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7 de agosto de 2008

TEXAS Y LA PENA DE MUERTE: LA BARBARIE EN EL SIGLO XXI



IGNORARON TRATADOS, FALLOS Y QUEJAS DEL MUNDO

Inyección letal en Texas

El presidente Bush, el gobierno de México, la Corte de La Haya y decenas de países pidieron que se suspenda la ejecución de José Medellín, por violar el tratado de Viena. Pero el estado sureño fue fiel a su tradición.


Por Gerardo Albarrán de Alba

Desde México D.F.

Ser inmigrante en Estados Unidos, cometer un crimen grave –o ser imputado– puede costar la vida. El martes por la noche, José Ernesto Medellín Rojas fue ejecutado en una prisión texana, luego de pasar 15 años encarcelado, durante los cuales agotó las instancias de apelación a su alcance. Este es el cuarto mexicano ejecutado en lo que va de este siglo; otros 51 esperan en el pabellón de la muerte. La mayor parte de ellos fueron juzgados por diversos delitos, encontrados culpables y sentenciados a muerte sin que hubieran recibido apoyo consular del gobierno mexicano, un derecho que les fue negado durante su detención y proceso, en franca violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares.

La ejecución de Medellín, mediante inyección letal, constituye además un abierto desacato a la ordenanza de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), emitida el pasado 16 de julio, que obligaba a Estados Unidos a no matar al reo sin que hubiera una previa revisión y reconsideración de su condena. El presidente George Bush había enviado un memorando ordenando a las cortes acatar el fallo, pero fue desatendido. Como Medellín, otros 51 ciudadanos mexicanos fueron condenados a muerte a pesar de que, al momento de su detención, las autoridades no les informaron sobre su derecho a la protección consular.

Medellín fue encontrado culpable de participar en 1993 en la violación y asesinato de dos adolescentes en Houston. Originario del estado de Tamaulipas, Medellín fue detenido cuando acababa de cumplir 18 años, por lo que fue sentenciado a muerte. De nada sirvieron el fallo de la CIJ ni otra recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el mismo sentido, ni mucho menos el memorando de Bush. La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos determinó que no tenían el carácter de normas federales obligatorias para las cortes estaduales de ese país. Ineficaces también resultaron las cartas enviadas por representantes de 12 países latinoamericanos, de los 47 Estados miembros del Consejo de Europa y de los 27 miembros de la Unión Europea solicitando clemencia para Medellín.

El gobierno mexicano emitió una nota de protesta al Departamento de Estado “por esta violación al derecho internacional, preocupado por el precedente que pueda sentar para los derechos de los connacionales que puedan ser detenidos en ese país”.

En realidad, este caso afecta a 120 ciudadanos de otros 33 países que esperan la ejecución de la pena de muerte a la que se encuentran sentenciados, 83 de ellos latinoamericanos. Del total, poco más del 44 por ciento son mexicanos. Un argentino se encuentra en revisión de su caso, y la pena de muerte en su contra se encuentra inactiva, según The Death Penalty Information Center, con sede en Washington, que registra a más de 3500 personas en el pabellón de la muerte.

Paradójicamente, la ejecución de Medellín ocurrió mientras en México se volvieron a escuchar voces derechistas en favor de aplicar aquí la pena de muerte, luego del secuestro, tortura y asesinato de un adolescente, hijo de un empresario, cometido por una banda integrada por policías del Distrito Federal. El caso también sirvió para que el presidente Felipe Calderón retome sus andanadas en contra del jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, afiliado al PRD –y desde ahora aspirante a contender por la Presidencia de la República en 2012–, por la inseguridad en la capital del país.

Pero no es el único caso, ni de lejos. Calderón omitió referirse a los más de cuatro mil muertos en lo que va de su administración. Las últimas semanas fueron particularmente violentas. Tan sólo en Sinaloa, una niña de tres años sigue hospitalizada luego de recibir una bala perdida durante un tiroteo, cuando estaba en su cuna; varias niñas fueron acribilladas al salir de una fiesta de 15 años y hubo una toma de rehenes en un centro comercial. Ayer hubo 16 ejecutados en Chihuahua.

Aparentemente, nadie está a salvo, independientemente de qué partido gobierne: por ejemplo, los secuestros y crímenes se han disparado en Guerrero (PRD), el estado de México (PRI) y Guanajuato (PAN). De diciembre de 2006 a la fecha 60 personas secuestradas han sido asesinadas por sus captores, en muchos casos a pesar de que se pagó un rescate. Para muchos, la vida no vale nada.

2 de agosto de 2008

OBAMA: ENTRE ESPERANZA Y DESTRUCCION, por Manuel Castells



Publicado en Internacional, Política by reggio en Agosto 2nd, 2008

OBSERVATORIO GLOBAL

En el mundo, incluido Estados Unidos, millones de personas albergan la esperanza de un Obama presidente. Hasta Sarkozy. Su elección tendría trascendencia política, más allá del simbolismo: un presidente mulato en un país cuya historia fue desgarrada por el racismo. Aunque Obama se modere en contacto con la realidad económica y geopolítica que hereda, su inteligencia, su apertura de miras, su audacia y su popularidad pueden representar un cambio decisivo en un país que sigue condicionándonos a todos.

Es seguro que impulsaría las energías renovables y lucharía contra el calentamiento global. Su estrategia económica es crear empresas y empleo en energías renovables y tecnologías verdes, conectando con la nueva ola de innovación e inversión en Silicon Valley. Así se enfrenta con las empresas petroleras donantes de enormes sumas a los republicanos. Pero la gente está tan enfadada con quienes se enriquecen con el precio que pagamos en la gasolinera que los demócratas centran su publicidad electoral en la conexión republicanos-petroleras. En política nacional, la prioridad de Obama será la salud pública. Y prepara un programa de estímulo económico de 70.000 millones devolviendo dinero a los contribuyentes e invirtiendo en infraestructura. El problema es el déficit presupuestario que hereda de Bush, 455.000 millones, el mayor de la historia. Aquí Obama liga política nacional e internacional. Su propuesta es salir de Iraq lo antes posible y destinar el dineral que se gasta en una guerra inútil a cubrir gastos. Es cierto que intensificará las operaciones en Afganistán y Pakistán hasta dar con Bin Laden. Pero se trata de fuerzas especiales más que de ejército de ocupación. Además, espera contar con apoyo de la OTAN.

Partiendo de un desastre en la economía, la salud, la educación y la política exterior, simplemente con sensatez, criterio y renuncia a las ambiciones imperiales (aunque no a la defensa de los intereses nacionales de su país), muy mal lo tendría que hacer Obama para que Estados Unidos y el mundo no mejoraran sustancialmente a corto plazo.Pero esto es el cuento de la lechera. Porque es muy posible que haya un ataque de Israel a Irán con consecuencias imprevisibles. Y no se descarta un atentado de Al Qaeda en Estados Unidos, genuino o inducido. Entonces Mc-Cain podría ganar.

Pero aun en circunstancias normales, la elección no está clara. Teóricamente, con una economía en ruinas, la gente perdiendo sus casas, una guerra impopular, un goteo de escándalos republicanos de corrupción y un Bush rechazado por el 72% de los ciudadanos, Obama debería aplastar en las encuestas. Y no es así: la síntesis de encuestas a finales de julio muestra una ventaja de 45 a 40 a favor de Obama (sin error muestral), con un 15% de indecisos. Además, en la elección puede haber lo que los politólogos llaman efecto Bradley. Gente que se dice tolerante pero cuando hay que votar por un negro se echa atrás. Ocurre también que muchos de los fans de Hillary Clinton odian a Obama. Podría solucionarse con Hillary Clinton de vicepresidenta, pero poner a Bill Clinton en el entorno de la Casa Blanca es un problema, porque Obama no sabe qué hacer con él, sus líos, sus negocios y su resquemor.

Pero el problema que tiene Obama es mucho más profundo.

Mientras ha entusiasmado a la nueva América, joven, profesional, innovadora, tiene desconcertados a los sectores viejos y menos educados, a quienes se les mueve el piso y se agarran al patriotismo. Los sindicatos lo van a ayudar con los obreros, muchos de los cuales desconfían de un Obama que ven como distinto de ellos. Pero menos del 10% de los trabajadores están sindicados en este momento, lo cual limita la influencia sindical. Y luego está el sistema electoral norteamericano, donde no cuenta el voto de conjunto del país sino los puntos obtenidos al ganar en cada estado. Los estados del Medio Oeste son indecisos y por tanto decisivos en la elección, y es ahí donde Obama no casa con el hombre blanco tradicional, atrincherado en sus creencias. Es ese electorado conservador, machista, nacionalista y racista reprimido que los republicanos movilizan contra Obama.

La máquina republicana de ataque político está a punto. Liquidaron a Gore y a Kerry cuando nadie daba un céntimo por Bush y ahora van a por Obama. Tienen material para ello. Internet prolifera con bulos y cuentos de miedo sobre Obama: que si es musulmán, que si juró su cargo sobre el Corán, que amigos suyos fueron terroristas en los sesenta, que estuvo en la corrupción de Chicago, que su mujer odia a Estados Unidos, que Obama no saluda la bandera, que es racista, que es amigo de árabes y odia a los judíos, que se va a rendir en Iraq y plegar a lo que diga Irán, etcétera. Y su conexión con el reverendo Wright, pastor y guía espiritual de Obama durante 20 años cuyos vídeos de teología de liberación negra hicieron estremecer a mucha gente durante las semanas que se repitieron en todas las televisiones. Sobre este terreno abonado, los republicanos preparan anuncios televisivos para sembrar dudas sobre Obama como ciudadano leal a su país.

Atacan siempre el mismo punto: Obama es un negro radical, con pasado musulmán, que se está infiltrando en la Casa Blanca. Es una historia de terror que puede ser eficaz en un paísdonde todavía un tercio de la gente cree que se encontraron armas de destrucción masiva en Iraq. Calumnia que algo queda. Y como la gente tiene miedo de todo (de la crisis económica, de las hipotecas, del terrorismo), no está para aventuras. Esta elección se juega entre la América del futuro y la América aferrada a su pasado. Y entre los intereses del complejo petroleromilitar-industrial y la nueva economía de la innovación. Entre el imperio y la cooperación internacional. La defensa de lo peor de Estados Unidos pasa por la destrucción de Obama. No se extrañen en los próximos meses de la sucesión de escándalos fabricados y tal vez algo más.

