luchas en diversos lugares del país, las ocupaciones de terrenos de los pobladores sin casa, movilizaciones obreras de la mediana y pequeña industria y otros sectores fabriles, las masivas corridas de cerco de los mapuches en el sur, ganando más fuerza en los estudiantes; esas luchas las acompañó de acciones directas de masas. Plantándose firmes y amplios pilares para construir un movimiento político y fuerza social con conducción revolucionaria.

El MIR adquiría un mayor rol en la política nacional. El accionar de propaganda armada se suspendió definitivamente a fines de junio de 1970. Conducido estrechamente por Miguel y la dirección el quehacer militar se diversifica. Al tiempo que se continúa construyendo fuerza militar propia, se trabaja en la perspectiva de defender un eventual triunfo de la izquierda. Después de amplias conversaciones con Allende y en los meses finales de la campaña, el MIR asume y forma su dispositivo de seguridad, (conocido después como GAP), que además le permitió acceder a recursos militares y de infraestructura. Encabezado por Luciano se inicia el trabajo de inteligencia contra la conspiración de la derecha y el imperialismo; se prosigue el trabajo secreto en las FF.AA; comienza a construirse en talleres propios armamento casero; se fortalecen las unidades operativas; se orienta la constitución de milicias en los frentes dentro de un plan general de enfrentar un posible golpe militar reaccionario, etc. Triunfa electoralmente Allende, se obtenía un triunfo popular que el MIR creía difícil, y exige a la dirección encabezada por Miguel un profundo proceso de discusión para elaborar una táctica adecuada. Se analiza las causas que lo facilitaron, sus alcances, posibilidades, limitaciones, y el papel de los revolucionarios.

A los pocos días se sostiene que con el triunfo de la UP "… se abre un nuevo periodo histórico para los trabajadores …es un nuevo avance del pueblo por conquistar el poder y objetivamente favorece el desarrollo de un camino revolucionario en Chile y por tanto favorece también a la izquierda revolucionaria … que se ha formalizado un impasse entre las clases dominantes y los trabajadores (…) que será resuelto por un enfrentamiento entre los pobres del campo y la ciudad con los dueños del poder y la riqueza y hoy está postergado y de seguro se resolverá por la vía violenta …".(43) Se llamaba a la defensa del triunfo electoral con la participación activa de las masas, el rechazo a negociaciones con la DC y la lucha contra la sedición. Inmediatamente después del triunfo de Allende la derecha y el imperialismo acentuaron sus planes conspirativos, el MIR pequeño grupo que aún actuaba con su dirección y un sector del partido desde la clandestinidad multiplica su actividad, junto con desarrollar trabajo de masas, realiza tareas de información e inteligencia, obteniendo antecedentes que le permiten tener una apreciación de que ocurría y se proponían las clases dominantes. Descubrió planes sediciosos e intentos golpistas inmediatos que denunciados oportunamente facilitó abortarlos: el del 22 de octubre de 1970(44), en abril y septiembre de 1971, el pusch del mayor Marshall en marzo de 1972. Desde antes y en esos momentos la relación del MIR con algunas fuerzas de la UP no fue buena, hubo momentos muy críticos, como el 2 de diciembre 1970 en que un miembro de la brigada comunista "Ramona Parra" asesinó a nuestro compañero Arnoldo Ríos en Concepción.

Vasto fue el esfuerzo de Miguel y la dirección, especialmente en Santiago y Concepción para superar el problema, hacer razonar serena y políticamente a sectores de la militancia, llegar a un acuerdo de no agresión con el PC y enfrentar firmemente el sectarismo. Con otras fuerzas, la relación fue más positiva y se buscó avances constructivos. Un importante gesto lo dió el presidente Allende, a fines de ese mes liberó a cerca de dos decenas de militantes del MIR que estaban prisioneros y otorgó amnistía a los perseguidos, desarrollando la organización su trabajo en la legalidad. Incluso, Salvador Allende propuso la incorporación del MIR a la UP y su participación en el gobierno con un ministro (se le ofrecía a Miguel el Ministerio de Salud Pública), rechazándolo por diferencias programáticas, estratégicas, una apreciación distinta sobre la situación nacional y como enfrentarla. Se mantuvo la independencia y se dió un apoyo crítico al gobierno. En el periodo la política de alianzas del MIR, contempló básicamente establecer niveles de alianza con la UP o puntualmente con sectores de ella; en menor medida se logró, aunque no se formalizó por el hecho que el reformismo exigía que el MIR abandonara su política independiente, hubo conversaciones al más alto nivel a comienzos de 1971, abril de 1972 y junio de 1973.(45) Se obtuvo sí, un accionar común puntual en todo el país y en muchos terrenos: defensa de la estabilidad del gobierno, movilización de masas, elecciones, lucha conspirativa contra la derecha, marchas públicas, etc. Política definida como: "marchar separados y golpear juntos", y que en ningún momento dejó de lado un progresivo e intenso combate ideológico a las posiciones reformistas y centristas del gobierno y partidos de la izquierda.(46)

