20 de julio de 2008

LA ALIANZA ENTRE LA CONCERTACIÓN Y EL PC SE CONFIRMA



Ya no hay nada que haga naufragar el acuerdo electoral con el PC para terminar con la exclusión política y asegurar una alianza electoral que reduzca la presencia municipal de la derecha. Sin ser aún un matrimonio político, el pacto reconoce públicamente que ambos se necesitan para su supervivencia en el poder.


Justo cuando el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, advirtió públicamente al oficialismo que debe prepararse para perder el poder en 2009, la Concertación estaba haciéndole los últimos retoques a su as electoral: el pacto por omisión con el Juntos Podemos para las municipales de octubre. Este acuerdo involucra principalmente al Partido Comunista, el mismo que ha sido la "pareja ocasional" del bloque del arco iris en las urnas, sobre todo cuando contribuyó con sus votos a los triunfos presidenciales de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet en segunda vuelta.

La fórmula de un pacto por omisión con el PC ha estado presente en la mesa de negociación oficialista de cada elección municipal y parlamentaria los últimos diez años, pero nunca hasta hoy había encontrado eco en toda la Concertación. De hecho, en las parlamentarias de 2001 se barajó, hasta último minuto antes de inscribir los candidatos en el Servicio Electoral, alguna forma de omisión a favor de los comunistas, iniciativa que fracasó por el rechazo de la tienda de la flecha roja, aunque contaba incluso con el beneplácito del ex Presidente Patricio Aylwin. La DC argumentó que se corría el riesgo que el voto blando de la colectividad se fugara a la derecha y, junto con negarse, tampoco dio su venia para que el PS se omitiera unilateralmente en algún distrito a favor del PC, lo que generó un efecto dominó en el resto del oficialismo y boicoteó las opciones del acuerdo.

Hoy el escenario es otro y la DC se transformó en la llave que abrió las puertas a la viabilidad de este pacto. El cambio de actitud, coinvergencia en la Concertación, se sustenta en la coincidencia de los criterios políticos de terminar con la exclusión de las fuerzas de izquierda extra parlamentaria y la posibilidad cierta que con esta alianza aumentan las opciones de arrebatarle a la derecha municipios clave. Pero también añaden en privado- está tácitamente la posibilidad que nuevamente y más que nunca a la luz de las advertencias de Pérez Yoma- los votos comunistas sean fundamentales en la elección presidencial del próximo año. Y si el abanderado de la coalición termina siendo un DC, es mejor comenzar a despejar resquemores desde ya, advierten en el oficialismo.

En las presidenciales de 1999, Ricardo Lagos obtuvo en primera vuelta un 47,96%, en un virtual empate con Joaquín Lavín (47,51%), mientras Gladys Marín consiguió 3,19%. Si bien públicamente la entonces líder del PC decretó libertad de acción, en la segunda vuelta el traspaso de votos fue evidente: el candidato de derecha marcó 48,69% y Lagos se convirtió en Presidente con el 51,31%. Seis años después, en las presidenciales de 2005, Michelle Bachelet alcanzó el 45,96% y enfrentada a Sebastián Piñera en segunda vuelta, ganó la banda presidencial con un 53,50%, cifra en la que se incluye el 5,40% de Tomás Hirsch en primera vuelta -candidato del Juntos Podemos- gracias a que el PC llamó abiertamente a votar por ella.

En la Concertación reconocen que este pacto de omisión es una forma de terminar con el "concubinato electoral" que ha existido con el PC. Algunos son cautos para asegurar que se llegue a un matrimonio político, pero sí hay coincidencia en que representa una poderosa señal para construir una "complementaridad electoral" a nivel parlamentario y posiblemente presidencial en 2009.

"TODOS DEBEN SANGRAR"

Inicialmente las conversaciones de los dirigentes de la Concertación fueron con el PC -las señales comenzaron a principios de año-, pero en las últimas semanas se ampliaron al resto del pacto Juntos Podemos. Los criterios que sustentan este diálogo -terminar con la exclusión política y formalizar una convergencia de fuerzas que permita desplazar a la derecha de alcaldías relevantes- fueron reiterados cotidiana y públicamente por todos los dirigentes y del PC a la salida de cada reunión negociadora de la semana.

Si bien se pensó que el viernes el tema quedaría zanjado y las conversaciones continuarán a partir de mañana, tanto en la Concertación como en el Juntos Podemos garantizan que, más allá de los ajustes que sean necesarios, no hay elementos que hagan fracasar el acuerdo. Este debe quedar sellado obligatoriamente esta semana, ya que el plazo de inscripción de candidatos en el Servicio Electoral vence el lunes 28 a la medianoche. Incluso, no se descarta que dada la relevancia, se anuncie la oficialización del matrimonio, con los presidentes de partidos como una suerte de padrinos.