LAS CLASES SOCIALES EN EE.UU. Entrevista a B. Ehrenreich



El último tabú de EE.UU. “Existe ese poderoso mito de que los Estados Unidos no tienen clases”. Entrevista
Barbara Ehrenreich · · · · ·

27/07/08

Barbara Ehrenreich ha sido calificada como marxista sólo por escribir que los Estados Unidos no son una sociedad sin clases. Pero las críticas nunca han evitado que pusiera al desnudo la injusticia social. Emma Brockes habla con ella sobre su nuevo libro, Barack Obama y la gran división de la riqueza.

Hace veinte años, Barbara Ehrenreich escribió un artículo para el New York Times en el que resaltó la creciente desigualdad de la sociedad norteamericana y fue rápidamente denunciada como marxista por un periódico rival. "El Washington Times es una publicación de extrema derecha", sostiene, de manera que no había allí nada sorprendente. Pero la reacción de este periódico ponía de relieve un principio general: mientras uno puede expresar cosas "medianamente salvajes" sobre la raza y el género en los Estados Unidos, persiste cierta timidez al hablar sobre clase. "Existe este poderoso mito de que los Estados Unidos no tienen clases; de que éstas son algo vetusto inglés o europeo que hemos abolido. Y que si no eres rico, es tu maldita culpa."

Con sus 66 años actuales, Ehrenreich ha dedicado la mayor parte de su carrera a desacreditar esta máxima. Su bestseller publicado en 2001, Nickel and Dimed, era un relato del año que pasó intentando sobrevivir con un salario mínimo, lo que provocó que los lectores pudientes de todos lados exclamaran de manera culposa: "¡No teníamos idea!" Sostuvo que las empresas engañan a su personal en materia de salarios (existen 70 demandas judiciales pendientes); limitan el número de pausas para ir al baño que los empleados pueden tomar; les prohíben hablar entre sí o emplear "lenguaje profano" en las instalaciones; y que el empleado de limpieza que uno contrata por medio de una empresa "de buena reputación" probablemente será forzado a limpiar nuestra casa incluso estando enfermo o lesionado. El éxito del libro debe mucho al propio viaje personal de Ehrenreich, quien sugirió la idea a su editor para que un periodista más joven tome ese rol. Pero ella encajaba en el perfil del trabajador invisible: de edad media, mujer y exhausta. Una vez en el lugar, ella fue tratada de modo abusivo por parte de varios jefes, y obligada a dormir en un motel cada noche, dado que no podía costear un apartamento.

Su último libro, que en los Estados Unidos lleva por título This Land Is Their Land: Reports from a Divided Nation [Esta tierra es su tierra: reportes desde un país dividido], es la fuerza que anima todo esto, una colección de columnas que representa casi un manifiesto. El título proviene de una canción de Woody Guthrie, que Ehrenreich no puede soportar escuchar en estos días. Ella escribe: "me estremezco cuando escucho a Woody Guthrie cantar 'Esta tierra nos pertenece a ti y a mí'. De algún modo, no creo que fuera escrita para ser cantada por un coro de operadores de fondos de inversión." (La empresa editorial británica del libro evidentemente pensó que la canción de Guthrie quedaba fuera de contexto, y optó en cambio por el título Going to Extremes.)

La habilidad de Ehrenreich, además de la enorme calidad de su escritura, es ilustrar sus opiniones con una gran cantidad de ejemplos de disputas laborales e injusticias cotidianas poco atractivas que no concitan mucha atención en ningún lado. A través de estos ejemplos, ella detalla el modo en que la riqueza en los Estados Unidos se ha transferido desde abajo hacia arriba, gracias a los recortes de impuestos para los ricos y la reticencia de Bush de regular los mercados, y desnuda la falacia de que el "crecimiento" medido por el PIB sea, para la mayoría de los norteamericanos, sinónimo de una mejor vida.

"Me resultó sencillamente fascinante que sin ser yo una economista, pudiera ver el modo en que en los últimos años el crecimiento se ha desvinculado completamente de los salarios o las condiciones reales de lo que denominamos las personas trabajadoras", sostiene. "Y la razón de que se hayan desvinculado tanto es la enorme desigualdad. De manera que puedes tener muchos indicadores [económicos] que luzcan muy bien, pero estás hablando de una población que está tan dividida que no existe ya un promedio".

Un libro sobre el bienestar de la derecha norteamericana debe luchar por evitar vincularla con una letanía de ortodoxias rivales sombrías. Pero Ehrenreich no ha sido nunca taciturna, y en tal sentido tampoco predecible. Vive en la ciudad histórica de Alexandria, justo al sur de Washington DC, en un caos agradable de artículos y revistas. Sobre una repisa, una tarjeta reza: "No soy, luego compro", pero ella es tan suspicaz de la auto-negación como lo es de la auto-indulgencia, rasgos ambos que ve como artificios. En una columna inusual, Ehrenreich ataca a Jane Brody, el editor de salud del New York Times, quien durante la década de los 90 alabó de manera muy influyente las virtudes de las dietas bajas en grasa y altas en carbohidratos. Además de cuestionar los beneficios en materia de salud de los principios de Brody, Ehrenreich sostiene que son una manera de hacer que quienes mejor están se sientan virtuosos meramente mediante la satisfacción de su propio narcisismo. "La dieta baja en grasas ha sido la camiseta de pelo bajo el tapado de piel: la privación cotidiana que compensa la avaricia ilimitada."

El "incesante sermoneo" que invade la vida moderna provoca un resonante 'váyanse a cagar' en Ehrenreich. Su última fuente de irritación es el "pensamiento en positivo", la filosofía subyacente de buena parte del entrenamiento de vida [life-coaching] y los discursos sobre la motivación [motivational speaking], con el que se chocó durante la investigación para Bait and Switch, el sucesor de Nickel and Dimed. Durante esa etapa, pasó un año intentando desnudar la vida del trabajo de oficina, pero fue disuadida al no poder conseguir un trabajo. En su lugar, Ehrenreich cayó en manos de los buitres que se alimentan de los desempleados y les venden la tranquilidad de que obtener trabajo es sólo cuestión de actitud. Esto se ve ilustrado en el caso de la alegre Kimberly, la "entrenadora co-activa" que Ehrenreich contrató y a quien terminó por querer asesinar. En la medida en que la economía retrocede, uno se pregunta si Kimberly y sus semejantes desaparecerán. "Tiendo a pensar que las perspectivas irracionales y delirantes persistirán", nos advierte.

Ehrenreich está formada como científica, con un título en química y un doctorado en biología celular. Siendo una niña pudo ver ambos lados de la división económica. Su padre era un trabajador minero del cobre del estado de Montana, que obtuvo educación y en cierto momento se calificó como metalúrgico y pudo ascender la escalera empresarial en la empresa Gillette. "Él fue una persona muy excepcional, y él mismo era el primero en decirlo. Pero a la hora de referirse a la gente a la que no le iba tan bien, él nunca dijo –ni tampoco lo hizo mi madre– algo como 'Bueno, nosotros lo logramos, de manera que ellos también pueden'. Ellos reconocían que la suya fue una trayectoria inusual."

¿Se identificaban como de clase obrera?

"No. Creo que hubiesen dicho clase media. Pero creo que mi padre siempre pensó que él no encajaba. Era demasiado tosco. Y sentía mucho desprecio por, digamos, los ejemplares Ivy League [N. del T.: la Ivy League es un núcleo tradicional de ocho universidades de élite del noreste norteamericano] o MBA [N. del T.: maestría en administración de empresas, por sus siglas en inglés]."

Lo que ella ve como la estigmatización de los enfermos en los Estados Unidos es en parte una reacción a un "pequeño extraño detalle" de su niñez. Su madre, que era políticamente más radical que su padre y a quien la joven Ehrenreich miraba a veces con alarma preguntándose si era una comunista, había sido criada por sus abuelos Cientistas Cristianos [Christian Scientist]. "Y mi madre no siguió siendo una Cientista Cristiana en ningún otro aspecto salvo el siguiente: la salud. Era muy malo enfermarse. "Recuerdo cuando, cerca de séptimo grado, yo tenía dificultades en ver el pizarrón", sostuvo. "La gente de nuestra familia no utilizaba anteojos". Ehrenreich sonríe pesarosamente.

Su hijo es escritor y su hija abogada (Ehrenreich está divorciada; se mudó a Alexandria para estar cerca de sus dos nietos), y la mitad de su familia todavía vive de salarios bajos; su hermana y su esposo se han visto hace poco obligados a cancelar su seguro médico. Me pregunto si tuvo problemas éticos a raíz de Nickel and Dimed; ¿no hay algo problemático en que un periodista acomodado simule ser pobre, para luego recibir una buena suma de dinero con el fin de escribir sobre ello?

"Bueno, ya sabes, eso nunca entró en mi cabeza… Lo que comenzó a molestarme un poco fue que parte del asunto era un engaño; tuve que decir a la gente que estaba trabajando en esos empleos porque necesitaba el dinero, lo que no era verdad. Pero siempre intenté decir finalmente a la gente que llegué a conocer cuál era la verdad. Y luego uno puede expiar la culpa por haber recibido ese dinero donándolo. Una simple solución."

Hasta el éxito de ese libro había sido una periodista independiente, y la seguridad, según dice, ha sido maravillosa. No ha tenido un puesto fijo desde su primer trabajo para el gobierno de la ciudad de New York como planificadora en salud, que dejó luego de siete meses cuando decidió que "el gobierno se estaba vendiendo a intereses privados", para ir a trabajar en una estrategia de cabildeo "radical y colectivo" a favor de una mejor cobertura de salud en la ciudad. "Es allí cuando comencé a escribir, porque teníamos un boletín y yo adoraba escribir artículos de investigación".

Hoy en día, mucha gente escribe a Ehrenreich para contarle historias horrorosas en el ambiente de trabajo. La más escandalosa de su nuevo libro proviene de un ex empleado de una empresa grande de ventas, quien contó a Ehrenreich que en 2003 la empresa lo tuvo secuestrado durante seis horas y lo interrogó por haberle dado un descuento a un colega para comprar un videojuego, antes de obligarlo a escribir una confesión falsa y despedirlo. Un ex colega sostuvo que estos incidentes no eran inusuales.