Paralelamente se extendía la influencia y construcción del partido, reorganiza y amplía su dirección (cooptando a jefes de comités regionales) y retoma un funcionamiento regular y de dirección colectiva el comité central, multiplicando su esfuerzo para atender tanto necesidades de elaboración de políticas, conducción global y atención de situaciones específicas. No obstante, es bueno precisar que esa dirección con Miguel a la cabeza, mantuvo en todo el periodo acentuados rasgos centralistas y limitada democracia interna al no ejercitar en los organismos y bases del partido posibilidades reales de control, crítica, elaboración, ratificación de políticas y legitimidad electiva de sus direcciones; no realizar el IV Congreso Nacional fue consecuencia de ello. Aunque él y miembros de la dirección, siempre estuviéron alertas para enfrentar directamente en las estructuras las divergencias y cuestionamientos políticos que surgían, y nada fácil era oponerse a su "artillería" de argumentos.

Al tiempo que se evidencia una mayor maduración en la dirección, no se podía ignorar que la experiencia de clandestinidad había planteado rigurosas exigencias personales y limitaciones especialmente en las formas de vida de los implicados, con algunas consecuencias. En el caso de Miguel largos periodos de separación afectó su relación de pareja y de común acuerdo con su mujer Alejandra habían anulado su matrimonio. Ella se radicó a vivir en Concepción con su hijita Javiera que había nacido en octubre de 1969 en esa ciudad. Más adelante "Aleja" hizo un grave cuadro depresivo y en pleno tratamiento por propia decisión se suicidó arrojándose al paso de un tren en el poblado de Hualqui, cerca de Concepción en noviembre 1971. La muerte de Alejandra, fue un duro golpe que hizo sufrir mucho a Miguel y sus familias; agudizado por la actitud de la prensa de derecha y democristiana que sin respetar el dolor de familiares lo explotó políticamente.

El nuevo periodo planteó altas exigencias a la dirección y a todo el partido, se respondió activamente a múltiples tareas en los frentes de masas; inicialmente con concepciones políticas insuficientes originadas por debilidades históricas, poca madurez, inexperiencia y poco desarrollo partidario; y que, progresivamente y en el curso del proceso y experiencias fueron superándose y posibilitaron pasar rápidamente de una realidad bastante débil a un grupo revolucionario con amplia y fuerte implantación en sectores del movimiento de masas. Favoreció la línea política impulsada y la constitución y trabajo de los frentes intermedios: Frente de Trabajadores Revolucionarios, FTR; Movimiento Campesino Revolucionario, MCR; Movimiento de Pobladores Revolucionarios MPR; Frente de Estudiantes Revolucionarios y Movimiento Universitario de Izquierda, FER y MUI; y el Frente de Fuerzas Armadas y Carabineros, FREFAC. Es importante tener presente que en la construcción de la política levantada por el MIR hasta comienzos de 1972 influyó de forma negativa "… que no visualizamos el grado de crisis interna que sufría la clase dominante lo que nos hizo ver el problema del "enfrentamiento" bajo una lupa cortoplacista, no visualizamos correctamente el peso del reformismo lo que agravó nuestro inmediatismo, en suma, no apreciamos con precisión el carácter prerrevolucionario que asumía el período."(47).