En términos concretos, el pacto implica un acuerdo marco en 26 comunas, cuyo desglose total no está afinado en un ciento por ciento. Sí está claro que el oficialismo se omitirá en las cuatro comunas donde el PC tiene alcaldes en ejercicio, Tiltil, Canela, Diego de Almagro y La Ligua, para asegurar su reelección. Además, el PC solicitó la omisión de candidatos de la Concertación en otras cuatro localidades -Los Vilos, Pedro Aguirre Cerda, Monte Patria y San Antonio- donde hoy hay ediles oficialistas, para aumentar su representación de alcaldes.

Allí ha habido divergencias. La DC anunció que no entregará Monte Patria y el PRSD se negó a hacerlo en San Antonio. Pero el PPD ya accedió -en reserva- a entregar Pedro Aguirre Cerda, y el PS haría lo mismo con Los Vilos, anuncios que solo se formalizarán públicamente una vez sellado el pacto.

En la Concertación confidencian que "todos deben sangrar" para cerrar el acuerdo, premisa en la que coinciden incluso aquellos que públicamente han dicho que no entregarán ciertas comunas. En privado reconocen que el PC ha aceptado la postura de la DC y el PRSD, que han decido compensar con otras comunas al Juntos Podemos para lograr un equilibrio.

Un tercer elemento de la negociación es la nómina de ocho comunas donde actualmente el alcalde es de derecha. Dicha lista está encabezada por Estación Central, donde los cálculos coinciden en que, si bien el PC obtuvo un 16% de los votos en las municipales de 2004, la omisión no bastaría para garantizar el triunfo de un comunista, debido a que dicha comuna tiene un fuerte y tradicional electorado DC que hace complejo el traspaso de votos.

Otras comunas son La Florida (aún por definir candidato); Huechuraba (el PPD Sergio Escobar); Recoleta (la DC Francisca Zaldívar); y Renca, donde la omisión funcionaría desde el PC para favorecer las opciones de la Concertación.

Ajustes más o comunas menos, el objetivo es claro: sumar votos para arrebatar a la derecha la mayor cantidad de municipios. En el Juntos Podemos afirman que así el pacto por omisión demostraría haber sido un acierto y, si de paso logran aumentar aunque sea en uno sus alcaldes en ejercicio, habrá sido todo un éxito. LND


LAS BATALLAS DE OCTUBRE

Gran parte de las disputas simbólicas en la elección son los municipios que puede recuperar la Concertación. La lista la encabeza Santiago, donde el DC Jaime Ravinet, según las encuestas, vencerá al UDI Pablo Zalaquett. Un dato a considerar: hace cuatro años, Jorge Schaulsohn obtuvo un 45,78% y Raúl Alcaíno el 49,04%, pero -afirman en la Concertación- a favor de Ravinet juega que es carta conocida y probada en esa comuna.

La Florida también puede volver a manos oficialistas. Cuentan con un piso de 46,55% en 2004 -sólo un punto menos que Zalaquett, que se cambió a Santiago- y aunque aún no se define al candidato, afirman que sea DC, PS o PPD ganan igual. A esta categoría se suman comunas como Huechuraba, Recoleta y Renca, que pertenecen a la UDI pero sus alcaldes han estado fuertemente cuestionados por irregularidades a sus gestiones. En las dos primeras, además, el gremialismo no ha tenido éxito en buscar reemplazantes.

La Concertación aún no resuelve el candidato a alcalde en 20 comunas, entre ellas Talca, Chillán, Temuco y Arica. En estas dos últimas RN pone sus fichas. La no reelección de Francisco Huenchumilla, la indefinición de candidato del oficialismo y el 39,93% que obtuvo RN en 2004 les hacen pensar en podrán ganar la capital de la Araucanía. En el norte, al alcalde RN Carlos Valcarce (45,27% de los votos) la Corte Suprema le restituyó esta semana sus derechos políticos al anular el juicio en su contra por fraude al fisco, lo que le devolvió el optimismo a la Alianza.

También suman opciones en Punta Arenas. El DC Juan Enrique Moreno, elegido en 2004 con el 40,04%, va a la reelección, pero Wladimiro Mimica se postula con el apoyo del senador Carlos Bianchi, con fuerte liderazgo regional, quien hace cuatro años sacó el 37,24%.

Pero lo cierto es que el verdadero triunfo de RN será el equilibrio de fuerza interna que espera logrará frente a la UDI, después de 10 años, al interior de la Alianza por Chile. Hace cuatro años sus socios sacaron el 18,81% de los votos, 404 concejales y 51 alcaldes, mientras RN llegó sólo al 15,09%, con 38 alcaldes y 386 concejales.

Hoy, ese escenario se podría invertir. La perdida que sufrirá la UDI de varias de sus comunas clave, el aumento de dos a tres puntos de la votación RN y el alza en un 10% de su stock de concejales, afirman, los hacen saborear en silencio un auspicio escenario. Ah, y además tienen ellos al candidato presidencial.

La Nación Domingo.cl

1 comentario:

  1. El partido comunista de verdad da lastima prestandole ropa a la concertación,es insultante para los luchadores de verdad
    Luciano

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