Con Obama en ascenso existe la esperanza de un gran cambio, aunque Ehrenreich permanece, como siempre, cautelosa. Lo ve "virar a la derecha", y se vio desilusionada con su elección de Jason Furman como asesor económico, "quien está a la extrema derecha del partido Demócrata e hizo su reputación como defensor de Wal-Mart [uno de los principales blancos de Nickel and Dimed]. De manera que un poco pensé, OK, no voy prestarle [a Obama] atención por un rato".

Me pregunto si el enorme éxito de Nickel and Dimed, y la obligación de pagar impuestos que presumiblemente vino asociada con él, no ha empujado un poco a Ehrenreich en esa dirección. "¡Ja! Tengo que mirar ese tipo de cosas. Pero no. Siempre lo digo, si pudiera pagar más impuestos a cambio de que me asegurasen que existirán escuelas decentes para mis nietos, que habrá seguro médico para ellos, que habrá seguridad social, en fin, sería maravilloso si hubiera algo a cambio, y que no sean guerras". Ríe a carcajadas. "Pero tal como están las cosas hoy, sólo me enojo más y más".

Barbara Ehrenreich es una periodista norteamericana que goza de gran reputación como investigadora de las clases sociales en EEUU. Esta actividad investigadora le ha ocupado toda su vida desde que se infiltró disfrazada de sí misma en la clase obrera que recibe salarios de miseria en su ya clásico Nickel and Dimed [Por cuatro chavos], un informe exhaustivo de las enormes dificultades por las que pasan muchos estadounidenses que tienen que trabajar muy duro para salir adelante. Luego, años más tarde, repitió la operación centrándose en la clase media, pero esta vez, para su sorpresa, no acabó trabajando de incógnito entre trabajadores, sino que básicamente tuvo que tratar con desempleados sumidos en la desesperación de haberse visto apeados del mundo empresarial. El resultado de esta reciente incursión es otro libro, más reciente, Bait and Switch. The (Futile) Pursuit of the American Dream. [Gato por liebre. La (fútil) búsqueda del sueño americano]. Actualmente dedica mucho tiempo a viajar por todo el país con el propósito de contar sus experiencias a distintos públicos que comparten sus mismas vivencias. Escribe a menudo en su blog (http://Ehrenreich.blogs.com/barbaras_blog/), está muy implicada en poner en marcha una nueva organización dedicada a articular a los desempleados de clase media.

Traducción para www.sinpermiso.info: Juan F. González Bertomeu

1 de agosto de 2008

LA DERECHA LATINOAMERICANA Y LAS FARC DE COLOMBIA: ESCENARIOS FUTUROS


Colombia

por Raúl Zibechi
(15 de julio de 2008)

En el primer semestre de 2008 se ha producido un fuerte viraje político, que le permite a las derechas, locales y globales, y a las multinacionales, recuperar posiciones y retomar la ofensiva. El viraje no se circunscribe a Colombia, aunque tiene allí su epicentro mayor, sino que se extiende a países como Argentina, Bolivia y Perú, pero en lo esencial afecta a toda la región.

En Colombia, si alguna vez hubo algún equilibrio estratégico entre las FARC y las fuerzas armadas, en los últimos meses se ha quebrado a favor del Estado. La guerrilla perdió toda posibilidad de negociar un acuerdo humanitario en condiciones favorables, no puede mantener ofensivas militares ni políticas, sufre un agudo descrédito entre la población y ya no cuenta con aliados significativos en la región ni en el mundo. Aún así, lo más probable es que las FARC sigan adelante, con menguada capacidad de iniciativa y con la probable fragmentación entre sus mandos y frentes, como lo sugiere el desenlace de la liberación de los 15 secuestrados.

La estrategia delineada por el Comando Sur y el Pentágono, y plasmada en el Plan Colombia II, no contempla ni la derrota definitiva ni la negociación con la guerrilla. Eliminar a las FARC del escenario sería un pésimo negocio para la estrategia imperial de desestabilización y recolonización de la región andina, a la que Fidel Castro definió como “paz romana”. Ese proyecto no puede llevarse a cabo sin guerra, directa o indirecta, o sea sin la desestabilización permanente como forma de reconfiguración territorial y política de la estratégica región que incluye el arco que va de Venezuela a Bolivia y Paraguay, pasando por Colombia, Ecuador y Perú.

Por un lado, se trata de despejar la región andina para facilitar el negocio multinacional actual (minería a cielo abierto, hidrocarburos, biodiversidad, monocultivos para agrocombustibles) que supone tanto la apropiación de los bienes comunes como el desplazamiento de las poblaciones que aún sobreviven en esos espacios. No estamos ante un capitalismo, digamos, “normal”, el que fue capaz en su momento de establecer alianzas y pactos que dieron vida al Estado benefactor, en base a la triple alianza entre Estado, empresarios nacionales y sindicatos. Se trata de un modelo financiero-especulativo y de acumulación por desposesión, que sustituye las negoaciones por las guerras y la extracción de plusvalor por la apropiación de la naturaleza. O sea, un capitalismo de guerra para tiempos de decadencia imperial.

Este sistema asume la forma de capitalismo criminal o mafioso en países como Colombia, porque no sólo es funcional a la guerra y al robo, sino que ellas forman su núcleo central, su principal modo de acumulación. Eso explica la alianza estrecha entre empresas privadas de guerra, que cuentan en ese país con 2 a 3 mil mercenarios apodados ahora “contratistas”, con un Estado paramilitar como el que encabeza Alvaro Uribe, asentado en la alianza con paramilitares y narcotraficantes. En Colombia, a ese orden de cosas le han hecho frente tres fuerzas: la guerrilla, la izquierda del Polo Democrático y los movimientos sociales. La primera cree que puede vencer con las armas o negociar con ese nuevo poder. El Polo desestima el papel de Washington y de las multinacionales, como diseñadores y usufructuarios del Estado paramilitar mafioso, y sobreestima por lo tanto los márgenes democráticos. Los movimientos, por su parte, tienen grandes dificultades para superar la escala local y sectorial y no están en condiciones, por ahora, de erigirse en actores alternativos.

El Plan Colombia II fue el encargado de diseñar ese Estado militarista y en este momento busca afianzarlo. Ahora que las FARC no representan riesgo mayor para ese proyecto, aparece con claridad el objetivo de largo plazo trazado. Lejos de abrir espacios para la negociación, como desea la izquierda, el mensaje de los últimos meses indica un solo camino: ni la paz ni la rendición les garantiza la vida a los guerrilleros. O combaten y resisten o les espera el exterminio, como sucedió a fines de la década de 1980. Se trata de golpear sus núcleos territoriales para desplazarlos hacia las zonas fronterizas con Venezuela y Ecuador, donde el Plan Colombia II aspira a convertirlos en instrumento de la desestabilización regional.

Por eso Venezuela y Hugo Chávez adoptaron la estrategia de reducir la tensión con el gobierno de Uribe. No se trata de una cuestión ideológica, como pretenden algunos analistas. Ese debate vale para las mesas de café o los despachos académicos, pero tiene escasa utilidad cuando se trata de la sobrevivencia de proyectos de cambio social. Si se consolida el proyecto imperial, toda la región sufrirá con la polarización, de ahí la urgencia por desmontar los conflictos, tanto en Colombia como en Argentina y Bolivia.

Un eventual triunfo de Barack Obama tampoco modificará las cosas. Puede atemperar los rasgos más autoritarios del uribismo, lo que explica el nerviosismo del gobierno de Bogotá y su solícita alianza con el candidato republicano. Lo cierto es que los planes del Comando Sur no dependen del inquilino de la Casa Blanca, y que estos apuntan a promover una acción integral en la región que la convierta en una zona estable y un baluarte inexpugnable para mantener la hegemonía estadounidense a escala global. En suma, las elites imperiales aspiran usar la fuerza de las armas para revertir su decadencia, que pasa por la recolonización de América Latina. En un período como el actual, sólo la movilización popular y las vías políticas pueden contribuir a debilitar la ofensiva que viene del Norte.

http://www.cetri.be/spip.php?article738&lang=es

22 de julio de 2008

¿EE.UU. EN UN FUTURO MUNDO POS-ESTADOUNIDENSE?


(Obvio que no compartimos muchos de los juicios de Fukuyama, pero su opinión simpre vale la pena ser leída y conocida, y más ahora que se ha transformado en un importante crítico de Bush... E.A.).


Estados Unidos no está preparado para enfrentar un mundo post-estadounidense
. Pero sigue siendo la potencia predominante.

Estamos tratando de utilizar un instrumento -el poder militar duro- que empleábamos en el mundo del siglo XX, con grandes potencias y estados centralizados, en un mundo de estados débiles.


FRANCIS FUKUYAMA
Global Viewpoint Exclusivo para El Mercurio


LOS ANGELES.- El columnista de "Newsweek" Fareed Zakaria calificó el futuro como un "mundo post-estadounidense". Tengo claro que las condiciones en la economía global están cambiando muy dramáticamente. Las hipótesis que apuntalaban el mundo de la Guerra Fría, o este período extenso de hegemonía estadounidense desde entonces, no van a ser suficientes para guiar a Estados Unidos en el mundo que está surgiendo.

El primer cambio obvio tiene que ver con el surgimiento de un mundo multipolar. Ésta no es una historia sobre la decadencia norteamericana. Estados Unidos sigue siendo la potencia predominante en el mundo, pero el resto lo está alcanzando. El cambio de poder desde el punto de vista de ganancias económicas es muy dramático. Rusia, China, India y los estados del Golfo Pérsico están creciendo mientras que Estados Unidos se está sumiendo en una recesión. Esto muestra claramente cómo el resto del mundo se ha desacoplado de la economía estadounidense.

Una evidencia son las crecientes deudas de Estados Unidos, y el aumento de las reservas en una cantidad de países.

Este tipo de acumulación de reservas es un fenómeno que en el corto plazo no conlleva un cambio en el poder, porque el dinero de este tipo no se traduce en poder militar. Pero, con el tiempo, esta capacidad para obtener ingresos se traducirá en cambios importantes en la forma en que los países interactúan. Así, las opciones norteamericanas estarán mucho más restringidas.

Se ha comentado mucho sobre el surgimiento de un mundo económico multipolar. Pero hay un segundo aspecto importante en el cual el mundo ha cambiado y que tiene que ver con el carácter mismo de las relaciones internacionales hoy.