El 15 de agosto de 1971 acontece la muerte de Luciano Cruz A. Miembro histórico fundador, dirigente de la organización desde 1967, miembro de su comité central, del secretariado y la CP, una gran perdida para el MIR, "era nuestro líder de masas, nuestra mejor expresión popular, el pueblo lo quería, seguía y respetaba… Los trabajadores han perdido un líder y nosotros un militante, amigo y hermano de lucha."(48) Durante gran parte de 1971 se manifestó una extraordinaria ofensiva popular del movimiento de masas que continuaba avanzando, multiplicaba su iniciativa y capacidad de movilización por sus intereses y aprovechaba las excelentes condiciones que le facilitaba un gobierno de izquierda, el cual había tomado positivas iniciativas para cumplir su programa de reformas de tipo económico y social. A fines de 1971 y con mayor claridad se expresaban las limitaciones de un camino de desarrollo del proceso que en lo fundamental utilizaba restringidamente la porción de poder expresada en el Ejecutivo y sin apelar a una vigorosa actividad de las masas en su apoyo.

El MIR planteo en documentos, y muchas veces a través de su secretario general en conferencias de prensa y discursos su posición. Progresivamente y en la medida que fue profundizando y madurando una propuesta alternativa de sociedad, las diferencias fueron más estructuradas y públicas; en el discurso de Cautín, en noviembre 1971, Miguel, junto con reconocer las medidas positivas denuncia, las limitaciones y contradicciones de la UP y el Gobierno y llama a realizar tareas de poder, a la unidad de todo el pueblo, y que en "el combate de los trabajadores, en la fuerza de sus movilizaciones, se desarrolla una fuerza incontenible que nada ni nadie podrá detener, que es la única garantía de un camino revolucionario y socialista."(49) En febrero 1972, el MIR llama a la reagrupación de los revolucionarios de dentro y fuera de la UP.(50). No obstante las diferencias con la Unidad Popular y el Gobierno, destaquemos que desde antes y durante todo el periodo existió un respeto mutuo y un fluido relacionamiento entre la dirección del MIR y Salvador Allende, especialmente con Miguel y su sobrino Andrés Pascal Allende. Muchas fueron las diferencias, también hubo acuerdos y apoyos mutuos. El propio Allende lo expresaba: "No tengo el menor resentimiento contra el MIR. Los desacuerdos que tenían conmigo, aquí mismo los discutían, los exponían. ¡Cuántas veces vino Miguel a este despacho! Nunca me dieron un golpe por la espalda, nunca me atacaron por detrás, me advertían con anticipación cuando iban a combatirme públicamente. Los respeto."(51).

En el periodo se desarrolló un amplio contacto y relaciones a nivel internacional. Miguel en numerosas oportunidades viaja a Cuba, para estrechar el relacionamiento político con su dirección, discutir acuerdos específicos de apoyo o profundizar su formación de jefe y combatiente. En su actuar fue consecuente con aspectos centrales del ideario del Ché. Y, aunque el proyecto mirista fue de carácter nacional, desde su nacimiento se caracterizó por su internacionalismo revolucionario; su apoyo solidario impregnó siempre su política y quehacer. Lo reafirman las acciones de internacionalismo revolucionario realizadas, las ideas, iniciativas y pasos prácticos que dió el MIR para gestar condiciones político materiales y constituir la Junta de Coordinación Revolucionaria del Cono Sur junto a organizaciones de revolucionarias de Argentina, Uruguay y Bolivia, a fines de 1972, de ella Miguel fue uno de sus inspiradores y gran impulsor. En los últimos días de agosto del 73, acusado de intento de subversión en la Armada, el Fiscal Naval de Valparaíso emite una orden de detención contra él, (también se pedía petición de desafuero parlamentario contra los secretarios generales del PS (Carlos Altamirano) y del MAPU, (Guillermo Garretón), lo anterior le lleva a afirmar que tiene el "privilegio de sumarse a los centenares de marineros, obreros, campesinos y pobladores que hoy son perseguidos y reprimidos por la justicia patronal, civil y uniformada." Y reafirma "que el MIR, sus militantes y dirigentes, están listos para luchar en todos los terrenos cuando las circunstancias lo hacen necesario."

