6 de julio de 2008

MAS DATOS SOBRE EL RESCATE "PERFECTO"




HABRIAN PAGADO RESCATE POR LOS NORTEAMERICANOS LIBERADOS JUNTO A BETANCOURT

Por Raymond Whitaker *

El rescate de Ingrid Betancourt fue uno de los trucos más espectaculares que se recuerden. Casi al mismo tiempo se supo que el periodista de la cadena británica Canal 4 Sean Langan fue liberado por sus secuestradores afganos a cambio de un rescate de 300.000 dólares. A primera vista, los dos casos tienen poco en común. Pero comparten un elemento: participaron “consultores en secuestro y rescate”, especialistas que sufren de una discreción casi patológica.

“Es como el Club de la Pelea”, explicó una fuente. “La primera regla es que no se habla del Club de la Pelea.” Pero un consultor reveló que los tres agentes antinarcóticos norteamericanos rescatados junto a Betancourt tenían un seguro antisecuestro. Sus empleadores ya habían llamado a un equipo “secuestro y rescate”. El gobierno colombiano niega terminantemente que se pagara un rescate. “Este fue un golpe único –explica el consultor–, porque en nuestra línea de trabajo siempre frenamos los intentos de rescate porque es muy posible que el secuestrado salga herido.”

El caso del periodista Langan fue mucho más común. “En mi experiencia, el 99 por ciento de los secuestros se arreglan discretamente con una transacción financiera”, cuenta el consultor. “Así se resolvieron cientos de secuestros de las FARC. En los casos en que la víctima es asesinada o pasa años de cautiverio sucede que por una razón u otra no se pudo hacer un arreglo económico. Muchos secuestradores que dicen que lo hacen por política o religión en realidad buscan dinero.”

Rachel Briggs dirige una fundación privada, Hostage UK, que brinda apoyo a secuestrados y a sus familias, y que no recomienda pagar rescate. “No juzgamos a las familias que pagan –aclara Briggs–, porque nuestro objetivo es que a largo plazo el secuestro deje de ser negocio. Pero sabemos que a veces no hay otra opción.” Briggs comenzó a interesarse en el tema cuando un tío suyo pasó siete meses cautivo en Colombia en 1996. Una tarea de la fundación es compilar estadísticas del fenómeno. Los cinco peores países siguen siendo los mismos año tras año. “México es hoy el peor, seguido por Venezuela, Nigeria y Pakistán. Colombia aparece apenas en el quinto puesto, aunque hace siete años estaba al tope. Irak y Afganistán siguen, y el top ten se completa con India, Brasil y Filipinas, donde ocurren secuestros masivos”.

Los grupos de “secuestro y rescate” están compuestos por personas con experiencia policial o militar. “Hay cuatro o cinco equipos de primer nivel, reconocidos por las empresas de seguros y por entidades oficiales como el FBI y el Foreign Office”, explica el consultor. “Cada equipo suele trabajar de forma regular para una aseguradora, pero también aceptan casos de personas no aseguradas.” Esto es porque algunas multinacionales consideran el seguro antisecuestro demasiado caro y prefieren pagar cuando surge el problema. “Su cálculo es que les secuestran un empleado cada tres años, con lo que no pagan el seguro y en promedio les sale más barato.” Un asesor especializado suele cobrar tres mil dólares por día, con lo que un secuestro prolongado o uno tan complicado que necesite más de un asesor puede salir muy caro. El consultor recuerda un caso en que una empresa le pidió tomar un secuestro que ya llevaba varias semanas porque los delincuentes amenazaron con matar al empleado. “Les dijimos que tomábamos el caso si podíamos terminarlo y nos dijeron que no, que no podían pagar tanto y sólo tenían para una semana. No lo tomamos. Por suerte, no mataron al empleado pero el pobre sigue en el limbo.”

* De The Independent, de Gran Bretaña. Especial para PáginaI12.

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