El mundo del siglo XX era dominado por estados fuertes, centralizados. La política internacional era la historia de la interacción de estos estados fuertes, centralizados; el Japón imperial, la Alemania nazi, la ex Unión Soviética y similares. Lo que es diferente con respecto al mundo internacional de hoy es que éste está dominado no por estados fuertes, sino por estados débiles y a veces decadentes, donde los instrumentos usuales de poder -en especial, el poder militar duro- no funcionan muy bien.

¿Por qué existe este mundo de estados débiles? Tiene relación con el hecho de que en todo el mundo, a medida que hay desarrollo, se movilizan nuevos actores y grupos sociales que fueron formalmente excluidos del poder, como los chiitas en Líbano. Se extiende a nuestro continente también. Los disturbios en la región andina se dan porque los indígenas en lugares como Bolivia y Ecuador fueron excluidos del poder y ahora exigen su parte.

Este mundo de estados débiles tiene muchas implicancias para el poder estadounidense. Estados Unidos virtualmente gasta tanto en sus fuerzas armadas como todo el resto del mundo junto. Y, sin embargo, en cinco años no hemos logrado una pacificación total de Irak.

Eso se debe a la naturaleza cambiante del poder mismo. Estamos tratando de utilizar un instrumento -poder militar duro- que empleábamos en el mundo del siglo XX, con grandes potencias y estados centralizados, en un mundo de estados débiles. No se puede utilizar el poder duro para crear instituciones legítimas con el fin de construir naciones, y dar estabilidad política.

Durante las últimas dos décadas, otros países se están movilizando contra Estados Unidos. Enfrentamos un mundo en el cual necesitamos una serie muy diferente de habilidades. Tenemos que ser capaces de desplegar y utilizar el poder duro, pero proyectar instituciones y valores norteamericanos necesarios para sustentar el rol de liderazgo continuado de Estados Unidos en el mundo tiene un sinnúmero de aspectos. Los esfuerzos del gobierno de Bill Clinton en los Balcanes, Somalía y Haití tendientes a la construcción de una nación fueron criticados como "trabajo social". La crítica era que los hombres reales y los profesionales de la política exterior no hacen este tipo de construcción de una nación ni despliegan el poder blando, sino más bien abordan el poder duro con fuerza militar.

La política exterior estadounidense tiene que preocuparse de un cierto tipo de trabajo social. Los opositores al poder de Estados Unidos -la Hermandad Musulmana, Hamas en Gaza, Hezbollá en Líbano, Irán, como también los líderes populistas en América Latina como Hugo Chávez, Rafael Correa o Evo Morales- han logrado llegar al poder porque pueden ofrecer servicios sociales directamente a los pobres de su país.

Estados Unidos ha ofrecido poco de eso. Ofrecemos libre comercio y democracia. Pero eso tiende a no interesar a las poblaciones pobres, que son los componentes reales de esta lucha por el poder y la influencia en el mundo.

Por lo tanto, los requisitos para un rol de liderazgo norteamericano son bastante diferentes. "¿Está Estados Unidos preparado para tratar con un mundo en el cual no puede asumir su propia hegemonía?"

No creo en una decadencia estadounidense inevitable. Nuestro país tiene enormes ventajas en tecnología, competitividad, espíritu empresarial; tiene mercados laborales flexibles e instituciones financieras que son en principio fuertes, pero, sí es cierto, están teniendo algunas dificultades en este momento.

Una de las ventajas más grandes de la nación es su habilidad para absorber personas de otros países y culturas. Virtualmente todos los países desarrollados están experimentando una severa declinación demográfica. Un país desarrollado exitoso en el futuro va a tener que dar cabida a inmigrantes y personas de culturas diferentes, y creo que Estados Unidos es único en su habilidad para hacerlo.

Hay tres áreas particulares de debilidad que Estados Unidos debe remediar si desea atravesar la serie de desafíos que tiene. Primero, la capacidad decreciente del sector público; segundo, una cierta complacencia por parte de la ciudadanía con respecto a entender al mundo desde una perspectiva distinta a la de Estados Unidos, y tercero, el sistema político polarizado que es incapaz de discutir soluciones a estos problemas.

Me he centrado aquí en cómo Estados Unidos debe enfrentar el futuro. Pero nadie alrededor del mundo se beneficiará con un Estados Unidos que está mirando hacia adentro, incapaz de ejecutar políticas y demasiado dividido para tomar decisiones importantes. Eso perjudica no sólo a los estadounidenses, sino al resto del mundo también.

No se puede usar el poder duro para crear instituciones legítimas a fin de construir naciones y dar estabilidad política.

20 de julio de 2008

EL PETROLEO, IRAK Y LA POLITICA EXTERIOR DE EE.UU, por Noam Chomsky



Petroleras en Irak, pacto con el diablo



El acuerdo que negocian el Ministerio de Hidrocarburos de Irak y cuatro empresas petroleras occidentales plantea graves cuestiones acerca de la naturaleza de la invasión y ocupación del país árabe por parte de Estados Unidos. Esas cuestiones ciertamente serán presentadas por los candidatos presidenciales, seriamente discutidas en Estados Unidos, y por supuesto en el Irak ocupado, donde al parecer la población tiene un escaso papel en determinar el futuro de su país.

En la actualidad se realizan negociaciones para que Exxon Mobil, Shell, Total y BP –socios originales hace varias décadas en la Compañía de Petróleo de Irak, a los que se han sumado Chevron y compañías petroleras más pequeñas– renueven las concesiones perdidas en el proceso de nacionalización cuando los productores de crudo se hicieron cargo de sus propios recursos. Los contratos, sin licitación, aparentemente redactados por las corporaciones petroleras con la ayuda de funcionarios estadunidenses, prevalecieron sobre ofertas de más de otras 40 compañías, entre ellas empresas de China, India y Rusia.

“Hubo sospechas en muchas partes del mundo árabe y entre sectores del pueblo estadunidense de que Estados Unidos había ido a la guerra con Irak precisamente para asegurarse la riqueza petrolera que esos contratos intentan extraer”, escribió Andrew E. Kramer en el diario The New York Times.

La alusión de Kramer a “sospechas” es el eufemismo del año. Aún más, es bastante probable que la ocupación militar tomó la iniciativa en restablecer las actividades de la odiada Compañía de Petróleo de Irak, que, como señaló Seamus Milne en el London Guardian, fue impuesta durante el mandato británico para “extraer la riqueza de Irak en un acuerdo célebre por su explotación”.

Los últimos informes indican que hay demoras en los acuerdos. Mucho de lo que ocurre está envuelto en el secreto y no sería sorprendente que emerjan nuevos escándalos.

La demanda es muy intensa. En Irak existen posiblemente las segundas reservas más grandes de petróleo del mundo. Además, el petróleo iraquí es barato de extraer. No hay capa de hielo permanente, arenas de alquitrán o prospección en las profundidades marinas. Para los planificadores estadunidenses es imperativo que Irak continúe bajo su control como un obediente Estado dependiente que albergue sus bases militares en el corazón de las importantes reservas energéticas.

Que ésa fue la causa principal de la invasión resultó siempre clara pese a los pretextos sucesivos de las armas de destrucción masiva, los vínculos de Saddam Hussein con Al Qaeda, la promoción de la democracia y la guerra contra el terrorismo que, tal como se pronosticó, se agudizaría drásticamente a raíz de la invasión.

En noviembre, esas preocupaciones se hicieron explícitas cuando el presidente George W. Bush y el primer ministro de Irak, Nuri Maliki firmaron una Declaración de Principios ignorando al Congreso de Estados Unidos y al Parlamento iraquí, así como a la población de ambas naciones.

La declaración dejó abierta la posibilidad de una presencia militar estadunidense en Irak que se prolongaría de manera indefinida. Eso incluiría, al parecer, grandes bases aéreas que están siendo construidas en diferentes partes del país y la “embajada” en Bagdad, una ciudad dentro de una ciudad, que no se parece a ninguna otra sede diplomática en el mundo. Esas instalaciones no van a ser construidas para después abandonarlas.

En la declaración se señaló también, de manera osada, que era necesario explotar los recursos de Irak. Se indicaba que la economía iraquí, esto es sus recursos petroleros, debe abrirse a la inversión extranjera, “especialmente a las inversiones estadunidenses”.

La seriedad de este compromiso quedó subrayada en enero, cuando Bush signó una “declaración firmada” indicando que rechazaría todo proyecto de ley que restrinja el financiamiento “destinado a establecer alguna instalación militar o base con el propósito de proveer el emplazamiento permanente de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Irak” o a “ejercer el control de los recursos petroleros de Irak por parte de Estados Unidos”.

No resulta sorprendente que la declaración causó de inmediato objeciones en Irak, entre otros sectores, en los sindicatos, que sobreviven bajo duras leyes antilaborales que Saddam instituyó y que la ocupación preserva.

En la propaganda de Washington, quien está arruinando la dominación de Estados Unidos en Irak es Irán. La secretaria de Estado estadunidense Condoleezza Rice tiene una simple solución: los “ejércitos extranjeros” deben ser retirados de Irak: los de Irán, no los nuestros.

La confrontación por los programas nucleares de Irán aumenta las tensiones. La política de “cambio de régimen” del gobierno de Bush hacia Irán es acompañada de amenazas de fuerza (en ese tema ambos candidatos presidenciales se unen a Bush). La política, según se ha informado, también incluye acciones terroristas dentro de Irán. Según los amos del mundo, esas acciones son legítimas.

La mayoría del pueblo estadunidense está en favor de la diplomacia y se opone a la utilización de la fuerza. Pero la opinión pública parece irrelevante, y no solamente en este caso.

Una ironía es que Irak se está convirtiendo en un condominio estadunidense-iraní. El gobierno de Maliki es el sector de la sociedad iraquí más respaldado por Irán. El llamado ejército iraquí, que es apenas otra milicia, está en buena parte basado en la brigada Badr, que fue entrenada en Irán y luchó junto con los iraníes en la guerra entre Irak e Irán.

Nir Rosen, uno de los más astutos e informados corresponsales en la región, observa que el principal objetivo de los operativos de Estados Unidos y de Maliki, el clérigo Muqtada Sadr, tampoco es visto con simpatía por Irán. Sadr es independiente y tiene apoyo popular. Por lo tanto, es peligroso.