SU CONDUCCION AL INICIO DEL PERIODO CONTRAREVOLUCIONARIO

La noche del 10 de septiembre circula información sobre desplazamientos de tropas, cuestión reiterada en esos tiempos. La comisión política del MIR está a la espera del próximo día: Allende dentregará un mensaje al país anunciando llamar a un plebiscito y ofrecerá su renuncia; se discutirá el texto de una declaración y plan del MIR y otros sectores de la izquierda, incluido el PS para impulsar una contraofensiva popular y revolucionaria. Demasiado tarde. Contando con el factor sorpresa las clases dominantes a través de su brazo militar, las FF.AA habían iniciado el momento militar por la reconquista plena del poder. 11 de septiembre, a las 7 de la mañana se reúne la CP en una casa de San Miguel. Alerta máxima (libro): cada militante y unidad del partido en sus frentes y puestos de lucha, constitución de direcciones y fuerzas, desarrollar el plan militar definido, apertura de depósitos y distribución de las pocas armas disponibles y el armamento casero, desarrollar una ofensiva general concentrando los focos de resistencias en los cordones industriales y poblaciones e integrando a las masas y a la izquierda al combate. Poco se logra, muchos dispuestos a empuñar las armas, los medios de combate son escasos y falta experiencia combativa.

Miguel en varias oportunidades trata de contactar al presidente Allende. "Tati" entrega el mensaje a su padre: se le insta y propone un plan y los medios para salir del Palacio de la Moneda y pasar a dirigir la lucha de resistencia clandestina desde las poblaciones populares. Allende no acepta: "Yo no me muevo de aquí, cumpliré hasta mi muerte la responsabilidad de presidente que el pueblo me ha entregado. Ahora es tu turno Miguel…".(53) Un par de horas después Salvador Allende presidente de Chile, gran patriota revolucionario pagaba con su vida, su lealtad a la causa de los trabajadores, levantando una eterna bandera de lucha, y ofrendando en el testimonio de su sangre, que el movimiento popular no se rinde ante los aparatos armados del estado burgués. Miguel y otros miembros de la CP se reúnen después del mediodía con dirigentes del Partido Socialista y el Partido Comunista en el centro fabril metalúrgico Indumet del Cordón Cerrillos para coordinar un plan de resistencia armada, hay acuerdo con socialistas, los compañeros comunistas son contrarios, están a la espera si se cerrará el Congreso Nacional, se retiran. Los restantes junto a obreros son cercados. Combaten por horas. Rompen el cerco. Hay escaramuzas en diversos lugares. En la tarde con el país controlado por las FF.AA y el movimiento de masas pasivo y replegado era evidente la no contención del golpe. Con gran impotencia y rabia Miguel y la CP dan orden de repliegue, mantención de acciones de hostigamiento y el paso a la clandestinidad.

La situación hacía evidente para el MIR que, a pesar de sus denodados esfuerzos, de transformarse en el curso de la crisis del sistema de dominación, de grupo en vanguardia revolucionaria del movimiento de masas, no lo logró y, allí residió una de las causas fundamentales de la derrota en el enfrentamiento de septiembre de 1973. No alcanzó un peso político ideológico necesario para remontar el reflujo que comenzó en julio/agosto de 1973. "En lo fundamental la batalla la perdimos antes, cuando no fuimos capaces de desplazar al reformismo en la conducción del movimiento de masas."(54) Parte importante de sus primeros meses en clandestinidad, Miguel los vive en una vetusta casa de la Gran Avenida. Desde aquí y en constante movimiento por calles de Santiago dirige el repliegue, la reconexión y reorganización del partido en Santiago y a nivel nacional. A ritmo intenso se trata de resguardar al máximo los recursos humanos y materiales de la organización. No es fácil pasar a la clandestinidad a muchos cientos de cuadros donde cada día los militares aumentan su búsqueda y cantidad.

