22 de julio de 2008

¿EE.UU. EN UN FUTURO MUNDO POS-ESTADOUNIDENSE?


(Obvio que no compartimos muchos de los juicios de Fukuyama, pero su opinión simpre vale la pena ser leída y conocida, y más ahora que se ha transformado en un importante crítico de Bush... E.A.).


Estados Unidos no está preparado para enfrentar un mundo post-estadounidense
. Pero sigue siendo la potencia predominante.

Estamos tratando de utilizar un instrumento -el poder militar duro- que empleábamos en el mundo del siglo XX, con grandes potencias y estados centralizados, en un mundo de estados débiles.


FRANCIS FUKUYAMA
Global Viewpoint Exclusivo para El Mercurio


LOS ANGELES.- El columnista de "Newsweek" Fareed Zakaria calificó el futuro como un "mundo post-estadounidense". Tengo claro que las condiciones en la economía global están cambiando muy dramáticamente. Las hipótesis que apuntalaban el mundo de la Guerra Fría, o este período extenso de hegemonía estadounidense desde entonces, no van a ser suficientes para guiar a Estados Unidos en el mundo que está surgiendo.

El primer cambio obvio tiene que ver con el surgimiento de un mundo multipolar. Ésta no es una historia sobre la decadencia norteamericana. Estados Unidos sigue siendo la potencia predominante en el mundo, pero el resto lo está alcanzando. El cambio de poder desde el punto de vista de ganancias económicas es muy dramático. Rusia, China, India y los estados del Golfo Pérsico están creciendo mientras que Estados Unidos se está sumiendo en una recesión. Esto muestra claramente cómo el resto del mundo se ha desacoplado de la economía estadounidense.

Una evidencia son las crecientes deudas de Estados Unidos, y el aumento de las reservas en una cantidad de países.

Este tipo de acumulación de reservas es un fenómeno que en el corto plazo no conlleva un cambio en el poder, porque el dinero de este tipo no se traduce en poder militar. Pero, con el tiempo, esta capacidad para obtener ingresos se traducirá en cambios importantes en la forma en que los países interactúan. Así, las opciones norteamericanas estarán mucho más restringidas.

Se ha comentado mucho sobre el surgimiento de un mundo económico multipolar. Pero hay un segundo aspecto importante en el cual el mundo ha cambiado y que tiene que ver con el carácter mismo de las relaciones internacionales hoy.

El mundo del siglo XX era dominado por estados fuertes, centralizados. La política internacional era la historia de la interacción de estos estados fuertes, centralizados; el Japón imperial, la Alemania nazi, la ex Unión Soviética y similares. Lo que es diferente con respecto al mundo internacional de hoy es que éste está dominado no por estados fuertes, sino por estados débiles y a veces decadentes, donde los instrumentos usuales de poder -en especial, el poder militar duro- no funcionan muy bien.

¿Por qué existe este mundo de estados débiles? Tiene relación con el hecho de que en todo el mundo, a medida que hay desarrollo, se movilizan nuevos actores y grupos sociales que fueron formalmente excluidos del poder, como los chiitas en Líbano. Se extiende a nuestro continente también. Los disturbios en la región andina se dan porque los indígenas en lugares como Bolivia y Ecuador fueron excluidos del poder y ahora exigen su parte.

Este mundo de estados débiles tiene muchas implicancias para el poder estadounidense. Estados Unidos virtualmente gasta tanto en sus fuerzas armadas como todo el resto del mundo junto. Y, sin embargo, en cinco años no hemos logrado una pacificación total de Irak.

Eso se debe a la naturaleza cambiante del poder mismo. Estamos tratando de utilizar un instrumento -poder militar duro- que empleábamos en el mundo del siglo XX, con grandes potencias y estados centralizados, en un mundo de estados débiles. No se puede utilizar el poder duro para crear instituciones legítimas con el fin de construir naciones, y dar estabilidad política.

Durante las últimas dos décadas, otros países se están movilizando contra Estados Unidos. Enfrentamos un mundo en el cual necesitamos una serie muy diferente de habilidades. Tenemos que ser capaces de desplegar y utilizar el poder duro, pero proyectar instituciones y valores norteamericanos necesarios para sustentar el rol de liderazgo continuado de Estados Unidos en el mundo tiene un sinnúmero de aspectos. Los esfuerzos del gobierno de Bill Clinton en los Balcanes, Somalía y Haití tendientes a la construcción de una nación fueron criticados como "trabajo social". La crítica era que los hombres reales y los profesionales de la política exterior no hacen este tipo de construcción de una nación ni despliegan el poder blando, sino más bien abordan el poder duro con fuerza militar.

La política exterior estadounidense tiene que preocuparse de un cierto tipo de trabajo social. Los opositores al poder de Estados Unidos -la Hermandad Musulmana, Hamas en Gaza, Hezbollá en Líbano, Irán, como también los líderes populistas en América Latina como Hugo Chávez, Rafael Correa o Evo Morales- han logrado llegar al poder porque pueden ofrecer servicios sociales directamente a los pobres de su país.

Estados Unidos ha ofrecido poco de eso. Ofrecemos libre comercio y democracia. Pero eso tiende a no interesar a las poblaciones pobres, que son los componentes reales de esta lucha por el poder y la influencia en el mundo.

Por lo tanto, los requisitos para un rol de liderazgo norteamericano son bastante diferentes. "¿Está Estados Unidos preparado para tratar con un mundo en el cual no puede asumir su propia hegemonía?"

No creo en una decadencia estadounidense inevitable. Nuestro país tiene enormes ventajas en tecnología, competitividad, espíritu empresarial; tiene mercados laborales flexibles e instituciones financieras que son en principio fuertes, pero, sí es cierto, están teniendo algunas dificultades en este momento.

Una de las ventajas más grandes de la nación es su habilidad para absorber personas de otros países y culturas. Virtualmente todos los países desarrollados están experimentando una severa declinación demográfica. Un país desarrollado exitoso en el futuro va a tener que dar cabida a inmigrantes y personas de culturas diferentes, y creo que Estados Unidos es único en su habilidad para hacerlo.

Hay tres áreas particulares de debilidad que Estados Unidos debe remediar si desea atravesar la serie de desafíos que tiene. Primero, la capacidad decreciente del sector público; segundo, una cierta complacencia por parte de la ciudadanía con respecto a entender al mundo desde una perspectiva distinta a la de Estados Unidos, y tercero, el sistema político polarizado que es incapaz de discutir soluciones a estos problemas.

Me he centrado aquí en cómo Estados Unidos debe enfrentar el futuro. Pero nadie alrededor del mundo se beneficiará con un Estados Unidos que está mirando hacia adentro, incapaz de ejecutar políticas y demasiado dividido para tomar decisiones importantes. Eso perjudica no sólo a los estadounidenses, sino al resto del mundo también.

No se puede usar el poder duro para crear instituciones legítimas a fin de construir naciones y dar estabilidad política.

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