Irán “claramente respaldó al primer ministro Maliki y al gobierno iraquí contra lo que calificó de ‘grupos armados ilegales’ (del Ejército del Mehdi de Sadr) en el reciente conflicto en Basora”, señala Rosen. “Y eso no es sorprendente, dado que su principal representante en Irak, el Consejo Supremo Islámico, domina el Estado iraquí y es el principal respaldo de Maliki.”

En la revista Foreign Affairs, Steven Simon señala que la actual estrategia de contrainsurgencia de Estados Unidos “está acicateando las tres fuerzas que de manera tradicional han amenazado la estabilidad en los países de Medio Oriente: el sectarismo, el caudillismo y la mentalidad tribal”. El resultado podría ser “un Estado fuerte, centralizado, gobernado por una junta militar que recordaría” al régimen de Saddam.

Si Washington concreta sus objetivos, entonces sus acciones se justifican. Las reacciones son muy diferentes cuando Vladimir Putin tiene éxito en pacificar a Chechenia en un grado muy superior al que el general David Petraeus ha alcanzado en Irak. Pero de un lado están ellos, y del otro lado, nosotros. Los criterios son totalmente diferentes.

En Estados Unidos los demócratas se mantienen silenciosos debido al supuesto éxito de la ofensiva militar en Irak. Ese silencio refleja el hecho de que no hay críticas de la guerra basadas en principios. Para ese punto de vista, si alguien concreta sus objetivos, la guerra y la ocupación están justificadas. Y los acuerdos petroleros forman parte de esa justificación.

Pero lo cierto es que toda la invasión fue un crimen de guerra, en realidad, el supremo crimen internacional. Y difiere de otros crímenes de guerra en que abarca toda la maldad que sigue, en términos del juicio de Nuremberg. Ése es uno de los tópicos que no pueden ser discutidos, en el curso de la campaña presidencial, o en otra parte. ¿Por qué estamos en Irak? ¿Qué le debemos a los iraquíes por haber destruido su país? La mayoría del pueblo de Estados Unidos está en favor de la retirada de Irak. ¿Interesa su opinión?

© Noam Chomsky

12 de julio de 2008

NOTAS DE UNA ANTI-NORTEAMERICANA, por Rossana Rossanda


Cuando Bush prepara una intervención en Iran, después de Irak, discutamos, reflexionemos...

en el original, "Notas de una antiamericana"

Rossana Rossanda*


'O estáis conmigo o estáis con Bin Laden', grita Bush mientras se prepara para castigar a Afganistán, talibán, no talibán y pueblo incluidos. Conozco el chantaje. No lo admito. No tomo partido por Bush y dejo que los necios deduzcan que estoy con Bin Laden. Me gustaría reflexionar sobre lo que ha sucedido, sobre lo que puede suceder y sobre lo que hay que hacer.

El 11 de septiembre del 2001 no estalló una guerra. Las guerras comprometen a las naciones. Fue un acto terrorista y posee todos sus elementos característicos: la prioridad que se ha dado al símbolo, el golpe inesperado, la mano oculta, el cruce homicidio-suicidio, destinados a multiplicar el pánico. No todos los atentados de la historia son terroristas, pero éste sí: quien lo hizo conocía el blanco, las debilidades de su dominio desde el cielo, la segura amplificación de los medios de comunicación. Gracias a ellos, las Torres Gemelas han caído no una sino diez mil veces en las pantallas, ayudando a gritar 'es una guerra' y llamando a la guerra. Seguramente los terroristas lo habían tenido en cuenta.

No ha sido el apocalipsis. No en la acepción ingenua de devastación enorme: en los últimos diez años se han sucedido devastaciones más violentas. Pero no hemos definido como apocalipsis el de los 150.000 degollados en Argelia, el de los 700.000 tutsis asesinados por los hutus, el de las 300.000 personas asesinadas en Irak durante la operación Tormenta del Desierto y el medio millón de niños que mueren, se estima, por el embargo de los medicamentos. Y mucho menos los 35.000 muertos de Turquía y los 70.000 de India, en este mismo año 2001, aunque la especulación no es ajena a estas catástrofes. Entonces, ¿unas masacres pesan como montañas y otras como plumas? Si no es correcto valorar un acontecimiento sólo por el número de víctimas, tampoco es lícito valorarlo sólo por el golpe que se infiere a la idea de sí mismo que tiene aquel a quien se ha herido, en este caso Estados Unidos. Aún más siniestro es el recurso culto del Apocalipsis: enfrentamiento final entre la Bestia y el Cordero. El Bien somos nosotros y la Bestia son ellos. Así lo ha dicho Bush, y ha añadido: 'Dios está con nosotros'.

No ha sido un asalto del Islam contra el cristianismo, como se dijo en un primer momento (venerable contradicción, recuerda Bocca). Después nos retractamos azorados: no es el Islam, sino el fundamentalismo islámico el que golpea al Occidente cristiano. Pero el Islam es un océano y demostrar que tiene sus fundamentalismos es tan fácil como demostrar los del cristianismo y el judaísmo. Y, sin embargo, Ariel Sharon no es 'los judíos', Pío XII no fue 'los católicos' y ni siquiera el necio Bush es 'los norteamericanos', aunque hayan sido líderes designados de estas áreas. Mala polémica, confusión. En realidad, nada hace pensar que el ataque a las dos torres sea un ataque al cristianismo, dudo de que sea un ataque a la democracia, y desde luego no lo es al mundo de las mercancías y del comercio al que nadie se opone en el Islam, ni siquiera los talibán. Quien haya golpeado ha querido golpear la arrogancia de Estados Unidos en Oriente Próximo y poner en apuros a los Estados árabes aliados.

No ha sido una venganza de los pobres. El Islam no habla de cuestión social, pero sin esto los pobres sólo pueden hacer un motín. El ataque a las dos torres es cualquier cosa menos un motín. No es de los pobres ni para los pobres la dirección de la Yihad, que atraviesa todo el Islam sin tener (todavía) un Estado propio y juega también con la desesperación, la ignorancia y la opresión de las masas cuyo consentimiento es necesario para las dictaduras árabes, obligando a estas últimas a tirar la piedra y esconder la mano. La Yihad es obra de potentados políticos y financieros que conocen el funcionamiento y los medios de Estados Unidos, y en este sentido, Osama Bin Laden, saudí, ex agente de la CIA, es un modelo. Procede de una familia que desde 1940 es el grupo más fuerte de construcciones y transportes de Arabia Saudí, pero participa en empresas de electricidad (en Riad y La Meca, en Chipre y Canadá), de petróleo, electrónica, importación y exportación, telecomunicaciones (Nortel y Motorola) y satélites (Iridium). La familia y Arabia Saudí despacharon a Osama con 2.000 millones de dólares que él gestiona en la Bolsa y en una infinidad de sociedades de su familia en paraísos fiscales. Y mantiene a las Organizaciones No Gubernamentales islámicas Relief y Blessed Relief. Éstos son 'ellos', la Bestia contra la que nos alzamos nosotros, el Bien. Son los que Estados Unidos creyó utilizar en Afganistán y en Oriente Próximo y que hoy se rebelan contra él. Es una lucha por el dominio en esa zona. No es uno de los problemas menores de Bush el que los saudíes sean el principal apoyo financiero de la Yihad, sino el que Arabia Saudí sea el país más intrínsecamente ligado a los intereses norteamericanos.

La verdadera pregunta es ¿por qué ahora? Hace diez años, la Yihad no era tan fuerte y hasta el pasado 11 de septiembre actuaba sólo en el interior del Islam, como ala ortodoxa contra las 'desviaciones', y Argelia es el ejemplo más sangriento. Mientras no le ha tocado, Occidente no se ha preocupado en absoluto, favoreciendo las relaciones empresariales, por muy asesinos o fundamentalistas que fueran los que poseen el gas para Europa, las armas frente a la Unión Soviética, o los que alimentaron un contencioso paquistaní contra la India. No se preocupó cuando en los últimos años, y a la vista de todos, fundamentalistas de cualquier procedencia iban a Afganistán a entrenarse.

Y en cambio se tenía que haber visto cómo la Yihad asumía grandes proporciones desde que Oriente Próximo dejó de estar a la vez paralizado y cubierto por las maniobras de disuasión de las dos superpotencias y sólo una quedó en el campo, Estados Unidos, que se convirtió en parte interesada, en animador y patrocinador de todos los conflictos del sector, por sus intereses inmediatos o por falta de comprensión de los procesos. Ni siquiera el agudo Noam Chomski recuerda que antes de 1989 habría sido impensable una guerra del Golfo. Y que a quien llamó a Estados Unidos a los Emiratos, hace tiempo que no le agrada que permanezca allí tan pesadamente. Al mundo árabe no le agrada que Estados Unidos exija a Irak que respete las resoluciones de la ONU, pero no se lo exija (y no haría falta una guerra) a Israel. La Yihad, en resumidas cuentas, creció al aproximarse a cualquier visión laica de rescate de esas poblaciones con la caída de la URSS y con la alianza a la vez accidental y leonina entre dirigentes árabes y el Pentágono. Nacionalismo, fundamentalismo e intereses muy concretos de algunos y desesperación de muchos han hecho de la Yihad la mezcla explosiva que es hoy.

Las acciones y reacciones de Estados Unidos han abonado el terreno de cultivo, igual que lo aumentará la insensata reacción de Bush que hará pedazos a muchos en Afganistán, pero no a Bin Laden, y no se atreverá a invadirlo: los rusos le han explicado que no lo conseguiría. Pero bombardeará Kabul a diestro y siniestro y quizá, según su costumbre, Bagdad. Se ha equivocado aquel de nosotros que pensaba que la unificación capitalista hacía de Estados Unidos un imperio, aunque menos culto del que ya no le gustaba a Tácito, pero que habría sido objetivamente asimilador y mediador. Estados Unidos no es esto. Se mueve de forma todavía más arrogante que Francia o Inglaterra, que dividieron con un hacha la región, y más aún en tiempos que ofrecen a quien se siente humillado y ofendido los medios y los conocimientos para desestabilizar a quien le humilla o le ofende.