La falta de recursos materiales, infraestructura, documentación, etc. es aguda. Muchos apoyos ofrecidos con anterioridad, eran negados. En Santiago, la situación se agudiza, es lugar de repliege de muchos cuadros de provincia y constituirán por muchos meses sus respectivas "colonias". De a poco, el funcionamiento de la red clandestina partidaria va funcionando de forma más regular y rigurosa, una situación en que ya no basta con esconderse, sino tomar lentamente la iniciativa y realizar tareas de resistencia. Simultáneamente, la CP encabezada por Miguel son exigidos al máximo para definir el nuevo periodo político de la lucha de clases nacional y determinar las tareas tácticas a impulsar. Se descarta las reuniones ampliadas, de 8 personas que había trabajado de forma muy estrecha y colectiva en el periodo anterior. La prioridad son los encuentros bilaterales, Miguel orienta, coordina y controla; sentados en un vehículo que recorre incansablemente las calles de Santiago se intercambian informes, opiniones, análisis, discrepancias. Le asignan la redacción del documento integrando planteamientos del colectivo de dirección. Trabaja incansablemente y a pesar de limitaciones de fuentes documentales se informa, analiza, reflexiona y escribe muy concentrado durante dos semanas de noviembre, un análisis y quehacer lúcido y preciso que caracterizó el nuevo momento de la lucha de clases y la orientación del quehacer del MIR en todo el periodo.(55) En medio de la acentuación de la represión dictatorial, muchos dirigentes y militantes de la izquierda optaron por el exilio, en el caso del MIR desde el comienzo se definió un rechazo rotundo a esta práctica y que se puede resumir así: el MIR no se asila, lucha y resiste.

Algunos plantearon la necesidad de replegar a la retaguardia exterior parte de la dirección, cuadros y al mismo Miguel. Este fue inflexible y lo fundamentaba así, "Si el MIR se exilia, de hecho deserta; lo que no sólo tiene valoraciones éticas negativas, sino que en el caso particular de Chile es renunciar a cumplir con tareas que son hoy posibles y necesarias en Chile. Si el MIR exilia a sus cuadros, atrasa por decisión consciente la revolución en Chile, desaprovecha condiciones favorables concretas, renuncia a su papel histórico, abandona, cuando puede y debe cumplir su papel, a la clase obrera y al pueblo a su suerte. El temor a la represión no justifica esto. La deserción histórica es siempre condenable por más que se disfrace de la más eufemísticas argumentaciones políticas."(56) El 13 de diciembre de 1973 se produce un severo golpe represivo a la dirección del MIR, Bautista van Schouwen, uno de los fundadores del MIR y miembro de su comité central y de la comisión política es detenido por la DINA en la Parroquia de los Capuchinos en Santiago donde se refugiaba, ha sido delatado por religiosos de la orden.(57) Fue una baja muy sensible e importante para el MIR, era el segundo miembro en la dirección. A Miguel le resultó un golpe doloroso, además de los lazos políticos estaban estrechamente unidos en lo personal. Muchos fueron los esfuerzos realizados para ubicarlo e incluso intentar rescatarlo. Sus rastros junto a su cuerpo la DINA hizo desaparecer.

Los últimos días de 1973, Miguel y Carmen Castillo su compañera, acompañado por su ayudante y su mujer se trasladan a vivir a la casa de Santa Fe 725 en San Miguel, un barrio popular en Santiago. Pronto les acompañaran por periodos sus hijas Javiera Alejandra y Camila. Su actividad es muy intensa, no solo le preocupan los problemas de conducción general del partido, sino está atento y participa en la resolución de tareas no cumplidas por otros responsables directos. Asume con denodados esfuerzos tareas de relaciones y la búsqueda de la unidad política en la lucha antidictatorial. En documento del 17 de febrero de 1974 propone constituir el Frente Político de la Resistencia con los partidos de la UP, sectores antigorilas del PDC y el MIR. Tendría por plataforma: la unidad de todo el pueblo contra la dictadura, la lucha por la restauración de las libertades democráticas y la defensa del nivel de vida de las masas. Sustentándolo en un amplio movimiento de masas que constituiría el Movimiento de Resistencia Popular, cuya expresión en la base serían los Comités de Resistencia.(58) En medio de ese quehacer, las difíciles condiciones de la vida clandestina afectaba a víctimas inocentes, el 24 de febrero por no tener atención médica oportuna muere Edgardo Enríquez Weinmann, 5 años, sobrino de Miguel e hijo de Grete y su hermano Edgardo también miembro de la CP del MIR; y, quién a mediados de abril de ese año, enviado por el partido sale clandestino por tierra a Mendoza para asumir de inmediato la dirección del trabajo mirista en la retaguardia exterior, tarea en la que trabajará arduamente hasta el 10 de abril de 1976 en que es detenido por los aparatos represivos en Argentina y desde allí es enviado a Chile donde le desaparece la dictadura militar pinochetista.