No ha habido nada más estúpido que alimentar el terrorismo y pensar servirse de él. El terrorismo es inexpugnable y lo seguirá siendo hasta que pierda el consenso en su propio terreno. Pero desde luego no lo perderá mientras Bush bombardee Afganistán. Es más, con esta acción, Estados Unidos perderá también el apoyo de los Estados árabes que hasta ahora eran amigos. La Liga Árabe ya ha empezado. Bush se sumerge en una guerra en la que se verá en apuros porque se lo ha prometido a sus conciudadanos, que en un 92% también la desean, pero no dividirá a los Estados árabes y aumentará el potencial de venganza de la Yihad. La única guerra que puede vencer es en su casa contra la tan aireada 'sociedad abierta': efecto fatal de las emergencias. Se expone a que le ataquen de nuevo, a no vencer en ningún sitio y a perder poco a poco el consenso que la sacudida del 11 de septiembre le ha dado. Hay errores sin remedio.

Se da cuenta Europa, que tanto le apoya como se mantiene a distancia, firma pactos perversos con la OTAN y después elucubra sobre el artículo 5, no quiere mandar a los soldados de reemplazo a las montañas afganas ni complicar las cosas con los musulmanes que tiene en casa, ni con el Mediterráneo, donde la Italia de la segunda república -dicho sea entre paréntesis- hace todavía menos política que la primera. Deberíamos darnos cuenta también nosotros, que nos encontramos de igual modo entre la espada y la pared, porque no hay ocasión que no sea buena para intentar masacrar la poca izquierda que queda. También nosotros tenemos nuestra parte de culpa, aunque sólo sea por omisión. Escribe Pintor que no nos esperábamos lo que ha ocurrido: es verdad. Pero no es una virtud. Como Estados Unidos, nos hemos mirado a nosotros mismos y no al mundo, donde, sin embargo, no había nada oculto.

Al cubrirnos con las cenizas de los comunismos hemos dejado de mirar a quien estaba atrapado en condiciones materiales más terribles que las nuestras. Tomemos a Palestina: un estado de confusión mental hace oscilar a la izquierda entre sentido de culpa hacia los judíos y coletazos de antisemitismo, y, como ha descubierto Manheimer, nos gustaría mucho que los palestinos dejaran de agitarse. Tal es el peso del fracaso de los socialismos reales que algunos de nosotros nos hemos persuadido de que no hay nada que hacer, hasta tal punto está el mal en el mundo y el mundo es del mal, mientras que otros se han hecho ilusiones sobre las virtudes revolucionarias de identidades arcaicas, que nos parecieron dignas de alabanza porque eran antimodernistas y todas se han encerrado en sí mismas, entre degeneraciones y parálisis. Ahora los acontecimientos nos pasan factura y hay que responder por lo que somos.

No somos todos norteamericanos; yo por lo menos no lo soy. No aprecio los 'valores' del liberalismo económico que Estados Unidos impone, me duele el luto de sus ciudadanos, pero no me gusta que creyeran estar por encima de las consecuencias de lo que hace su país. Me llamarán antiamericana. Sí, lo soy, y me sorprende que duden tanto en serlo muchos amigos que antes lo eran más que yo. Considero que Estados Unidos está haciendo una política imperialista que hiere a otras poblaciones y que se volverá contra él mismo: soy antiimperialista, otra palabra que me parece marcada con el sello del ostracismo.

La verdad es que somos débiles. Pero esto no es una excusa para decir no. Bush es un loco peligroso, no atacará a la Yihad, sino a mucha gente sin culpa, y empujará a Estados Unidos a vivir asediando al mundo y a ser asediado.

*es escritora italiana, cofundadora de Il Manifesto

4 de julio de 2008

EL RESCATE y EL PROBABLE APOYO DE LA CIA E ISRAEL , por Atilio Borón y E. Febbro


MAS ANTECEDENTES PARA COMPRENDER EL RESCATE DE I. BETANCOURT, LA REALIDAD COLOMBIANA Y LA CRISIS DE LAS FARC

EL RESCATE, por Atilio Borón

Comencemos diciendo que la liberación de Ingrid Betancourt y los demás rehenes es una muy buena noticia. Los secuestros son una metodología que debe ser rechazada terminantemente, sea quien sea el que la perpetra. Pero así como nos alegra el fin de su pesadilla nos abruma el empecinamiento de Alvaro Uribe en rechazar el canje humanitario propuesto por variadas organizaciones sociales y políticas de Colombia, pese a que las FARC pusieron en libertad, unilateralmente, a varios importantes rehenes, entre ellos a Clara Rojas.

Pero, ¿cómo explicar que una guerrilla que desde hace cuarenta años mantiene un importante control territorial en ese país haya entregado a sus “rehenes de oro” sin oponer la menor resistencia? Algunas claves para entender este desenlace son las siguientes: (a) el creciente aislamiento de las FARC, acentuado luego de la divulgación de las pruebas de sobrevivencia de los rehenes: todos encadenados, instalados en medio de una absoluta precariedad, amarrados a árboles y bajo una permanente vigilancia armada.

El aspecto de Ingrid era lamentable, y movía a compasión. Por eso no dejó de llamar la atención lo saludable que se la vio el día de su liberación; (b) la decisiva importancia de la tecnología de comunicaciones y la inteligencia en la guerra: la ofensiva militar del ejército colombiano tuvo como uno de sus pilares su capacidad para interceptar las comunicaciones entre la dirección de la guerrilla y sus unidades dispersas en el territorio. En la práctica esto significó la atomización de las FARC en un conjunto de unidades pobremente comunicadas entre sí. Tal como lo relató Ingrid, esta situación comenzó a sentirse inclusive en las dificultades para abastecerse de los alimentos que requerían los diversos campamentos; (c) lo anterior facilitó la infiltración de personal del ejército hasta el corazón mismo de las FARC: lo demuestran el asesinato de Raúl Reyes en Ecuador y el de Iván Ríos, a manos de uno de sus escoltas, con lo que en un plazo de dos meses eliminaron a dos de los seis integrantes del Secretariado de las FARC.

La muerte de Marulanda hizo lo propio con un tercero, nada menos que el jefe de la guerrilla. Esto la debilitó considerablemente y la tornó mucho más vulnerable a las labores de inteligencia; (d) la cooperación de Estados Unidos, negada oficialmente pero admitida por todos en Colombia, ha sido esencial en estos dos frentes: comunicaciones e inteligencia. Las dos grandes bases que Estados Unidos mantiene en Colombia, en Tres Esquinas y La Arandia, jugaron un papel decisivo en esta operación. Esto permitió que el ejército colombiano pudiera llegar a los campamentos donde se mantenía a los secuestrados y confundir a los responsables locales diciendo que traían órdenes del nuevo comandante de las FARC, Alfonso Cano, para concentrar a los principales rehenes en un mismo lugar desde el cual se los llevaría al campamento central.

La operación se haría con un helicóptero de una ONG que, como sabemos, resultó ser del ejército. Dada la reconocida existencia de intercepción en las comunicaciones los responsables de los campamentos se abstuvieron de solicitar una confirmación de la orden; (e) un papel no menor fue jugado por las fabulosas recompensas (equivalentes a 2.500.000 dólares) prometidas por el gobierno a quienes hicieran posible la captura de un miembro del Secretariado o al guerrillero arrepentido que decidiera fugarse con un rehén. La delación y la deserción golpearon duramente a la guerrilla.

En suma: la “operación rescate” por ahora significa un enorme triunfo político para Uribe. Habrá que ver si una vez que los detalles de la operación salgan a la luz los resultados no varían. Sea como fuere, esta victoria fortalece a los halcones que en Washington y Bogotá son acérrimos partidarios de la “solución militar” y facilita los planes de convertir a Colombia en una gigantesca base militar del imperio.


LA OPERACION JAQUE LLEVA LA FIRMA DE LOS ESPIAS MAS SOFISTICADOS DEL MUNDO

Apoyo de la CIA y consejos de Israel

Por Eduardo Febbro

Desde París

Según expertos en operaciones especiales, sin el aporte de la agencia norteamericana y los consejos de agentes israelíes expertos en el engaño cuerpo a cuerpo, Betancourt seguiría en la selva.

La inteligencia, que es lo inesperado, parece ser el actor central de la trama polifónica que recorre la liberación de la franco-colombiana Ingrid Betancourt y los demás rehenes. Inteligencia quiere decir, aquí, servicio de inteligencia, es decir, espionaje, infiltración, interceptación de soportes de comunicación, seguimiento satelital y montajes ficticios que sirven para desmantelar los objetivos del enemigo o apoderarse de sus presas de guerra. Según coinciden en narrar fuentes convergentes, la Operación Jaque que desembocó en la inesperada liberación de los rehenes es una creación original de los servicios de inteligencia colombianos que contaron con el apoyo tecnológico de la CIA y el savoir faire de los servicios israelíes. Jaque es un “caso de escuela”, admitían ayer en París varios especialistas en servicios de inteligencia. Jaque, sin embargo, tiene un precedente similar del cual el gobierno de Alvaro Uribe parece haberse inspirado. Sus creadores fueron paradójicamente las mismas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Las FARC han sido, ahora, víctimas de la misma trampa que el grupo guerrillero tendió en abril de 2002 para secuestrar a doce diputados de la Asamblea Departamental del Valle del Cauca, en la ciudad de Cali.

El 11 de abril de hace ocho años, un comando de la guerrilla con hombres disfrazados como si fueran miembros del ejército colombiano llegó a Cali en un bus y un camión. A las once menos cuarto, los hombres ingresaron en la Asamblea Departamental del Valle del Cauca. Apenas entraron se pusieron a gritar que había una amenaza de bomba y se ocuparon de poner a salvo a los diputados. Se llevaron a doce y los hicieron subir al bus. Cuando estaban fuera de Cali les anunciaron que estaban secuestrados. Falsos militares secuestraron a verdaderos diputados de la misma manera en que falsos guerrilleros liberaron el miércoles a auténticos rehenes. El operativo montado por las FARC hace ocho años tenía como meta presionar al gobierno para que aceptara un acuerdo humanitario. Cabe puntualizar que once de los doce diputados secuestrados murieron el año pasado en el curso de un controvertido episodio. La guerrilla anunció que las once personas habían “muerto en combate en una operación de rescate por parte de un grupo no identificado, después de atacar el campamento”. El gobierno siempre negó que sus fuerzas hubiesen operado en esa región. Las FARC tardaron más de tres meses en entregar los cuerpos al Comité Internacional de la Cruz Roja. Los peritajes forenses demostraron que los hombres habían sido ejecutados a mansalva. Este año, según las informaciones que figuraban en la computadora del Nº 2 de las FARC, Raúl Reyes, se supo que las FARC habían ultimado a once diputados luego de que confundieran a una unidad de las FARC con una del Ejército de Liberación Nacional, ELN.

El semanario colombiano Semana confirma en su portal Internet esta hipótesis. El semanario escribe: “Según contó una fuente de inteligencia, fue cuando se les ocurrió inspirarse en la operación más sofisticada que jamás había hecho la guerrilla”. Semana también ahonda las informaciones y análisis aparecidos en la prensa francesa que vinculan la CIA e Israel con la Operación Jaque. Esta tiene su punto de partida en la información que la misma guerrilla suministró a través de las pruebas de vida de los secuestrados que fue entregando y de los mensajes y otras pruebas de vida interceptados por el gobierno colombiano. Bogotá interceptó el año pasado pruebas de supervivencia que estaban destinadas al presidente venezolano, Hugo Chávez, que debía traerlas a París. El segundo elemento decisivo del dispositivo Jaque fue el espionaje electrónico y los barridos satelitales: “El apoyo de la tecnología y el know how israelí fueron fundamentales para realizar este trabajo de espionaje electrónico”, dice la revista.

El diario francés Libération publicó ayer una entrevista con Eric Micheletti, redactor en jefe de la revista Raids y experto en fuerzas especiales. El especialista es contundente cuando afirma: “La CIA y los israelíes participaron en esta operación de infiltración”. Micheletti afirma que cree “en la influencia de los servicios de inteligencia israelíes. (...) También está la marca norteamericana. No se trata de la DEA (servicios norteamericanos de lucha contra el narcotráfico), sino de la CIA. (...) Es seguro que los colombianos se beneficiaron con los satélites norteamericanos y de los servicios de inteligencia: interceptaciones telefónicas, consejos de los israelíes”. El experto francés agrega que “los servicios colombianos utilizaron todo lo que Estados Unidos pudo darle, y de igual manera trabajaron con los servicios israelíes presentes en Colombia. (...) Los israelíes venden su competencia y mucho material militar”.

La presencia de servicios israelíes en territorio colombiano no es un secreto para nadie. La colaboración entre Bogotá e Israel se inició en los años ’80. El investigador estadounidense Jeremy Bigwood reveló que el Batallón Colombia, una unidad comprometida con muchas violaciones de los derechos humanos, se entrenó en el desierto del Sinaí. Uno de los protagonistas más notorios de esa colaboración fue Carlos Castaño, uno de los jefes más sangrientos de las autodefensas colombianas –paramilitares– que operaron en la región caribeña del Urabá. Castaño pasó un año y medio en Israel, donde recibió los conocimientos impartidos en el curso 562. Salvatore Mancuso, otro jefe histórico de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), hoy extraditado a Estados Unidos, también se fue a entrenar a Israel. En agosto de 2007, el diario israelí Maariv reveló que el general de reserva israelí Israel Ziv, ex comandante del regimiento de Gaza, asesoraba al gobierno colombiano en asuntos de seguridad. Pero el personaje más conocido de la saga es Yair Klein, un ex militar israelí fundador de la empresa privada de seguridad Spearhead Ltd. Klein entrenó a muchos grupos armados irregulares, desde Sierra Leona hasta Bogotá. Yair Klein fue condenado en ausencia en Colombia (2002) a 10 años de cárcel por su participación en el entrenamiento de paramilitares y narcotraficantes.

Página/12

1 de julio de 2008

¿EE.UU. IMPULSA BALCANIZACION DE AMERICA LATINA?



Estados Unidos impulsa movimientos separatistas en la región
Tras la balcanización de América Latina

 

 

 

Después de los referéndum autonomistas en Santa Cruz, Beni y Pando en Bolivia, ha quedado abierta una puerta hacia un proyecto de balcanización en América Latina que deja muchos interrogantes para el futuro de la región


El reclamo autonómico de los prefectos de la llamada ‘medialuna’ boliviana (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija), que pretende socavar el poder del presidente Evo Morales, está sentando precedentes peligrosos en el resto de América Latina. De esta manera, el eje conformado por Santa Cruz (Bolivia), Zulia (Venezuela) y Guayaquil (Ecuador), intenta quebrar el proceso de integración regional. La particularidad de este eje autonomista es que las mismas regiones son bastiones fuertes de la oposición a los presidentes Morales, Chávez y Correa respectivamente. Asimismo, poseen ingentes recursos naturales (petróleo y gas) y representan una parte importante del PIB de sus respectivos países.

Según declara a DIAGONAL Rigoberto Martínez, investigador asociado de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, “todo este movimiento es una estructuración de un conjunto de instituciones que propician el libre comercio en regiones ricas, promocionando las autonomías como una simple estrategia de desestabilización de gobiernos progresistas y planteando el control de las oligarquías locales sobre sus recursos naturales”.

Zulia, Estado petróleo

Desde el siglo XIX alrededor del Zulia ronda la idea del separatismo. Hoy, a pesar de que el país es una republica única e indivisible, los planes secesionistas, impulsados por las elites opositoras, parecen retomar posición en el tapete político nacional.

El presidente Hugo Chávez denunciaba ante los medios de comunicación el pasado 30 de mayo : “Zulia es tierra de petróleo, de pueblo alegre y dicharachero. Pero al mismo tiempo hay que recordar que más allá de toda esa belleza geográfica, histórica y cultural que reúne, aquí está el epicentro del plan separatista contra Venezuela, y ese plan se expande ahora hacia Táchira y Mérida”, y proseguía : “Tomando el ejemplo de Bolivia, los opositores a la revolución bolivariana han ideado un plan divisionista que se expande ahora hacia el Estado Apure, en lo que ellos han llamado el arco, la media luna venezolana”.

Según el mandatario venezolano, la intención separatista va a intentar ser puesta en marcha en caso de que la oposición obtenga gobiernos regionales “estratégicos” en las elecciones del próximo noviembre.

El gas secesionista de Bolivia.

A pesar de lo que ocurre en Venezuela, es en Bolivia donde los sectores autonomistas están más empoderados. El pasado 4 de mayo se realizó en Santa Cruz la primera consulta autonómica. A pesar del triunfo del ‘sí’, es necesario recordar que dicho referéndum fue convocado fuera de los canales que estipula la Constitución del Estado y que no gozó del aval de la Corte Nacional Electoral boliviana ni de los exigidos controles electorales. De igual manera, el 1 de junio también se desarrollaron referéndum en Beni y Pando, con objetivo de convalidar los estatutos redactados por sus correspondientes comités cívicos locales. Representantes de la oligarquía cruceña, como el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Branco Marinkovic, viajaron a estas regiones para respaldar la “causa autonómica”.

Durante las votaciones llevadas a cabo en Beni y Pando, se sucedieron fuertes disturbios con varios heridos en algunas localidades de estos departamentos. En estos sucesos fue asesinado Carlos Ali, simpatizante del MAS y opositor a las consultas autonómicas. La víctima murió por ocho disparos de bala. Los enfrentamientos se dieron entre opositores al referéndum con el grupo de choque Unión Juvenil Cruceñista. Esta organización recorrió las calles armada para amedrentar a la población. La propuesta secesionista del Comité Cívico de Santa Cruz no tiene discusión : “Serán de dominio originario del Departamento, la región o la nación que le corresponda, todos los recursos naturales que contengan el suelo y el subsuelo. Toda la concesión de los mismos a empresas nacionales o extranjeras deberá ser aprobada, previamente, por las instancias legislativas y ejecutivas a nivel departamental o regional”.

Según Ramiro Vinueza, director del periódico ecuatoriano Opción, vinculado al Movimiento Popular Democrático, “este regionalismo y localismo reaccionario está exacerbado por los intereses del capital financiero internacional y las transnacionales del petróleo, que pretenden sustituir el supuesto centralismo establecido desde la capital boliviana, por la sumisión al centralismo de las grandes transnacionales, los separatistas pretenden negociar con éstas la entrega de los inmensos recursos naturales que posee esta región, de los cuales recibirán miserables privilegios, pero que les asegura su posición dominante frente a los pueblos pobres y explotados”.

Guayaquil, capital opositora

A primeros de mayo, el embajador boliviano en Quito, Javier Zárate, denunció que grupos opositores están coordinando en Ecuador y Venezuela referendos autonómicos como los organizados en Bolivia. Según declaró a DIAGONAL el mandatario ecuatoriano Rafael Correa : “Lo que está ocurriendo en Bolivia no es una acción aislada, tiene el soporte de países extranjeros, que quieren desestabilizar la región ; y de las elites separatistas de Guayaquil y de Zulia en Venezuela”. Guayaquil es considerada la ciudad más próspera y poblada del Ecuador, bastión de la derecha que se opone a Correa y cuyo alcalde Jaime Nebot, se referencia ante la ciudadanía guayaquileña por su proyecto de regeneración urbana y la privatización de la administración pública municipal. Su proyecto autonómico es un plan económico, político y social de carácter local y no nacional : intenta convertir a Guayaquil en una plataforma de exportación de bienes y servicios, sin pasar por el Estado central.

En la actualidad, Nebot intenta pactar con los 25 alcaldes existentes en la provincia del Guayas la formalización de un proyecto autonómico de corte separatista, que pudiera extenderse a través de la costa ecuatoriana, incluyendo entre sus objetivos la colindante provincia de Manabí, cuya segunda ciudad más importante es Manta. En esta ciudad se ubica la base norteamericana más importante del continente, que será desmantelada a finales del año que viene, según indicaciones del presidente Rafael Correa, y cuya única posibilidad de subsistencia sería a través de una proceso secesionista o bien por el derrocamiento del régimen.

¿Quién financia el separatismo ?

Bolivia supone un buen ejemplo. La abogada venezolana-estadounidense Eva Golinger demostró documentalmente hace apenas un mes, que el Gobierno de los EE UU ha transferido 120 millones de dólares a la oposición desde 2005.