Mientras las otras organizaciones de la izquierda en lo fundamental permanecían en un verdadero receso político a nivel de bases y frentes y solo funcionan a nivel de direcciones, el MIR a pesar de golpes represivos circunscritos desarrolla trabajo político externo con avances importantes; en marzo de 1974 había finalizado su reorganización en todo el país y a todos los niveles. Pero también, y en forma paralela, el enemigo progresa en su trabajo, acopia información y pasa a una represión más selectiva, facilitado por la persistencia de errores propios. A fines de marzo y abril 74 se desencadenan fuertes golpes represivos, caen prisioneros 8 miembros del comité central, dos de ellos de la CP (A. Vilavella y R. Moreno), y otros cuadros medios; lo anterior no fue impedimento para un importante trabajo antidictatorial en mayo. Sin embargo, la concentrada ofensiva represiva permanente que apuntaba a aniquilar el MIR no se detuvo, imposibilitándole pasar a una etapa de desarrollo de resistencia activa e iniciar la propaganda armada; en forma progresiva y aguda la organización pasaba a una situación defensiva. El enemigo, intentó hasta la negociación para sacar al MIR de la lucha, el planteamiento de Miguel fue claro " … hacemos público nuestro categórico rechazo a semejante proposición. … El MIR no negocia con la dictadura gorila que superexplota y reprime a la clase obrera y el pueblo (…) luchamos por la defensa de los intereses históricos de la clase obrera y el pueblo, y jamás aceptaremos en su nombre un acuerdo que implique dejar de luchar por ellos…".(59) Los grandes esfuerzos políticos y prácticos, en especial de Miguel, para lograr la unidad antidictatorial no fructificaban, y por ende la necesaria, activa y unitaria intervención junto a otros partidos contra la dictadura no se expresaba; la UP en su debilidad sólo buscaba desarrollar su política de frente antifascista con toda la DC.

Con ese actuar, se estaba perdiendo ese limitado y valioso tiempo inicial que se disponía para actuar e influir en el curso futuro y evitar que la dictadura se prolongara. Peor aún para el MIR, en espera del actuar unitario no utilizó todas las fuerzas que disponía, debilitándolas en el inmovilismo y posteriormente son aniquiladas sin actuar. La represión no cesaba y su objetivo prioritario seguía siendo el MIR, y muy pronto le llegará el turno a otros en la izquierda. Los últimos meses fueron de un ingente quehacer, recargados por un activismo y voluntarismo que sobreestimó posibilidades propias y fue debilitándo las líneas de defensa interna en especial de la dirección, agudizado crecientemente por el acecho y golpes de la represión, acentuación del reflujo de las masas por la derrota, el enorme peso y lentitud del aparato clandestino, la extrema escasez de recursos económicos y de infraestructura, rompimiento de leyes del trabajo clandestino en toda la organización, especialmente por parte de la dirección.(60)

Con el enemigo que disponía de huellas seguras obtenidas por diferentes vías y métodos y, la sobreexposición de Miguel al asumir responsabilidades diversas, incluso de choque; los espacios de maniobra se estrechan y limitan la iniciativa. En una situación obligada y triste y ante el peligro eminente que les circundaba y no exponerlas a riesgos innecesarios, el 14 de septiembre de 1974 Miguel y su compañera Carmen deciden asilar a Javiera y Camila hijas de él y ella respectivamente, en la Embajada de Italia. Desde antes su hijo menor, Marco Antonio nacido en junio de 1973 vivía con su madre, Manuela Gumucio, en el exilio.

La caída del "Chico" (Sergio) Pérez miembro del comité central y de la CP junto al equipo central de la tarea de organización agudizan los problemas en las tareas de redes y manejo interno y evidencian que el cerco represivo se estrechaba en torno a la dirección. Había que tomar decisiones rápidas y extremas, más ..… 5 de octubre 1974. Un "grupo de tarea" de la DINA, continua sus reconocimientos en un "sector posible y sospechoso" en San Miguel. Llegan a la calle Santa Fe esquina Chiloé. Sin saberlo inicialmente, hacen contacto con el objetivo perseguido y buscado largo tiempo. La decisión de Miguel es combatir. Resiste sólo los momentos más intensos del combate, al ser abandonado por otros que le acompañaban al creer que estaba herido de muerte. Enfrenta cerca de dos horas a centenas de efectivos de fuerzas militares combinadas que, al final logran darle muerte.

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