El Gobierno estadounidense ha utilizado a la National Endowment for Democracy (NED) y a la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), entre otros organismos, para financiar a la oposición a Evo, incluso momentos antes de su ascenso. La argumentación fue la de destinar fondos a la lucha contra el narcotráfico. Este reparto de millones se desarrolló entre organizaciones de todo tipo, incluyendo estudiantiles, periodistas y empresas mediáticas, partidos políticos, empresariado y otros. El objetivo era preciso : provocar el fracaso de la Asamblea Constituyente. Los medios, amplios : fuerzas de choque, enfrentamientos, movimientos por las autonomías, paros “cívicos”, movilizaciones permanentes en las siete regiones del país, “violencia callejera”, hasta llamamientos para derrocar al Gobierno. Todo esto es palpable en la mayoría de los medios de comunicación masiva, en manos de la derecha, y activos protagonistas políticos de la disidencia, que impulsan un enfrentamiento interno y una intervención externa.

Durante 2007 incluso se produjeron atentados con dinamita contra el consulado de Venezuela y una residencia de médicos cubanos en Santa Cruz, sin olvidar el intento de atacar a un avión venezolano en el aeropuerto de esa ciudad. Entre otros graves hechos, destacó una serie de atentados realizados por una pareja de estadounidenses y la detención de una funcionaria de EE UU que traía cajas de municiones para su ‘sede’ diplomática, según explicación oficial de la Embajada de los EE UU. Durante el mes de abril, previo al referéndum, EE UU posicionó en diversas regiones de Bolivia a la USAID a través de la empresa Casals & Associates para entregar 13,3 millones de dólares a 379 organizaciones de la “sociedad civil”, partidos opositores y proyectos separatistas.

CONFILAR : UN PROYECTO SECESIONISTA EN UN CONTINENTE EN TRANSFORMACIÓN

La Confederación Internacional por la Libertad y la Autonomía Regional (Confilar) fue creada el 19 de septiembre de 2006 en Guayaquil (Ecuador), y tiene como misión, según recoge su acta fundacional, “impulsar y difundir en Latinoamérica y el mundo el ideario de libertad y autonomía mediante foros, cursos, talleres, seminarios, conferencias y otros medios de difusión”. Se definió explícitamente que esta Confederación brinde total apoyo a los cuatro departamentos “autonómicos” bolivianos (Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando). La iniciativa del evento provino de Alberto Mansueti, vicepresidente del Movimiento Rumbo Propio para el Zulia, y director presidente de la Conferencia Liberal Hispanoamericana. En este evento se eligió como presidente de la Confilar a Carlos Dabdoub, ex candidato a la vicepresidencia de Bolivia y secretario departamental de Autonomía y Constituyente del Gobierno de Santa Cruz. También fue nombrado José Luis Tapia como secretario general. Tapia es miembro del Instituto de Libre Empresa y director ejecutivo de la Conferencia Liberal Hispanoamericana, recibe donaciones en una cuenta bancaria en Georgia, Estados Unidos, y cuenta entre sus “asesores académicos” con dos conocidos ideólogos de la derecha latinoamericana como Carlos Alberto Montaner, buscado por actividades terroristas en Cuba, y Álvaro Vargas Llosa, director del Centro de Prosperidad Global del Independent Institute de EE UU. Firmaron su creación organizaciones de Bolivia, Ecuador, Guatemala, Perú y Venezuela, y acordaron hacer su segundo foro en Santa Cruz, el cual se realizó en septiembre de 2007. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, denunció en su enlace radial del pasado 3 de mayo que esta Confederación es promotora de “intentos separatistas” en Bolivia, y mencionó que estas acciones son apoyadas por elites de Guayaquil y de Zulia, en Venezuela. Agregó a su vez que intereses internacionales “están financiando estos grupos para crear problemas a gobiernos progresistas, y una balcanización en América Latina”.

Rebelion.org

29 de junio de 2008

BARACK OBAMA Y LOS CHICAGO BOYS, por Naomi Klein


En mayo, cuando el presidente de la Universidad de Chicago, Robert Zimmer, anunció la creación de un centro de investigación económica dedicado a continuar y aumentar el legado de Milton Friedman, más de 100 miembros de la facultad firmaron una carta de protesta.

Barack Obama tardó apenas tres días desde que Hillary Clinton se retiró de la competencia en declarar a la CNBC: "Verá: soy un tipo procrecimiento, promercado. Amo al mercado". Demostrando que no es una mera aventura de primavera, designó a Jason Furman, de 37 años de edad, a la cabeza de su equipo de política económica. Furman es uno de los más prominentes defensores de Wal-Mart, ungiendo a la compañía como "una historia de éxito progresista". En el transcurso de la campaña, Obama atacó a Clinton por ser parte del directorio de Wal-Mart y prometió "no compraré allí". Para Furman, sin embargo, la real amenaza son los críticos de la gigantesca compañía: "Los esfuerzos por hacer que Wal-Mart eleve sus salarios y beneficios" están generando "daño colateral" que "resulta demasiado enorme y dañino para la gente trabajadora y la economía en general, para que yo me siente indolentemente y cante ‘Kum-Ba-Ya’ por el interés de la armonía progresista".

El amor de Obama por los mercados y su deseo de cambio no son inherentemente incompatibles. "El mercado se ha desequilibrado", dice, y ciertamente que lo ha hecho. Muchos remontan este profundo desequilibrio a las ideas de Milton Friedman, que lanzó una contrarrevolución contra el New Deal (Nuevo Trato de Franklin Delano Roosevelt) desde su cátedra del Departamento de Economía de la Universidad de Chicago. Y en esto hay más problemas, porque Obama que enseñó derecho en la Universidad de Chicago durante una década está plenamente inmerso en la forma de pensar conocida como Escuela de Chicago. Eligió como su principal asesor económico a Austan Goolsbee, un economista de Chicago del sector más izquierdista de un espectro que llega al centro derecha. Goolsbee, a diferencia de sus colegas friedmanianos, ve a la desigualdad como un problema. Su solución fundamental, sin embargo, es más educación, una línea que también puede encontrarse en Alan Greenspan. En la ciudad de ambos, Goolsbee se ha esmerado en vincular a Obama con la Escuela de Chicago. "Si se mira a su plataforma, a sus asesores, a su temperamento, el tipo tiene un saludable respeto por los mercados", dijo a la revista "Chicago". "Está en el ethos (de la universidad), lo que es diferente a decir que está por el laissez-faire".

Otro fan de Obama de Chicago es el multimillonario de 39 años de edad Kenneth Griffin, CEO del fondo de inversiones de riesgo Citadel Investment Group. Griffin, que dio la máxima donación permitida a Obama, es una especie de niño símbolo de una economía desbalanceada. Se casó en Versalles, ofreció la fiesta posterior en el lugar de vacaciones de María Antonieta, con la actuación del Cirque du Soleil, y es uno de los más tenaces opositores a terminar con las ventajas tributarias de los fondos de riesgo. Mientras Obama habla de endurecer las reglas comerciales con China, Griffin ha estado echando abajo las pocas barreras que existen. A pesar de sanciones que prohíben la venta de equipamiento policial a China, Citadel ha entregado dinero a controvertidas empresas de seguridad basadas en China, que están poniendo a la población local bajo niveles de vigilancia sin precedentes.

Es el momento para inquietarse por los Chicago Boys de Obama y su empeño en desbaratar los intentos serios de regulación. Fue en los dos meses y medio que mediaron entre que ganó la elección de 1992 y juró el cargo cuando Bill Clinton viró en u respecto a la economía. Había hecho campaña prometiendo revisar el Nafta, agregándole cláusulas laborales y medioambientales e inversiones en programas sociales. Pero dos semanas antes de su toma de posesión, se reunió con el entonces jefe de Goldman Sachs, Robert Rubin, quien lo convenció de optar por la austeridad y más liberalización. Rubin dijo a PBS que Clinton tomó la decisión antes de pisar la Oficina Oval, durante la transición, respecto de lo que era un cambio dramático en la política económica. Furman, discípulo de Rubin, fue elegido para encabezar el Proyecto Hamilton de la Brookings Institution, el think tank al que Rubin ayudó a encontrar argumentos a favor de reformar, y no abandonar, la agenda del libre comercio. Agréguese a eso la reunión de febrero de Golsbee con funcionarios del consulado canadiense que salieron de ella con la clara impresión de que se les había aconsejado no tomar en serio la campaña anti Nafta de Obama, y existen todas las razones para preocuparse por una repetición de 1993.

La ironía está en que no existe absolutamente razón alguna para este retroceso. El movimiento lanzado por Friedman, incorporado por Ronald Reagan y fortalecido bajo Clinton enfrenta una profunda crisis de legitimidad en todo el mundo. En ninguna parte es esto más evidente que en la misma Universidad de Chicago. En mayo, cuando el presidente de la universidad, Robert Zimmer, anunció la creación de un Instituto Milton Friedman con 200 millones de dólares, un centro de investigación económica dedicado a continuar y aumentar el legado de Friedman, estalló una controversia. Más de 100 miembros de la facultad firmaron una carta de protesta. "Los efectos del orden global neoliberal que se ha instalado en las décadas recientes, fuertemente sustentado por la Escuela de Economía de Chicago, no han sido para nada inequívocamente positivos", declara la carta. "Muchos podrían sostener que han sido negativos para gran parte de la población mundial". Cuando Friedman murió, en 2006, críticos tan categóricos de su legado estaban ampliamente ausentes. Los memoriales de adoración hablaron sólo de grandes logros, con una de las apreciaciones más prominentes, publicada en "The New York Times", escrita por Austan Goolsbee. Pero ahora, apenas dos años más tarde, el nombre de Friedman es visto como un inconveniente hasta en su propia alma máter. ¿Por qué entonces eligió Obama este momento, cuando todas las ilusiones de un consenso se han desvanecido, para ponerse retro Chicago? La noticia no es del todo mala. Furman afirma que contará con la experiencia de dos economistas keynesianos: Jared Bernstein, del Economic Policy Institute, y James Galbraith, hijo del némesis de Friedman, John Kenneth Galbraith. Nuestra "actual crisis económica", dijo Obama recientemente, no viene de la nada. Es "la conclusión lógica de una filosofía agotada y mal orientada que ha dominado Washington por demasiado tiempo".

Muy cierto. Pero antes de que Obama pueda purgar a Washington de los residuos del friedmanismo, tiene que hacer cierta limpieza ideológica en su propia casa.

The New York Times Syndicate/La Nación Domingo.